Plausible la decisión contra el Sambil de La Candelaria
- www.aporrea.org
- www.aporrea.org/contraloria/a158586.html
La decisión tomada por el gobierno bolivariano, que lidera el Comandante Presidente de la República Bolivariana de Venezuela Hugo Rafael Chávez Frías, en contra de las pretensiones de clavarle a Caracas, otro centro de alienación, desideologización y robotización para el consumismo es un paso importante en la lucha que tenemos planteada contra la colonización global que adelante que el imperialismo, para lo cual utiliza diversas formas de penetración, que a simple vista son percibidas como signos de avanzada y desarrollo, que nos colocan a la par de los países “desarrollados”, cuya población está enferma, no solo físicamente sino espiritual y mentalmente, debido a que su psique ha sido atrofiada por las descargas negativas que diariamente recibe, para borrarle su memoria y condicionarlo a simple robot al servicio del mercado a través del consumismo.

Aun cuando no somos especialistas en el tema, nos atrevemos a emitir nuestra opinión en torno a lo que la experiencia nos enseña sobre los denominados “Mail)”, que no son otra cosa que la bisagra que cierra el portón del moderno potrero donde nos encierran, cual rebaño sometido al engorde para luego llevarlo al matadero.

Estos monstruos, no son creaciones casuales, sino estrategias bien trazadas por el imperio, como parte de las herramientas para desarrollar sobre seguro el efecto de la colonización del globo. Ya lo aseguraba Marshall Mc Luhan, en su obra “La Galaxia Gutemberh”, donde como investigador de la comunicación social, nos advertía en los años 70, que estábamos avanzando aceleradamente hacia la configuración de “La Aldea Global”. En estos momentos podemos advertir que la estrategia del imperio, es precisamente a través del poder mediático convertirnos en una aldea global colonizada y parte de ese proyecto lo constituyen los macro centros comerciales, que tanto nos obnubilan y, allí están cumpliendo su propósito; hacernos prisioneros, esclavos felices y voluntarios de una cárcel subliminal que nos condiciona y nos lleva a cerrar la reja y lanzar la llave al mar.

No es necesario ser un erudito, solo basta con detener por un instante la loca carrera hacía el consumismo, reflexionar y pensar en cuantas necesidades innecesarias nos ofrecen los maíl, en su mundo de vidrieras y luces, con mágico poder, reflectado a través de las exposiciones, que inconscientemente nos nos llevan a repetir compra, consume, ponte en algo, civilízate, aprovecha, no lo pienses más y, mientras más metros de exhibición recorres más aumenta tu ansiedad y tu estado de robotización.

Pero amén de esto, sin presumir de especialistas y con el permiso de los profesionales que si han estudiado a fondo el campo que estamos invadiendo, apreciamos, que desde el punto de vista arquitectónico esas estructuras son una bofetada al paisaje y al urbanismo de la ciudad, desde el punto de vista sociológico, nos arrancan de nuestras ciudades y de los espacios naturales para el sano encuentro de la familia. Nos fragmentan como sociedad, nos borran de la memoria el sentido de pertenencia, porque luego de cinco o mas horas en las entrañas de un monstruo de esos, poco nos importa si la ciudad desapareció, o no, con tal no nos hayan tocado nuestro querido mail, que nos ofrece todas “las comodidades”, en sus espacios listos para atiborrarnos de comida chatarra, con el aditivo del dulce veneno de las bebidas “Light” y otras exquisiteces del mercado.

Psicológicamente apenas ponemos un píe dentro de esos establecimientos, el ambiente nos condiciona, nos masifica, nos hace irracionales robots al servicio del mercado y por ende del proyecto colonialista globalizado del imperio, que cada día aprieta mas sus tentáculos de dominio sobre la Pachamama. Por eso es importante la reflexión para volver a nuestro encuentro con la tierra, no como un recurso, sino como parte de nuestra vida y no como el simple entorno aprovechable.

En esta lucha contra el colonialismo globalizado, quienes están optando a instancias de gobierno regional local, con la revolución bolivariana, tienen un importante rol que jugar. Nos referimos a los gobernadores y alcaldes que conjuntamente con los consejos comunales y loas comunas, deben recuperar y relanzar, los parque y plazas públicas, como espacios para el encuentro de la familia, mediante la adecuación, ornamento, seguridad y dotación de servicios al aire libre, como lo está haciendo el Alcalde Jorge Rodríguez y el gobierno del Distrito Capital, para que el discurso antropocéntrico sea sustituido por la racionalidad en cuanto a nuestro encuentro, nuestra relación con la madre tierra, para poder llegar a nuestras raíces únicas herramientas para fortalecer las armas contra la colonización globalizada imperial.

Esa es la razón por la cual nos sentimos llenos de optimismo y satisfacción, cuando oímos el anuncio del punto de cuenta que aprobó el Comandante Chávez, desde su centro de recuperación, para que el Estado Venezolano convierta las instalaciones de lo que iba a ser el Sambil de La Candelaria, en una institución para beneficio colectivo, porque con eso se están preservando los valores de uno de los espacios más emblemáticos de nuestra capital y al mismo tiempo estamos golpeando el espinazo del proyecto de globo colonización del imperio que a través de sus diversas tretas, busca la manera de arrearnos como chivos mansos al mundo de la robótica al servicio del mercado y los planes del capitalismo depredador y salvaje. Por eso decimos: Plausible la decisión contra el Sambil de la Candelaria.

Periodista*

CNP 2414 [email protected]
Articulo leido aproximadamente 1701 veces
Actualidad