Cincuenta años en la historia: La crisis nuclear del Caribe
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En estos días, muchas personas se han interesado por las noticias internacionales que hacen referencia al insólito hecho histórico que puso al mundo al borde del colapso  nuclear. La mayoría de las publicaciones, hacen énfasis en una supuesta victoria política de la Casa Blanca sobre el Kremlin. Sin embargo, un análisis más detallado de aquellos hechos y sus circunstancias, nos dan otra percepción de mayor trascendencia sobre la historia de la humanidad en los últimos cincuenta años.

Concluida la segunda guerra mundial y derrotado el eje Berlín-Roma-Tokio, surgen en la arena internacional dos nuevos y superpoderosos contendores: la Unión Soviética y Los Estados Unidos de Norteamérica. Las viejas potencias coloniales (Inglaterra,  Francia, Bélgica, Holanda, etc.) ven impotentes la disolución de su “invencible” poder imperial y el progresivo e indetenible surgimiento de países independientes, otrora antiguas colonias. Estas decadentes metrópolis imperiales, se alinean de manera “casi automática” al lado de la nueva superpotencia norteamericana. Por otro lado, la Unión Soviética logra, como resultado de su demoledor avance militar sobre Berlín, poner bajo su control buena parte de Europa, principalmente la parte oriental. También su influencia en el continente asiático es importante y su participación en el surgimiento de la República Popular de China es indudable.

En menos de dos décadas transcurridas luego de finalizar la II guerra mundial, en el imaginario colectivo aun cabalga el fantasma de ciudades totalmente destruidas, poblaciones arrasadas, hambre, dolor y sangre injustamente derramada. Millones de europeos y asiáticos fueron aventados muy lejos de sus tierras. Aquella tragedia mundial no terminaba, simplemente había pasado a una nueva etapa: La Guerra Fría. Las dos superpotencias emergentes se afanaban por asegurar la destrucción del contrario. El corolario de aquella guerra desastrosa: La pulverización nuclear de Hiroshima y Nagasaki, se convirtió en la “garantía técnica” para asegurar ese aniquilamiento.

Los EEUU aseguraron en la década de los 50 del siglo pasado, un bloqueo militar a la URSS desde casi todos los puntos cardinales con el establecimiento de bases coheteriles. Uno de esos puntos neurálgicos, fue el establecimiento en Turquía de los famosos cohetes Júpiter con alcance a gran parte de la europea soviética. Desde Turquía se activó una base de observación y espionaje contra la URSS. De allí despegó un avión U-2 abatido el primero de mayo de 1958, sobrevolando los Urales (centro neurálgico industrial militar de la Unión Soviética). Las instalaciones militares de EEUU y la OTAN en Alemania Occidental, Italia y Turquía habían movido la ventaja nuclear a su favor. En ese contexto estalla la crisis de Berlín (se construye el tristemente célebre muro de Berlín).

Al otro lado del Océano Atlántico, emerge triunfante y desafiante frente al imperio norteamericano, la Revolución cubana. Las medidas tomadas a favor del pueblo y contrarias a los intereses de los EEUU provocan un acoso persistente y una amenaza inminente de ser aplastada directamente por las propias fuerzas militares gringas. La popularidad de esa Revolución gana muchos amigos y simpatías en los pueblos de America latina, Asia, África y Europa. Su impacto es incuestionable en la lucha contra el sistema colonialista mundial. La Revolución cubana se convierte en un hito para el derrumbe de la vieja política colonial y en nacimiento de un nuevo orden mundial. Los EEUU lanzan una ofensiva encubierta contra Cuba, la cual es derrotada en abril de 1961 en Playa Girón. A principios de 1962, los EEUU decretan el criminal embargo comercial contra la isla. Frente a la derrota sufrida en menos de 72 horas en Bahía de Cohinos, la CIA desarrolla el plan secreto “Mangosta”, para intervenir directamente en Cuba tomando como punto de partida su base militar en Guantánamo. El pretexto sería un atentado parecido al Maine.

La creciente simpatía hacia la Revolución cubana en los pueblos de la llamada órbita soviética, obliga a sus gobernantes a prestar atención a este interesante proceso histórico. Frente al bloqueo, los soviéticos ofrecen comprar productos de exportación cubanos, principalmente azúcar, tradicionalmente de colocación en mercados de EEUU.  Estas relaciones son cada vez más estrechas y la decidida posición del liderazgo revolucionario cubano, convence a los soviéticos que la consigna “Patria o Muerte” está llena de profunda convicción patria.

Frente a las amenazas inminentes contra Cuba y el acecho de las bases coheteriles de EEUU y la OTAN contra la URSS, se crean las condiciones para negociar entre las partes (URSS-Cuba) un tratado de ayuda mutua militar. Al parecer, la parte soviética está abrumada por la presión que ejercen sobre su seguridad las bases enemigas al borde de sus fronteras. El tiempo jugaba en su contra. Los cubanos requieren un tratado abierto en el marco de las leyes internacionales.

Anadyr: Así se denominó la operación secreta soviética de establecer en Cuba cohetes de mediano alcance (R-12 y R-14), con capacidad para portar ojivas nucleares y con un radio de alcance de casi todo el territorio continental de EEUU excepto Alaska. De esa manera se lograría un “equilibrio” en la carrera armamentista de esa época. Las dimensiones de aquella operación, la cantidad de tropas y equipos militares soviéticos movilizados, sumado a la situación de alerta máxima que vivía Cuba, era casi imposible que pasara inadvertida por los servicios secretos de EEUU cerca de sus fronteras. Sin embargo, los objetivos de aquella misión se cumplieron. Una vez detectados e identificados los cohetes en Cuba, estalló el escándalo internacional conocido históricamente por varios nombres, tales como: la Crisis del Caribe, la Crisis de los Cohetes, la Crisis de Octubre, etc.

La solución técnica de aquella CRISIS, fue responsabilidad de dos personas muy particulares: Robert Kennedy, Fiscal General de EEUU y Anatoli Dobrynin, embajador plenipotenciario de la URSS en Washington, reunidos “clandestinamente” la noche del 28 de octubre de 1962. Aquella noche, se aceptó el desmantelamiento de los cohetes soviéticos en Cuba a cambio del desmantelamiento de los cohetes Júpiter establecidos en Turquía contra la URSS. De esa manera, la URSS restablecía la seguridad de su territorio al igual que EEUU en el marco de la guerra fría. También se comprometieron los EEUU a no lanzar operaciones militares directas contra el territorio de Cuba.

Aquella negociación, que no esperaba más tiempo, sentó las bases para los tratados futuros de armamento nuclear estratégico y táctico. Como también para normar las futuras relaciones entre  las potencias. La crisis de octubre dejó al descubierto enormes debilidades de altísimo riesgo en las líneas de mando militar del armamento nuclear. Igualmente, se mejoró la comunicación directa entre los mandos supremos de las partes beligerantes. De esa manera, se crearon los maletines con los códigos de activación del armamento nuclear para uso exclusivo del jefe supremo respectivo. Otro logro importante, fue el establecimiento de la línea roja: una línea telefónica entre el Kremlin y la Casa Blanca para resolver directamente cualquier contingencia de carácter crítico. Esos elementos de alguna manera han ayudado hasta nuestros días, a disminuir la amenaza nuclear sobre el planeta.

Como otras consecuencias de esa crisis pueden ser señaladas: el asesinato del Presidente J.F. Kennedy en noviembre de 1963. La destitución y jubilación, del máximo líder soviético Nikita Jhrushchov en el famoso pleno del PCUS en marzo de 1964, a pesar de aquella famosa frase suya: “El peligro inminente de una hecatombe nuclear, ha sido superado”. Al parecer, otra víctima de estos sucesos, fue Robert Kennedy, asesinado el cinco de junio de 1968, en medio de la campaña electoral norteamericana.

Otra fue la suerte de Anatoli Dobrynin, quien se desempeñó exitosamente por más de 25 años como embajador de la URSS en EEUU Incluso, en diciembre de 1969, fue el encargado de presentar formalmente a la Casa Blanca, la propuesta soviética para limitar la carrera armamentista nuclear entre las dos grandes superpotencias. Esta propuesta, ha servido para sustentar los tratados de regulación del armamento nuclear actualmente vigentes. Jubilado, fallece en abril de 2010, a la edad de 91 años y con grandes reconocimientos por parte del gobierno soviético y de la Federación Rusa, por su destacada carrera diplomática.

Una tercera consecuencia, tal vez la más próxima a nosotros, es la situación generada por la no participación del mando cubano en la toma de esas decisiones. Las relaciones entre Cuba y la URSS se tornaron en extremo críticas y marcaron un hito en la consolidación de la soberanía en la política exterior de Cuba. Esta situación incluso influyó notoriamente, en la forma de enfocar el accionar político y el relacionamiento internacional con otros Estados y con otros procesos revolucionarios por parte de la dirigencia cubana. Se especula, que a raíz de la crisis de octubre de 1962, se profundizaron algunas contradicciones entre los enfoques del Ché y Fidel sobre el proceso revolucionario mundial.

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