Derecho a réplica: José Sant Roz y Jesús “escritor” Silva. Dos aduladores de oficio anti-comunistas
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Las decisiones autónomas de las distintas organizaciones políticas bolivarianas que se asuman en el marco de las elecciones regionales, deben ser reflexionadas y debatidas con respeto y camaradería; sin embargo, aparecen personajes con militancia virtual, solo desarrollada mediante el internet, que con una violencia vernal y un anti-comunismo propio de la derecha sostienen que el Partido Comunista de Venezuela (PCV) es reaccionario, llamándonos traidores y comparándonos con Acción Democrática y Primero Justicia. Simplemente, dos aduladores de oficio.

Los aduladores de oficio son aquellos que escriben sus panfletos pegados al guion oficial definido unilateralmente por la voz autorizada del proceso bolivariano: El camarada Hugo Chávez. No porque reconozcan su liderazgo, algo que con autonomía política hacemos los comunistas cuando en todas las elecciones presidenciales lo hemos apoyado, sino porque construyen su reconocimiento individual y obtienen publicidad refugiándose en el discurso y en las decisiones del líder bolivariano.

Los aduladores de oficio son rumiantes intelectuales, mastican y regurgitan los planteamientos del camarada Hugo Chávez, intentando con pocas destrezas convertirlos en verdades absolutas incuestionables, es decir, separándolos del contexto histórico y de la correlación de fuerzas interna e internacional que los motiva. Estos personajes, cortesanos modernos, se ajustan con velocidad al discurso y a las prácticas oficiales; distorsionándolos y reduciendo la complejidad de la realidad concreta a frases y consignas cerradas que deben ser repetidas y acatadas sin reflexión y discusión popular.

Los aduladores de oficio son camaleónicos se mimetizan con facilidad, adaptándose con torpeza a cualquier decisión o posición asumida por el líder bolivariano. Así, cuando Chávez para reducir la confrontación con Colombia se reunión con Álvaro Uribe Vélez, ellos se convierten en uribistas, pero cuando Chávez sostiene la beligerancia de la insurgencia colombiana, ellos se transforman en farianos y camilistas; cuando Chávez plantea la necesidad de la auto-crítica, ellos con mucha desvergüenza la defienden con fervor, pero cuando Chávez argumenta que la crítica puede generar daños al proceso bolivariano, ellos con ligereza denominan irresponsables a todos los auto-críticos; cuando Chávez promueve el Poder Popular y el Control Obrero, ellos sacralizan la participación protagónica de las clases populares, pero cuando Chávez selecciona unilateralmente candidatos anti-obreristas y anti-populares ellos son los primeros en convocar en su apoyó; cuando Chávez ataca a la burguesía, ellos son clasistas y comunistas, pero cuando Chávez considera que la empresa privada debe ser respaldada por el Estado, ellos son protectores de la inexistente “burguesía nacional” que nos va a “desarrollar”; cuando Chávez se declara marxistas, ellos son marxistas, cuando Chávez cita a Antonio Gramsci, al Che Guevara, a León Trotsky, entre otros, ellos mutan con facilidad en gramscianos, guevaristas o trotskistas. En definitiva, los aduladores de oficio son como las veletas, se mueven como vaya el viento; son el escalafón más alto de la evolución del oportunismo por su incuestionable capacidad para adaptarse.

Ahora bien, los aduladores de oficio consideran que el apoyo del PCV a 19 de las 23 candidaturas de la organización aliada PSUV, no son candidaturas del Polo Patriótico porque no fueron discutidas y decididas colectivamente, es decir, al 82% de las mismas; convierte a los comunistas en unos traidores que emplean el liderazgo del camarada Hugo Chávez para conseguir prebendas y cargos públicos. Aseveración ridícula porque el PCV tiene 14 años participando del proceso bolivariano, luchando por su profundización mediante la constitución de la clase obrera y el pueblo trabajador en sujetos históricos fundamentales.

Nadie, menos dos aduladores de oficio, pueden negar el papel jugado por el PCV en la lucha por la reforma estructural de la Ley Orgánica del Trabajo, en la organización de los Consejos de Trabajadores y Trabajadoras y en la construcción del Movimiento por el Control Obrero. La clase obrera, el pueblo trabajador, conoce la importancia de la voz auto-crítica y reflexionaba del Gallo Rojo, que sin miedo y evitando la comodidad del silencio viene denunciando problemas que afectan al proceso bolivariano: corrupción, ineficiencia, burocratismo, violación de los derechos de los trabajadores, el asesinato de campesinos, entre otros.

Los comunistas conocemos a los aduladores de oficio, sabemos que parafraseando al Comandante Ernesto “Che” Guevara llevan a la Revolución en la boca y en su desagradable pluma para vivir de ella con la comodidad del burócrata funcional, pero nunca la llevaran en la conciencia y en el corazón para luchar como verdaderos revolucionarios por ella.


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