Goebbels, tus discípulos no aprenden
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"Las mentiras son la religión de los señores y vasallos; la verdad, la divinidad del hombre libre", Máximo Gorki.


El único animal que tropieza dos veces con la misma piedra es el hombre, reza la expresión española. Pero, hay hombres tan animales, con el perdón de los animales “irracionales”, que no aprenden de sus errores y siguen tropezando no dos, sino, muchas veces con la misma piedra.

Por todos es bien sabida la enorme influencia que ejercen los “maas media” en el comportamiento de las personas sin distingo de clases, religión, ideología política, nacionalidad. Últimamente los “maas media”, como herramienta de guerra utilizando la máxima goebbeliana, “una mentira repetida adecuadamente mil veces se convierte en una verdad”, han “convencido” a la opinión pública de muchos países de quién debe gobernar o no; quien es “santo o, diablo”; “terrorista bueno, o malo”; “héroe, o villano”.

La excepción de la máxima de Goebbels, ha sido la opinión pública venezolana, quien ha derrotado en varias oportunidades a la conjura que representan los ya mencionados medios de comunicación; sesudos politólogos; partidos políticos; jerarquías religiosas; astrolocas/os; brujíldas/os; oligarcas; intelectualoides; encuestadoras; militares; trasnochados y demás…

Hicieron de todo para mantener semejante mentira, “El que dice una mentira no sabe qué tarea ha asumido, porque estará obligado a inventar veinte más para sostener la certeza de esta primera”, Alexander Pope. Repitieron, no mil, millones de veces durante la campaña presidencial, la mentira que el Flaco Capri ganaría las elecciones.

Los expertos aseguraban el triunfo del Flaco y por ende la inminente derrota del “dictador”. Mintieron, mintieron y mintieron y, algo les quedó: Una derrota más. Otra frustración más. Seis años más. Otro experimento fallido y que seguro motivará a los estudiosos a revisar las teorías de la comunicación y la guerra psicológica. “Los periodistas dicen algo que saben que no es verdad con la esperanza de que, si lo siguen diciendo, acabará siéndolo", Arnold Bennet.

Se quejaron del ventajismo del candidato de la Patria en cuanto a las apariciones en los medios y el costo de publicidad, mentira que también quedó al descubierto. El Flaco Capri duplicó las apariciones en los medios y triplicó en gastos al Comandante.

¡Ay Goebbels! Tus discípulos volvieron a tropezar con la misma piedra, más sólida, hecha Pueblo llamada Chávez y siguen sin aprender la lección. “El castigo del embustero es no ser creído, aun cuando diga la verdad”, Aristóteles. Lo que me preocupa no es que me hayas mentido, sino que, de ahora en adelante, ya no podré creer en ti”, Friedrich Nietzsche.

El Pueblo venezolano sí aprendió la lección de Bolívar, “Nada convence más que la verdad” y “Obras son amores que no buenas razones”, del refranero popular.

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