Cuando el fascismo se cuela en el vagón del metro (o de como el plan B está postdatado)
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Tan solo ocho horas de suspención en el servicio de ferrocarriles que cubren la ruta de los Valles del Tuy a La Rinconada y conectan con el Metro de Caracas, resulta insuficiente para asimilar como sanción lo que ocurrió con los actos vandálicos que provocaron heridos, alarma, caos y, además detrozaron vagones e instalaciones de ese servicio de trenes.

Desde mi punto de vista, y esa es la reflexión que quisiera incorporar con esta nota, los hechos acaecidos con la excusa de que unos supuestos usuarios perdieron el control “desesperados” por la demora en la llegada y salida de los trenes, no es una inocente espontaneidad de un “pueblo cansado del mal servicio de transporte ferroviario”.

En primer lugar, cuesta entender que vecinas y vecinos de Los Valles del Tuy , estén “cansados” de un supuesto mal servicio, a sabiendas de que los inmensos sectores de la población que utiliza a diario esos trenes, lo hace con el agradecimiento implícito a una decisión del Gobierno Revolucionario que contribuye con el buen vivir de quienes ahora cuentan con un transporte de calidad y expedito para dirigirse a sus lugares de trabajo y estudio desde y hacia esa zona, conectando a su vez con cualquier lugar de la capital de la República mediante los servicios de Metro y Metrobus.

Sorprende, en cualquier caso, que las acciones ejecutadas por los sectores supuestamente descontentos que allí se encontraban, se tornasen inmediatamente en violentas y vandálicas. ¿Qué cosa provocó la demora de trenes que dio inicio a la “protesta”? ¿El personal operativo de los trenes, y el sistema en su conjunto, ofrecieron las debidas disculpas e informaron de manera oportuna y veraz para impedir que un eventual descontento de usuarias y usuarios se desboradara (como en efecto ocurrió)?

¿Se ha establecido algún tipo de vinculación entre “usuarios” violentos (algunos de ellos detenidos en flagrancia) y personal del Instituto de Ferrocarriles del Estado, IFE? ¿Se ha determinado si quienes participaron en liderar las acciones violentas de ese día, son efectivamente usuarios habituales “cansados del mal servicio”? ¿Se ha estudiado la conducta de ciertos usuarios cotidianos de ese servicio, a quienes se acusa -en general- de ser agresivos y descender con agresividad los vagones en servicio?

Si no se ha hecho, sin duda que son algunas de las cosas, relaciones y acciones, que deberían averiguarse. El fascismo, en el mundo entero, suele actuar o desplegar su violencia apoyado en masas moldeables de la población a las que, entre otras cosas, se les ha estudiado previamente el comportamiento.

Es aquí donde deben encenderse las alertas y para ello incorporarmos estos otros elementos. En primer lugar, recordemos que la ultraderecha internacional, alentada desde el imperio estadounidense y sus representantes en Venezuela, tenían un Plan B dentro de sus estrategias para el período electoral presidencial del pasado 7 de Octubre, pero que no pudieron ser desplegadas, entre otras cosas, porque las fuerzas del pueblo revolucionario las denunciaron y desmovilizaron a tiempo.

Recuérdese que, pese al reconocimiento de la victoria aplastante y perfecta del candidato de la Patria, Hugo Chávez, por parte de factores electorales congregados en torno al derechista Capriles Radonsky y su propia vocería, la ambiguedad de acciones y declaraciones ha querido mantener vivo un manto de sombras y dudas en torno a las elecciones aludidas y sus resultados.

Téngase en cuenta también que por la lógica de los fenómenos electorales, que ahora están convocados para un nuevo proceso para elegir gobernadoras o gobernadores, la tendencia es a que el cuadro victorioso de octubre se repita en diciembre, bajo el liderazgo del comandante Presidente Hugo Chávez. Y esto, podría inclinar a la desesperada derecha en Venezuela a intentar desplegar su abortado Plan B y, desde ya, atizar la candela para provocar el caos y focos de violencia similares al que nos sirve de referencia en esta nota para la reflexión.

Personalmente hemos sido testigos de focos de agitación similares al violento de los Valles del Tuy -pero sin llegar a ese nivel de desenlace- en andenes, vagones y unidades de metrobuses. Sobre ese tipo de prácticas se debe estar alertas porque la derecha en el país no ha dejado de pensar, ni un segundo, en retomar el poder y para ello se organiza internamente y recibe apoyo externo, en dinero, entrenamientos, armas y hasta mercenarios o paramilitares entrenados para actuar en el fomento del caos.

Por otra parte, y para finalizar por hoy con este tema que nos debe preocupar y ocupar a todas y todos los revolucionarios. Al interior de nuestras organizaciones hay un distraccionismo izquierdista, cuestionador de candidatos y candidatas propuestos por el líder y presidente del Psuv, dispersadores de las fuerzas y fomentadores del fraccionalismo, olvidando que el objetivo final, el de la victoria socialista, sólo es posible alcanzarlo en unidad y teniendo claro que el enemigo que enfrentamos es demasiado poderoso y no sólo está frente a nosotros, sino en nosotros mismos, como una forma de dominación y de sumisión ideológica.


El fascismo se cuela fácil en un vagón del tren, pero también en nuestros pensamientos. ¡Atentos, camaradas!

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