El “Apartheid” anti-chavista
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La nueva re-elección de Chávez acaba de provocar en un sector de la población venezolana algo que le llaman “Síndrome Traumático Post-Electoral”, y es que, el sector de la oposición venezolana, no estaba preparado para una derrota de su candidato Henrique Capriles, en primer lugar, por la venta promovida a través de algunos medios de comunicación privados, redes sociales y encuestadoras que enquistaron esta posibilidad como una realidad imperdible y por la negación de ver una población que por años fue invisible y que ahora saliera masivamente a decidir en la votación presidencial de menos abstención en Venezuela.

El impacto que ha causado un nuevo triunfo de Chávez se ha traducido en un comportamiento digno de estudios sicológicos y siquiátricos. La conducta que un ínfimo sector de la población manifestaba públicamente, se ha extendido casi en un comportamiento general enfermizo. El nacionalismo que estos venezolanos demostraron en la campaña electoral con el secuestro de los símbolos patrios en una gorra, se terminó de un día para otro, al voltear la bandera, colocar de luto las estrellas y promover lo que ellos llaman “luto activo”. La paz y el camino de una nueva patria que vociferaban se convertía en mini-guarimbas, pre-cacerolazos, resquemor, odios y maldiciones que por cierto, también cobijaban en vírgenes y rosarios amparados del Dios que solo actúa para ellos (hasta en eso el egoísmo impera). Los demonios desatados terminaron por imponerse en días de “Halloweens”.

Desde hace algún tiempo cualquier figura pública que se manifieste a favor de Chávez ha sido maltratada públicamente, he allí ejemplos de artistas, deportistas, intelectuales o figuras de resalten en los medios de comunicación. Eso se hace inédito en un país como Venezuela que siempre ha sido bonachón pero trabajador y solidario. Lo nuevo a partir del 08 de octubre de 2012 es la conducta que se ha desatado por quienes votaron por Randonsky, el odio visceral se ha traducido en peleas familiares, enemistades, eliminación de amigos chavistas de las redes sociales, adjetivos despectivos, discriminación, maltrato verbal de todo tipo, etc. Lo preocupante es el alimento que los medios privados siguen aportando con su “casquillo” de disociación sicótica.

Desde la internacionalista Beatriz de Majo en Televen insinuando hace un tiempo a los venezolanos humildes de flojos y borrachos, hasta Jesús Torrealba de Globovisión diciendo que sus amigos le pidieron que no entrevistara mas a los sectores populares que son los que salen a votar por Chávez, y lo dijo a manera de endiosarse como un “ángel de la guarda” pero odiosamente dando a entender que es así. En un artículo publicado el día domingo, se hace una análisis donde sectores de la derecha hacen un llamado a sus “clases sociales de cachet” a no dar propinas a lava carros, mesoneros, caleteros, “lleva mercados”, “cachifos”, etc…porque es la chusma que vota por Chávez.

En verdad esto duele en un país xenófilo como Venezuela donde las puertas a los extranjeros se han abierto siempre de par en par, donde quienes luchamos por nuestro propio esfuerzo para salir adelante y superarnos hayamos crecido en sana paz, aunque calándonos por años la llamada democracia representativa que robaba y excluía el sueño de muchos. No vengan con el cuento que Chávez ha alimentado el odio, porque quien tiene valores no se deja llevar por las fuerzas del mal que hoy día se esputa. Los políticos pasan, la familia y la amistad quedan.

@larrypoetaloco – www.larrymarquezperalta.blogspot.com
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