Como si no nos hubiese tocado votar con un pañuelo en la nariz…
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¡Cuántas veces hemos tenido que ir a votar con un pañuelo en la nariz!  Aquí, en Mérida, en elecciones de gobernadores lo hicimos en la segunda de Porras y en la del gobernador actual, y así hemos ido a votar por diputados, alcaldes, concejales pocas veces lo hemos hecho por camaradas que consideramos revolucionarios cabales, que no defraudarán al pueblo y la Revolución.  Es una realidad lamentable, muy lamentable.  Sobre todo, para quienes nos queda menos tiempo sobre el planeta y quisiéramos que en nuestro lapso vital arraigara el socialismo en toda nuestra América y más allá.  Ese comportamiento, aparentemente paradójico, lo hemos asumido porque hemos tenido una visión política del conjunto, de la totalidad. 

Alicaídos, deprimidos, veíamos con impotencia en los años 80   90 el avance despiadado del neoliberalismo sobre nuestros pueblos, la pausada asimilación en el sistema de la izquierda derrotada para acosar con complejo de converso a quienes continuaban blandiendo sus principios y defendiendo sus conquistas; testigos fuimos de las manifestaciones de resistencia ahogadas en sangre... ¡era el fin de la historia!  Y en esas llegó Chávez y nos reavivó.

Trece años pueden parecer mucho, pero es corto plazo en el ámbito de los cambios sociales.  Participante en el proceso que privilegie en su análisis y en el comportamiento político subsiguiente las dificultades, las contradicciones, los retrocesos que ciertamente se han dado, antes que el avance logrado en los 13 años y, sobre todo, las expectativas del futuro mediato, le está haciendo un flaco favor a la Revolución.  No han caído en cuenta de que en cada coyuntura decisiva (en las electorales también) la Revolución se ha decantado, se ha desprendido de arribistas, infiltrados, traidores, proceso que continúa produciéndose; no han percibido la solapada pero real lucha entre la izquierda y la derecha que se desarrolla en el seno de la Revolución y nuestro papel en la derrota estratégica de esa derecha; pero, sobre todo, no han aprendido que históricamente las conductas exacerbadas, el tremendismo, el cortoplacismo, el izquierdismo, el falso anarquismo, el radicalismo, el perfeccionismo no sólo han retrasado el avance de revoluciones, sino que han dado al traste con algunas.  En el caso de la coyuntura actual de elección de gobernador en Mérida, dividir al electorado revolucionario es un crimen contra el pueblo, es asegurar el triunfo del fascismo, es permitir un retroceso histórico que va a costar mucho superar.

En este caso, nos importa un pito que el PCV apoye los gobernadores anunciados por Chávez en 19 estados y en el espacio exterior aquí, en Mérida y el otros tres estados, pasan a ser traidores a la Revolución y responderán por eso.  Obtuvieron el 2,47% de los votos, y con esa escuálida votación pretenden imponer un gobernador desleal, de ignominiosa historia, en conjura con aliados de su calaña, que en total alcanzaron el 1,92% de los votos en el estado.  Si los sumamos a los cien a doscientos votos entre viudas del poder y familiares de Porras aún no serán suficientes para obtener el 5% de la votación, pero son arrechos y están indignados, y por eso le darán una lección a, a, a ¿a quién Camarada Figuera?  ¡Tontos útiles! ¡Maniqueos de mierda! 

Produce asco las declaraciones del secretario general del PCV el pasado lunes 15, anunciando la trastada política que consumarían en Mérida y 3 estados más.  Pensar que creímos que Chávez había rescatado al PCV, que lo había encarrilado históricamente y no caerían en otro de los vergonzosos comportamientos que ha tenido en su desmañada historia.  Ah malhaya Pío Tamayo, Juan Bautista Fuenmayor, Salvador de la Plaza, Argimiro Gabaldón que el resto de historia le ha tocado ser administrado por dirigentes que lo convirtieron en un partido que compite con AD en el número de desendientes, en deslices doctrinarios, vicios y desencantos.  Como anécdota, poco tiempo después de la fundación del partido ya Gustavo Machado estaba paseando y echándose bomba a costas de lo recaudado por el Comité Manos Fuera de Nicaragua entre los obreros venezolanos; lo que le llegó a Sandino fue una bagatela, el resto, lo dilapidó el dirigente comunista.  Parte del resto de su historia, la de sus períodos más escabrosos (período post gomecista y desde los años sesenta), la acaba de refrescar en este foro José Sant Roz ( http://www.aporrea.org/actualidad/a152317.html ) .

¿Anticomunista?  ¡Je! ¡Je! Esa ha sido la manoseada acusación para los críticos de los PC. ¿Anticomunista?  Si mi orgullo mayor ha sido asumirme como comunista, aclarando siempre, pero no del partido.  Anticomunista su candidato Porras, se los aseguro.  Yo no soy anti nada, pero a la hora de los análisis, puedo fustigar a los PCV, PCB, PCC y PC seguido de la mayor parte de las letras que denotan un país latinoamericano, porque por historiador de América les conozco todos los vericuetos.

En Mérida es mucho lo que está en juego y no vamos a permitir que los traidores hagan peligrar el avance de la Revolución Bolivariana.  Le pediremos a Chávez su intervención, y a los militantes decentes del PCV, la toma de distancia de las marramuncias de sus dirigentes.  Ante el pueblo, los calificaremos como lo que son: TRAIDORES A LA REVOLUCIÓN.

Kikiriki, cantaba el gallo

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