Chávez se merecía los 10 millones de votos
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Querido comandante y amado padre Chávez:

Solemos pensar que un presidente tiene el poder; pero el poder también está lleno de soledad. Para gobernar es necesario delegar funciones y cuando se hace eso, se delega poder. Ojalá tuvieras 1000 hombres con la moral que te define, comandante, para llenar esos espacios donde tienes que delegar; aunque en este gobierno haya grandes hombres como Jorge Giordani, le hace falta a nuestra revolución que tengas la suerte de Fidel, por estar a su lado hombres como el Che, como Camilo, como Raúl; o la suerte de Bolívar, con gigantes como Francisco de Miranda, con Antonio José de Sucre. Mi querido Chávez, qué solo se debe sentir arar en esta tierra que a veces parece un mar. Y aunque te siga un gran pueblo, que te ama, me niego a pensar que pueda ser un pueblo ingrato; o los ingratos fuimos nosotros que no supimos enseñarle al pueblo tu grandeza. Prefiero pensar esto, prefiero pensar que es como la enseñanza de un padre a un hijo: “tus carencias como hijo son mis defectos como padre”. Instruir al pueblo en el cambio cultural del que hablaba Gramsci es un largo camino por recorrer, porque aunque primero es necesario el cambio material antes del cambio cultural, no nos podemos olvidar del mismo en el proceso de transformación material; con lo material sin cultura nos llega la vanidad, nos llega el individualismo, nos sentimos oligarcas porque ya tenemos 4 corotos que "proteger". Ya la discusión no es cuál camino debemos tomar. La discusión es cómo hacer para remover la maleza que hay que limpiar de ese camino; porque la revolución, al igual que no se hace con concesiones imperialistas- “ni tantico así”, como decía el Che- tampoco se hace con corruptos y ladrones, aunque sean fieles. Pero no se trata de serle fiel a un hombre, se trata de serle fiel a la idea de ese hombre; porque así estarás resaltando sólo al hombre; por el contrario, el socialismo sin la moral comunista no me interesa, moral y conciencia que tanta falta nos hace falta en la dirigencia que te rodea, querido y amado comandante. Siempre fiel, pero nunca sumiso, porque cuanto nos ha costado la mal llamada disciplina partidista, que no necesariamente significa estar claro con respecto al camino que todos hemos decidido andar, que es la Revolución eco socialista, con miras hacia la construcción del estado comunal centralizado. La disciplina hacia un corrupto ineficiente me lleva al primer escenario, por el cual considero disminuimos porcentualmente, en 23 de los 24 estados, los votos en favor de Chávez. Los problemas micro están afectando al hombre de las ideas macro, al hombre que se tiene que ocupar de ser el arquitecto y el director de este proyecto Revolucionario eco socialista.

Aquel venezolano que no votó o votó en contra porque su alcalde o gobernador es un ineficiente, ese ciudadano no entiende el proyecto político macro; ésa es nuestra culpa, por no haberle llegado y explicado. Pero ese venezolano no es el enemigo de la revolución; ese venezolano es al que debemos abrazar, hablarle y convencerlo de este proyecto lleno de vida. Abrazo la idea de Chávez de restructurar el Ministerio del Despacho de la Secretaria para hacerle seguimiento a las obras nacionales y regionales. Mi comandante siempre se ha hecho responsable de los problemas y asume esta realidad bajo su tutela; pero esta no es la solución, como dijo Fidel: “Chávez no puede ser el alcalde de Venezuela”. ¿Dónde está todo el aparato burocrático del Estado? ¿Por qué no funciona? Y estas dificultades e ineficiencia que estamos atravesando hoy no son sólo consecuencia de la ineficiencia y la corrupción, también son consecuencia directa de haber perdido la Reforma Constitucional, que es una pieza clave para la definitiva transformación y transición hacia el estado socialista.

Tengo el suficiente conocimiento para saber que todo lo nuevo nace contaminado de lo viejo. Como decía Gramsci; “la crisis es el punto en el cual lo viejo no ha terminado de morir y lo nuevo no ha terminado de nacer”. Es en estos claroscuros donde nacen los monstruos que impiden ir a la revolución; pero la revolución es tan hermosa como una flor, como la flor de loto que nace en el pantano. Si podemos construir el socialismo en este pantano será una hermosa flor.

Mi comandante sí se merecía los 10 millones por todo aquello incuantificable que ha hecho por la humanidad. Y si no los obtuvimos a causa de esa ineficiencia, esa macabra corrupción, es porque el pueblo es sabio y paciente y quiso darnos un llamado de atención, para que desde este punto de inicio rectifiquemos y construyamos el futuro. Aunque tú tenias razón, comandante cuando en la campañas llamabas a la conciencia, para que nos diéramos cuenta que se jugaba mucho más que la ineficiencia de un alcalde o de un gobernador: nos jugábamos la patria, Gramsci hubiera entendido muy fácilmente esa petición; pero también nos hubiera pedido que comenzáramos el desarrollo intelectual de la sociedad, para llevar a la dirigencia y al pueblo hacia un pensamiento supremo que nos conduzca hacia el socialismo, porque el eslabón mas grande del ser humano es ser revolucionario. Seamos un mejor pueblo, seamos mejores dirigentes, seamos grandes revolucionarios.


@emerodriguez
*Estudiante de Derecho UJAP
Estudiante de Estudios Políticos en la UC
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