Mis recuerdos de la crisis de octubre hace 50 años
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Hace 50 años el mundo estuvo al borde de una hecatombe nuclear por los errores de la dirigencia del gobierno y el Estado soviético encabezado por el Primer Ministro Nikita Seguei Jruchov, que cedió ante las presiones del imperio yanqui encabezado por el presidente Kennedy, soslayando las dos superpotencias a la Cuba revolucionaria, dirigida de manera impecable por el comandante Fidel Castro, por Raúl Castro, por el Che Guevara, pequeña nación que estaba en la mira del imperio para ser destruida.

Llegué a Cuba el 1º de octubre de 1962 procedente de la Guayana Inglesa que dirigía el camarada Cheddy Jagan, a bordo de un buque cubano de cabotaje. Entonces éramos muy pocos los venezolanos que estaban en la Isla, la mayoría revolucionarios militantes del Partido Comunista de Venezuela, pero el grupo se cohesionó y desarrolló una extraordinaria labor en pro de la lucha armada que entonces se desarrollaba en Venezuela.

Recuerdo que ese mes de octubre fue de una inusitada dinámica política en Cuba y en el resto del mundo. Por esos días el Frente de Liberación Nacional de Argelia había vencido al archi criminal ejército francés y las bandas de la OAS, derrotado el secular colonialismo galo y alcanzado la independencia, entonces el gobierno cubano invitó al primer presidente argelino, Hamed Ben Bella. Esa visita causó furor en Cuba porque el pueblo cubano seguía muy de cerca la lucha del pueblo argelino por su independencia.

Yo estaba alojado entonces en un bello hotel situado frente al emblemático Malecón habanero, el Hotel Habana Riviera. Allí se alojaban buena parte de los dirigentes revolucionarios, comunistas y socialistas de América Latina que visitaban Cuba en aquella época, revolucionarios de los Estados Unidos del Norte hasta Argentina. Mexicanos, guatemaltecos, colombianos, costarricenses. Inolvidable fue para mí el encuentro con el líder comunista centroamericano Carlos Luis Fallas, autor de la famosa novela Mamita Yunai y Marcos Ramírez, aventuras de un muchacho. Esteban Pabletich, revolucionario peruano que había luchado junto al General de Hombres Libres, Augusto César Sandino.

Aquel intercambio con tantos prestigiosos y recios luchadores de mil batallas políticas anti oligárquicas y antimperialistas en el continente fue para mí de excepcional valor y aprendizaje político. Pronto nos veríamos una buena porción de ellos en dos Brigadas Internacionales de Combate que se organizaron en el marco de la Crisis de Octubre, brigadas organizadas por el ICAP y las FAR.

Conocí al Che y a Fidel

No había estallado aún la crisis de octubre, ello ocurriría en la tercera semana de ese mes, cuando tuve ocasión de conocer, en el mismo Hotel Riviera, al comandante Ernesto Che Guevara, con quién compartí por más de una hora; estaba conmigo otro camarada venezolano, el médico Manuel Becerra. Intercambiamos impresiones sobre el movimiento guerrillero venezolano, sobre la lucha armada, después él nos hizo relatos de la lucha armada en la Sierra Maestra.

Por esa época tuve la ocasión de conversar con el comandante Fidel Castro en Varadero, Matanzas, junto a un grupo de revolucionarios latinoamericanos, sobre palpitantes temas de la política; en particular se interesó sobre la lucha revolucionaria en Venezuela, cuándo yo había llegado y se interesó por mi trayectoria política.

El 22 de octubre de 1962 el presidente Kennedy hace pública la existencia en Cuba de misiles balísticos con cabezas nucleares. Semejante anunció cae en Cuba como un enorme balde agua fría y la dirección revolucionaria pone en alerta de combate a todo el pueblo, el Ejército Rebelde y la Milicia Nacional Revolucionaria. La juventud se destacó pero también el pueblo trabajador y los CDR. Nunca olvidaré la imagen de una mujer anciana, vestida de miliciana con su fusil terciado al hombro cuidando la cuadra de su CDR en una madrugada.

Aquello fue realmente impresionante, los muchachos cavando trincheras en La Habana, el emplazamiento de las baterías antiaéreas cuatro bocas, el movimiento de armas de todos los calibres, convoyes, marchas de batallones. Y aquel pueblo, que año y medio atrás había derrotado en Playa Girón, en sólo 72 horas, a la invasión mercenaria organizada por el gobierno de Kennedy, iba en zafarrancho de combate con la moral muy en alto.

Los revolucionarios del mundo que nos encontrábamos en Cuba por diversas causas nos reunimos en el Hotel Riviera, en una emocionante asamblea, y allí, siguiendo la tradición internacionalista de los revolucionarios latinoamericanos, las experiencias de la revolución mexicana y la participación de patriotas venezolanos como Nogales Méndez que peleó con Pancho Villa; de Nicaragua con Sandino por parte de venezolanos como Carlos Aponte, Gustavo Machado, peruanos, salvadoreños, mexicanos. La experiencia de España y sus Brigadas Internacionales de Combate durante la guerra civil de 1935 a 1939. Se acordó plantearle al gobierno revolucionario la creación de las brigadas internacionales ante el hecho de la agresión norteamericana a Cuba. El gobierno recibió con sumo agrado aquella solicitud y se comenzó a organizar dos Brigadas Internacionales con hombres y mujeres de América Latina, el Caribe y de otras latitudes como Suráfrica.

A mí me correspondió la dirección militar de una de las dos Brigadas y hacíamos nuestros entrenamientos de Orden abierto y Orden Cerrado, el manejo de armas de asalto, etc.

En aquel escenario de guerra fría el enfrentamiento militar directo, entre la URSS y los EEUU, podía acercar una hecatombe nuclear pero no necesariamente. Sin embargo todo un conjunto de negociaciones secretas entre las dos potencias, donde la URSS recula y da innecesarias concesiones a los yanquis sin consultar con la dirección revolucionaria cubana, en última instancia la más afectada por las permanentes agresiones norteamericanas desde el triunfo de la Revolución el 1º de enero de 1959. Jruchov hace una propuesta a Kennedy: la URSS retiraría sus misiles de Cuba a cambio del compromiso norteamericano de no invadir la isla y de la retirada de los misiles Júpiter que EE.UU. tenía desplegados en Turquía. El fulano convenio no contemplaba el fin del bloqueo económico a Cuba.

¿Cómo llegaron los cohetes y por qué llegaron los cohetes a Cuba?

Los antecedentes más inmediatos vienen de la derrota de la invasión mercenaria y la posterior creación por parte del gobierno norteamericano de la llamada “Operación Mangosta”, que era la organización de una invasión a Cuba por parte del ejército norteamericano. La inteligencia soviética descubre este plan y se lo comunica a la dirección cubana. Después de un conjunto de conversaciones la URSS y Cuba firman un Acuerdo Militar. En dicho acuerdo se establece, entre otras cosas, que un ataque a Cuba sería entendido como un ataque a la URSS. La propuesta del envío de cohetes con ojivas nucleares se da en el marco de aquellas conversaciones entre ambas naciones. El comandante Fidel Castro era partidario de que las armas se transportaran de manera pública, no secreta, cosa que los soviéticos no aceptan sino hasta que éstos estuviesen emplazados.

Para Cuba la posesión de esas armas eran preventivas, nunca ofensivas. El objetivo era disuadir a los gobernantes norteamericanos de una invasión que ya se estaba organizando con la mencionada Operación Mangosta.

El operativo del traslado secreto de los cohetes y los misiles balísticos y su ulterior despliegue, los bombarderos; el traslado de una división de infantería mecanizada y la organización de una fuerza preventiva y defensiva ante una probable invasión de Cuba por parte de ejército norteamericano como parte de la Operación Mangosta, fue bautizado por los soviéticos como Operación Anadyr.

Estados Unidos descubre los emplazamientos de los cohetes nucleares

El 15 de octubre aviones espías norteamericanos U2 sobrevuelan el occidente de Cuba y fotografían las bases misilísticas. La CIA le presenta al presidente John F. Kennedy un conjunto de fotografías de lo que parecían corresponder a instalaciones de misiles, aún no operativas pero que lo estarían en poco tiempo.

Como señalé, el 22 de octubre de 1962, Kennedy le habló revelando la existencia de cohetes nucleares en Cuba. Habló de establecer una cuarentena y un cerco alrededor de la isla. Cientos, si no miles de barcos de guerra norteamericanos cercaron la Isla. Desde el Malecón se podían ver clarito. Por las noches las luces encendidas parecía un cordón de barcos piratas dispuestos a destruir el país.

Actúa la OEA, Ministerio de Colonias yanqui. Venezuela participa en el cerco marítimo con hombres y barcos

El gobierno norteamericano instó bajó presión a su Ministerio de Colonias, la OEA, a imponerle sanciones a Cuba y los obliga a participar en el bloqueo en la Operación "Cuarentena" y cuyo objetivo era el de impedir que llegase por vía marítima los elementos necesarios para proseguir el desarrollo de las bases atómicas.

Las armadas latinoamericanas, sumisas al imperio, realizaron una operación combinada en la cual participaron los destructores argentinos, "Espora" y "Rosales", formando parte de la flota combinada latinoamericana-estadounidense («Task Force 137», TF-137) al mando del Contraalmirante yanqui D. John A. Tyree.

El gobierno del sátrapa Rómulo Betancourt, enemigo a muerte de la Cuba revolucionaria autorizó la participación venezolana en el cerco a la Isla con los destructores "ARV D-11 Nueva Esparta", "ARV D-21 Zulia" y el submarino Caribe. Igualmente participaron las fragatas dominicanas "Santana" y "Luperón".

Del derribo del avión espía yanqui U2 a las concesiones soviéticas a Kennedy

El 27 de octubre, cuando el mando soviético de las unidades acantonadas en Cuba derriba en Pinar del Río un avión espía U2, que presagiaba el comienzo del conflicto armado, el gobierno soviético presidido por Nikita Jruschov negociaba con el gobierno norteamericano y daba innecesarias concesiones políticas de eliminar las bases coheteriles, hecho de una gravedad extrema, sin consulta a la dirección cubana, errores que acabarían con la URSS 20 años después.

¿Qué pidió la dirección soviética?

La garantía que los Estados Unidos no realizarían ni apoyarían una invasión a Cuba. Además, también debería realizar el desmantelamiento de las bases de misiles nucleares estadounidenses en Turquía que apuntaban la geografía soviética.

Sólo el 29 de octubre Nikita Jruschov notificó al gobierno de Cuba y al Presidente Fidel Castro un informe de los términos del acuerdo soviético-estadounidense sobre Cuba.

Los gobernantes norteamericanos plantearon requisar a Cuba para constatar que saldrían todos los cohetes, a lo que se negó enfáticamente el gobierno revolucionario con los famosos 5 Puntos de la Dignidad.

Para mí, entonces con tan solo 20 años, aquella fue una invalorable experiencia. Fueron días que estremecieron el mundo y viví junto al pueblo admirable y maravilloso, una tragedia donde dos potencias se jugaban su supervivencia y prácticamente sacrificaban al pueblo más digno de la tierra, el cubano. Todos los revolucionarios que allí estábamos, empuñamos las armas para combatir al invasor yanqui si se le ocurría invadir Cuba, y por ese pueblo y esa nación, por ese extraordinario liderazgo, por los ideales del socialismo, estábamos dispuestos hasta dar la vida si fuese necesario. La URSS mostró sus debilidades políticas, su maltrecho liderazgo. Se asustó ante la dignidad de Fidel y su pueblo, de allí la opinión del Che sobre aquel drama en artículo escrito por aquellos días.

"Es el ejemplo escalofriante de un pueblo que está dispuesto a inmolarse atómicamente para que sus cenizas sirvan de cimiento a sociedades nuevas y que cuando se hace, sin consultarlo, un pacto por el cual se retiran los cohetes atómicos, no suspira de alivio, no da gracias por la tregua; salta a la palestra para dar su voz propia y única, su posición combatiente, propia y única, y más lejos, su decisión de lucha aunque fuera solo".

Recuerdo, como si fuera ayer, la inmensa molestia de los cubanos, y su rechazo hacia los soviéticos. En las calles y pueblos de toda Cuba circulaba un estribillo: “Nikiquita, mariquita, lo que se da no se quita”.


([email protected]) (Libertad ¡ya! para los 5 patriotas cubanos presos en las mazmorras norteamericanas) (Miembro del Movimiento Social de Medios Alternativos y Comunitarios MoMAC)

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