Encuentro feminista en Chile
Construyendo Poder de Mujer
Foro Ciudadano - www.aporrea.org
07/07/05 - http://www.aporrea.org//a15228.html

Nota de aporrea: http://www.forociudadano.cl/articles/construyendo_poder_feminista.htm

Con el correr de los años, hubo quienes, simplemente, se alejaron del grupo y también mujeres que se identificaron con los planteamientos del movimiento feminista y se unieron a sus filas. Pero todas juntas, las viejas, las nuevas, las que iban y las que venían, no se vieron las caras durante todos los ’90.

Se entiende, entonces, la expectación, el nerviosismo y la ganas que tenían de juntarse nuevamente, ver qué estaba pasando, qué había pasado con esta o con aquella, en qué estaban pensando sus compañeras, qué habían conseguido luego de tantos años y qué falta por hacer.

Durante meses un comité trabajó para organizar este Encuentro: convocaron, invitaron, difundieron, construyeron una página web y pegaron letreros en las calles, buscaron un buen lugar para alojarse y trabajar y se preocuparon de que todo estuviera en orden. La cita se fijó para el fin de semana del 24 al 27 de junio en el Rosa Agustina Resort en Olmué, V región.

Hasta allí llegaron mujeres provenientes de todas las regiones del país y si las organizadoras contaban con unas doscientas, en un principio, la convocatoria superó todas las expectativas ya que se inscribieron y participaron 321 feministas ávidas de encontrarse y reencontrarse.

Si se considera que desde la mitad del siglo pasado hasta hoy la mujer ha logrado ocupar muchos más espacios dentro de la sociedad, en muchos casos, estudiar, trabajar, tener independencia económica y en sus decisiones de vida, ¿qué motiva a las feministas para seguir reuniéndose? Para Katerin Barrales, antropóloga y una de las 24 mujeres que componen las Coordinadora de Feministas Jóvenes, las razones son claras y no distan mucho de las que tuvieron sus antecesoras.

“En apariencia, las mujeres hemos accedido a las ventajas y beneficios que gozan los hombres en esta sociedad, pero nos siguen cruzando muchas discriminaciones. En nuestra historia de vida, las jóvenes coincidimos que, al igual que nuestras madres, estamos traspasadas por una serie de discriminaciones. Una cosa es cómo tú te incorporas a este movimiento por una búsqueda personal, pero también cómo mujeres que tienen menos beneficios, que no han ido a la universidad, que son dueñas de casa, que no tienen acceso al trabajo, más aún te convoca a juntarte, además, con un espíritu de participación social”.

Sin duda, una de las características que marcó este Encuentro fue la diversidad de mujeres que asistieron. Desde las feministas de los ’80, aquellas que salieron a las calles a luchar por los derechos de las mujeres, hasta las nuevas feministas jóvenes, pobladoras, ecofeministas, teólogas, mujeres de regiones, indígenas, pasando por distintos movimientos sociales, intelectuales y políticos. Por este motivo, las vertientes que se dan dentro del movimiento feminista son también tan diversas como sus representantes.

“Hay un corte importante que se da entre las que estamos por incidir en la política pública, en el espacio de gobierno, en la legislación, de manera autónoma, pero incidir - ese era uno de los objetivos de este encuentro, hacer del feminismo una fuerza política en el país- y están aquellas que no quieren tener nada que ver con el sistema”, señala Patricia Provoste, socióloga que participó en la organización del Encuentro.

Las llamadas asistémicas o radicales, “que tienen su grado de articulación, pero a nivel micro”, manifiesta Pamela Caro del Centro de Estudios y Desarrollo de la Mujer (Cedem), quien explica que pretenden “construir un cambio desde fuera del sistema social, económico, cultural, eclesial, etc. Es decir, quieren un cambio total y no modificaciones en la medida de lo posible, hay una postura antinstituciones”, dice.

Pero además de estas dos grandes tendencias dentro del movimiento feminista, este Encuentro estuvo marcado por la presencia de una gran cantidad de mujeres que llegaron desde todos los rincones de Chile, especialmente de la Asociación Nacional de Mujeres Rurales e Indígenas (Anamuri), quienes pusieron en el tapete temas como la Campaña Mundial por la Defensa de la Semilla o la problemática que enfrentan temporeras y campesinas. Asimismo, la presencia de grupos de jóvenes le dio una nueva “energía”, como manifiesta Katerin Barrales, al movimiento.

“Una generación nueva que se construye a sí misma es una potencia”, señala la investigadora. “No significa construirse en el aislamiento, hay un reconocimiento de las generaciones más antiguas. La idea es generar también un diálogo intergeneracional”.

Más allá de la diversidad - y gracias a ésta - las 321 participantes compartieron talleres, plenarias, debates, reflexiones, baile, música, reencuentros, emociones y acuerdos, durante el fin de semana en Olmué.

“Fue un encuentro muy entretenido, tenía toda un área de actividades culturales. Hubo yoga, reiki, biodanza, exposiciones de foto, danza árabe, feria de las pulgas, todo lo que fuera producción feminista. Al más puro estilo de un movimiento social que está en todos los ámbitos de esta vida y que tiene mucho que decir en todos ellos, entonces, había mucho arte, mucha alegría, mucho encuentro”, relata Patricia Provoste.

Una experiencia que, además, ayudó a romper con el estereotipo de que al feminismo pertenecen mujeres aburridas, enojadas, pesimistas o demasiado intelectuales.

“Lo vi distinto, festivo, entretenido, a mí no me representa un feminismo enojado, me representa un feminismo propositivo que incorpora distintas realidades y que está abierto al mundo y al cambio. Me entretuve mucho en este encuentro. Escuché ideas que puedo poner en práctica en el mundo privado y público y eso me hace bien, salí contenta y sana de un espacio en el que aprendí, en el que me sorprendí, en el que vi que es posible romper ese estereotipo. Hay mucha más intención por juntarse a hablar de lo bien que lo estamos haciendo, de las cosas exitosas que tenemos y de cómo podemos compartir esa experiencia para poder achuntarle con lo poco que uno hace”, expresa Pamela Caro.

La re-unión de las chilenas feministas representa un nuevo aire para el movimiento en nuestro país y, aunque no se trate de un grupo cohesionado, sino que de muchas agrupaciones y mujeres independientes que comulgan por una misma causa, la base de esta articulación ya está dada.

“El movimiento no es un lugar o una organización, sino que las muchas expresiones que tiene este encontrarse de feministas en distintos espacios. De este Encuentro valoro que sirvió para potenciar ese diálogo entre aquellas que pueden ser más académicas, más políticas, más de base social”, señala Patricia Provoste.

Para Pamela Caro, en tanto, el Encuentro significó un nuevo punto de partida. “Cada encuentro es una refundación del movimiento. Es un hito tan importante que si uno se lo pierde no está en la Historia”, señala y concluye, “uno se refunda también como mujer, como sujeta feminista”.
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