A por las gobernaciones
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La reelección del Presidente Chávez le asigna una gran responsabilidad en la conducción del proceso de transferencia de poder al pueblo, correspondiente a la nueva etapa de transición hacia el socialismo. Sin embargo no legitima las ambiciones y tendencias de burócratas chavista instalados muy a gusto en el estado burgués que parecen haber olvidado aquello de “mandar obedeciendo”.

El triunfo del Comandante en 22 estados no garantiza la conquista automática de la misma cantidad de gobernaciones. Hoy en día la situación es muy diferente a la de los tiempos iniciales del proceso, el pueblo ha madurado, conoce a los candidatos y sabe lo que puede esperar o no de ellos.

Ganar las próximas elecciones no va a ser nada sencillo. Hay candidatos que repiten y van sobre seguro porque se les reconoce su labor y hay otros que la tienen papita en estados rojos rojitos. Pero también hay quienes no gozan de la confianza del pueblo porque lo han hecho muy mal en los cargos ocupados, o porque son percibidos como totalmente ajenos a la realidad de la región que pretenden gobernar.

El Presidente necesita conformar un equipo nacional regional y local responsable que lo acompañe en la profundización del proceso revolucionario y en la dificilísima tarea de tratar de imbuir de racionalidad y espíritu democrático a una oposición clasista y racista que lo desprecia, que no reconoce ningún logro del proceso y que no entiende que Venezuela y el mundo han cambiado y seguirán cambiando. Por eso hay que dar el todo por el todo para lograr una mayoría aplastante en los próximos procesos comiciales, aunque tengamos que convencer a algunos que voten con las narices tapadas.

En el próximo periodo presidencial el equipo de Gobierno debe alcanzar más poder para poder transferirle cada vez más poder económico y político al pueblo. Por su parte, las organizaciones y movimientos sociales deben prepararse para participar activamente en el gobierno y en el aparato productivo nacional, así como para ejercer libremente la contraloría social y promover los referendos revocatorios que sean necesarios.

Los cambios materiales deben correr en paralelo con los cambios culturales, con el logro de una hegemonía que le dé viabilidad a una revolución pacífica. Hay que contribuir a transformar la cultura que nos ha sido impuesta y sigue imperando en el país. Hay que revisarse y corregirse. Hay desmontar la producción de plusvalía ideológica por parte de los neo- tecnócratas. También hay que encontrar la manera de sanear las mentes de la población venezolana disociada por los medios pues sólo así se podrá respetar y escuchar democráticamente a la oposición, sin hacer concesiones en aspectos fundamentales.

No olvidemos que nuestra revolución - pacífica, democrática y bonita - pero sobre todo REVOLUCIÓN depende de nosotros.


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@mariadvillanuev
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