Razones no vísibles de una desición política
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En los partidos políticos revolucionarios, y en los otros, pueden ocurrir diferencias de criterios, inclinaciones u opiniones sobre diferentes tópicos teóricos y prácticos. Pero el partido político deja de ser eso cuando las diferencias de criterio se convierten en una lucha por hacer prevalecer lo particular por sobre lo general. El problema central es ¿quién tiene la razón y cuánta razón tiene quien dice tener la razón? La siguiente pregunta sucedánea es: ¿la imposición arrogante de esa razón hace progresar el movimiento político y la organización?

El PSUV es regido por estatutos aprobados por la mayoría de los militantes y la decisión de seleccionar a uno u otro candidato a gobernador se ajusta a lo estipulado en la reglamentación. Pero no puede exigirse que se ajuste a criterios, apetencias o intereses particulares de algunos militantes o dirigentes regionales. Esta situación coloca al movimiento revolucionario ante una disyuntiva áspera porque debilita la organización, divide las fuerzas políticas y sobre todo coloca los intereses particulares por encima de los intereses generales de la organización, cuestión poco menos que absurda. Para un partido integrado por militantes que se dicen revolucionarios, en lucha por introducir cambios sustanciales en la estructura social y económica del país, es inadmisible que los reglamentos sirvan unas veces y otras no, sean al mismo tiempo correctos e incorrectos acomodaticiamente, o que la disciplina del partido sea algo discrecional.

Elevar un caudillaje, una disidencia pretendiendo hacerla prevalecer a contrapelo es deleznable mucho más si se trata de acceder a una posición de gobierno porque puede confundirse con ansias irreprimibles de poder como si se tratara de algo estratégico, imprescindible desde el punto de vista político.
Si algunos militantes del PSUV están facultados para tomar decisiones electorales individuales y personalistas algo anda mal en la organización regional. El prestigio, los servicios prestados al movimiento, los sacrificios aportados y la disciplina demostrada previamente por algunos dirigentes no son patente de corzo para reclamar el privilegio de colocarse al margen de las reglas de juego a capricho. Al contrario mayor es la obligación para fortalecer el progreso de la organización porque se lucha por objetivos más importantes, más trascendentales y quien más conciencia política tenga, mayor obligación contrae.

Los militantes de base seguidores de los ideales y de los avances logrados tienen obligación de mantener con firmeza revolucionaria los postulados de la organización mediante los cuales se han conquistado progresos innegables hacia la justicia social para los más desposeídos y hacia la independencia política para la patria frente al imperialismo. La cohesión de las fuerzas es más que necesaria, imprescindible en la lucha por una patria mejor.

La atomización de las fuerzas políticas del PSUV en Mérida puede explicar la derrota electoral reciente en el Estado así como la debilidad de la gestión de la gobernación actual. La dirigencia nacional del partido está procurando sanear la organización al postular a Alexis Ramírez para gobernador porque es urgente corregir las pugnas y disidencias que ayudan muy poco o nada a la causa revolucionaria además de cuántas razones no visibles que deben haber pesado para tomar la decisión tomada.

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Mérida, 26 de Octubre de 2012.
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