Transgénicos, una cultura que saboreamos
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En los últimos 150 años las universidades han creado una mentalidad trivial en la profesión magisterial que solo han producido un sistema de remiendos que ha limitado la capacidad humana cuyo pensamiento niega las alteraciones ecológicas pero conservan esa posibilidad; el resultado una completa confusión en el pensamiento científico motivado por el dinero o por los favores capitalistas como se refleja en las cumbres ambientales. Pero, la biotecnología es un asunto mucho mas grave porque están envenenando a la humanidad.

Existen implicaciones morales, económicas, medicas, políticas y ambientales con los alimentos transgénicos como con los cambios climáticos, apenas son los esfuerzos que siguen a la caracterización general del mundo que nos rodea con el pensamiento humano. Esta afirmación parece tan obvia, tan fácil, sin embargo huye siempre de nosotros porque heredamos la doctrina tradicional de las supersticiones, de las generalizaciones precipitadas y sabemos bien lo que queremos decir, a pesar de ello, continuamos con una curiosa incertidumbre respecto al calentamiento global, a los cambios climáticos y a los alimentos transgénicos porque no nos interesa conocer al detalle los conocimientos.

No hay advertencias para el consumidor acerca de los productos transgénicos desde los cereales, mayonesa, salsas de tomate, lácteos, sodas, atún, chocolates importados, aceites de soya y maíz. Si estos productos vienen de los Estados Unidos son transgénicos. A toda hora probamos alimentos biológicamente alterados.

El proceso biogenético empieza con la remoción de un pedazo pequeño de plásmido (ADN) de una bacteria, luego es abierto con una enzima, el gen deseado es tomado por otras especies y colocado dentro del plásmido; el plásmido alterado es insertado en la célula de una planta, la célula se divide y las células de la planta heredan el nuevo gen importado.

Se utilizan con regularidad dos tipos de modificaciones genéticas: la RR la semilla de la soya resiste las fumigaciones con glifosato, La BT, el maíz transgénico se convierte en un insecticida.

En 1978 EEUU, en la bacteria Esccherichia Colise, se introduce un gen extraído del páncreas humano para crear el primer organismo transgénico la insulina. Después, aprobaron el primer producto modificado por la biotecnología, una enzima para la fabricación de quesos. China cultivo por primera vez transgénicos en 1992 pero fue Inglaterra el primer país que exigió rotulación en los alimentos transgénicos.

El tabaco fue la primera planta a la que se realizo modificaciones para que sea resistente a algunas enfermedades en 1995, además, en los cultivos del tabaco se encontró en varios países una cantidad inusual de amoniaco para aumentar la adicción después que las tabacaleras perdieron varios juicios por miles de millones de dólares en los EEUU. Por esos años, a la soya se le introdujo una bacteria para que sea resistente al herbicida glifosato utilizada para fumigar la maleza que rodea estos tipos de cultivos.

Al tomate de mesa se le introdujo un gen para ampliar su durabilidad y mantener la dureza por al menos 15 días fuera de los conservantes y antioxidantes del envasado. En el año 2000 se empezó a comercializar la semilla transgénica del maíz Triator fabricada por Monsanto en 1998.

Para la agricultura los transgénicos representan la revolución biogenética que transforma los genes de una planta a otra para modificar su naturaleza, rendimiento, resistencia a virus, plagas, enfermedades e insecticidas, incrementa su reproducción y baja los costos de producción.

Quienes defienden esta ingeniería genética manifiestan que, es necesaria para implementar la producción de los alimentos ante la bestial densidad humana que proyecta hasta el 2050 unas 10.000 millones de personas.

Por su parte los ambientalistas y otros científicos manifiestan que la agricultura transgénica rompe la cadena ecológica y pone en peligro la salud humana por la alteración genética y sus efectos colaterales” todavía” desconocidos, además, de los riesgos patológicos para las plantas, perturbaciones en los ecosistemas y daños irreversibles en la agricultura al modificar las plagas por la utilización de pocos insecticidas como herbicidas.

Gilles-Eric Seraline, científico francés denuncio que el maíz genéticamente modificado contiene elementos tóxicos. Durante dos años el y otro grupo de científicos estudiaron 200 ratas alimentadas con maíz transgénico, descubrieron que, pasados los 17 meses mas ratones machos murieron con tumores cancerosos.

Industrias como Mosanto, Dupont, Movartis, Rhone Poulenc Agro, AgrEvo, Aventic, conservan los monopolios de las semillas transgénicas para el maíz, soya, algodón, tomate, canola; el arroz colorado fue modificado en Pakistán, se presume que China y otros países de Asia, están modificando las semillas del arroz no solo por ser la fuente su alimento principal sino por los cambios climáticos.

En la industria los polímeros, enzimas, algodón, detergentes, así como las hormonas, vacunas, vitaminas, para la salud pasan por los laboratorios biotecnológicos.

El área cultivada para alimentos transgénicos en EEUU es de 70-90 millones de hectáreas, Brasil 30.3, Argentina 23.7, India 10.6, Canadá 10.4, China 3.9, Paraguay 2.8, Pakistán 2.6, Sudáfrica 2.3, Uruguay 1.3, Bolivia 900.000 hectáreas, Australia 0.7, Filipinas 0.6, Burma 0.3, Burkina Faso 0.3, España 0.1, Colombia 50.000 hectáreas, Chile 0.05, Honduras 0.05, Costa Rica 0.05, Portugal 0.05 y Alemania con 50.000 hectáreas dedicadas a los cultivos transgénicos componen el mapa mundial según datos del Departamento de Agricultura de los EEUU.

Como se ve Sudamérica es la región que tomará la posta de este tipo de cultivos si en EEUU continua la sequía que ocasionó el incremento de los precios de los alimentos en los mercados de futuro especialmente con los aceites de cocina de soya, maíz y en los alimentos para animales. Se incrementa el temor por una inflación global si hay una guerra con Irán.

Con los transgénicos el significado mismo de la vida esta en tela de juicio. Cuando lo entendamos, entenderemos nuestra posición en el mundo con respecto a la ciencia que sigue con la energía fósil para mover el mundo sin coherencia para la noción de la vida.

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