Europa, crisis e independentismo
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La decisión del presidente de la Generalitat de Catalunya, Artur Mas. de plantear la convocatoria de un referendo en el cual se le pide la opinión a los catalanes y a las catalanas sobre la independencia de su Nación de la actual Estado Monárquico Colonizador Español es, junto a la fortalecida corriente independentista vasca, dos importantes situaciones políticas que tensan, aún más, el escenario político del Estado Español, con efectos expansivos en el mediano y largo plazo, no solo sobre otras comunidades ibéricas con corrientes independentistas como Galicia, Canarias y Andalucía, sino sobre otros territorios de la Unión Europea, como Escocia, Bélgica, Irlanda de Norte, Córcega y Sicilia.

No se trata que los efectos económicos y de calidad de vida de los pueblos de Europa estén provocando reclamaciones nacionalistas frente a sus Estados como consecuencia de la actual crisis del Capitalismo, y sus efectos demoledores en las economías europeas, sino que tales situaciones tiene un origen históricos que, en las presentes circunstancias, se reflejan con mayor dureza en la situación de los países con pretensiones independentistas, lo que hace que tales reivindicaciones se potencien en un grado tal que, lo que inicialmente se presentaba como reivindicaciones cuales, se ha venido convirtiendo en reivindicaciones nacionalistas, incluyendo la posibilidad de la separación o la renegociación de las relaciones entre los Estando a centrales y estas parte conquistadas colonizadas o absorbidas que hoy reivindican su particularidad histórica y cultural, con base a la cual afirman su condición de Nación y su derecho a constituirse en Estado independiente y transitar su propio camino, fuera del dominio colonial del viejo Estado.

La conquista definitiva de Euskal Herria y Andalucía fue realizada a mediados del siglo XV, casi coincidente con el inicio de la conquista de América y ese mismo proceso se dio en el siglo XVIII con Cataluña, a todos los cuales, los conquistadores le impusieron su incorporación al naciente Estado Monárquico con la fuerza de las armas, la aplicación del tormento, la aceptación de su religión y el tormento de la Santa Inquisición, construyendo un Estado confesional que solo tuvo relativa paz a partir del triunfo del fascismo en la guerra de 1939 a 1939 y que se prolonga con la misma herencia de muerte y opresión colonial hasta nuestro días. Por su parte, existen las corrientes de guanches de las Canarias siempre han reivindicado su africanidad frente al i9nvasor español y en Galicia son miles quienes siguen sosteniendo su derecho a separarse de una España a donde están, no por voluntad de su pueblo sino por la imposición y la absorción colonial del Estado.

Lo mismo puede decirse de Escocia, que de pueblo, nación y Estado, con claras identidades culturales, geográficas e históricas, fue sometido por la acción de las armas por el Reino de Inglaterra y absorbido bajo la figura del Reino Unido, lo mismo que Irlanda que, en el siglo XVII fue invadida por los reyes de Inglaterra y, luego de vencer la heróica resistencia de su pueblo, fue sometida a su absorción y dominio colonial y, pese a que nuevos levantamiento permitieron independencia de de una parte mayoritaria de esa isla-Estado, todavía hoy Irlanda del Norte sigue sometido a la opresión colonial del Estado Monárquico Colonizador Británico. Parecido destino tuvo Gales, extinguida hoy en su identidad y sometida por ley y dominio a ser un territorio más del Reino Unido de la actual Gran Bretaña e Irlanda del Norte.

Todas estas situaciones históricas hoy renacen y se fortalecen en la medida en que corrientes importantes de tales pueblos, sostienen que en las actuales condiciones del crisis del Capitalismo mundial y con ello, de traslado de los efectos de dicha crisis a los pueblos colonizados del Estado, se dan las mejores condiciones para generar un fortalecimiento de la conciencia nacional que haga posible transitar un camino que permita conquistar el Derecho a Decidir sobre la Autodeterminación, la Soberanía y la Independencia; lo cual tiene enfrente la resistencia de los viejos poderes económicos, militares, políticos y clericales que sostiene el viejo Estado colonial en crisis y que por ello ven como una amenaza a su dominio la aparición de fuerzas que cuestionan la existencia del Estado colonial y reivindican el derecho a su Estado Nacional propio.

Mas allá de lo que puedan proponen los voceros políticas de las corrientes burguesas del nacionalismo europeo, como Iñigo Urkullu en Euskal Herria y Artur Mas en Cataluña, lo evidente es que la crisis del sistema Capitalista no solo esta confirmando la inviabilidad del modelo neoliberal y globalizador y sus efector perversos sobre los pueblos periféricos colonizados, sino también que, en estas condiciones se pudieran dar hoy las premisas políticas necesarias para hacer de la Soberanía y la Independencia el centro de una agenda nacional que unifique a las grandes mayorías de los países europeos en situación colonial y obligue a los Estados a permitir el ejercicio del Derecho a Decidir y producir un cambio radical de la situación colonial, en donde se reconozcan los derechos nacionales de los pueblos colonizados y se permita, conforme a ello, una nueva relación de poder que viabilice su camino histórico.

Nada hace pensar que tal camino será rápido y no exento de confrontaciones pero todo parece indicar que la crisis actual del Capital requiere de una recomposición de sus aparatos estatales y de consenso de sus elites burguesas y corrientes alternativas, en la que será inevitable una reorganización del espacio territorial, poblacional y político Estados colonizadores, con el fin de permitir una nueva relación de convivencia y gobernabilidad que le de una nueva legitimidad al Estado y sus instituciones y abra la posibilidad de independentismos, separaciones y fracturas que remodelen el mapa político de la Unión Europea y con ello, el dominio que las viejas elites centralistas de los Estados colonizadores han venido cumpliendo, por lo menos en los últimos 200 años; lo que abrirá para los pueblos, una nueva posibilidad de recuperar su camino histórico e insertarse en la comunidad internacional con la plenitud del ejercicio de su soberanía, independencia e identidad nacional.

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