Del 12 de octubre, Bolívar y Miranda. 500 años de historia manipulada ¿no bastan?
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Es que 500 años de historia manipulada ¿no bastan? Esta es la frase que vino a mi mente cuando esta semana esperaba que abrieran el colegio donde estudia una de mis niñas, y escuché como dos niños, de quizás segundo o tercer grado estudiaban para lo que parecía ser alguna especie de evaluación que tendrían sobre la celebración del 12 de octubre. Repetían una y otra vez “La Pinta, La Niña y la Santa María” como si en un intento desesperado obligaran a su memoria a aprender dicha frase.



No pude evitar recordar mis días en la escuela primaria, donde también practicaba estos ejercicios memorísticos con la misma frase, agregando otras no menos importantes para aquel entonces, como lo era “¿Quién descubrió a América?” y su inmediata respuesta “Cristóbal Colón”. Tanto estos niños como yo, hemos sido educados en un sistema positivista, cuya principal función ha sido idiotizarnos para convertirnos en seres acríticos y por lo tanto servirles al sistema capitalista. Este sistema, aparte de desfragmentar la realidad, solo nos mostró lo que le convenía al poder económico. Para muestra solo vale recordar cómo nos ponían cual pendejos a pintar las tres carabelas, o a observar imágenes en los libros que demostraban la superioridad de los europeos sobre nuestros antepasados (recuerdo aquí con claridad una imagen con una de las carabelas al fondo, unas lanchas de desembarco que hacían un camino hasta la orilla, y allí tres personajes: un aborigen arrodillado con cara sumisa entregando un racimo de cambures más grande que él, al frente y de pie, a Colón con una espada más grande que él y a su lado un monje con una cruz más grande que él).



Nunca interesó mostrarnos la realidad, como no interesa a algunos hacerlo hoy. Por ello, y a pesar que legalmente el 12 de octubre en Venezuela es el Día de la Resistencia Indígena, muchos se resisten a hablar de la realidad que aconteció a la llegada de los europeos a nuestro continente. Es así, como las definiciones “Día del Descubrimiento de América, “Día de la Evangelización”, “Día de la Raza”, “Encuentro de dos Mundos”, entre otras, siguen figurando en la mente y boca de muchos. Incluso cada 12 de octubre los diarios nacionales escogen a cualquier periodista disfrazado de historiador para confirmar dichas tesis. Caso Notitarde en Valencia, donde una de sus columnistas el año pasado dedicó una página entera a hacernos creer que los aborígenes eran unos bobos que se dejaron conquistar.



Pero gracias a Dios, mediante la lectura y la escucha de buenos maestros pude desideologizarme (utilizando el termino freiriano), descubriendo no a la América, sino a la historia que se oculta tras el 12 de octubre de 1492. Y a partir de allí, a decir que no hubo tal descubrimiento, que la unión de las razas (si se puede utilizar este término) se hizo mediante violaciones y cumplimiento de leyes absurdas, que no se puede hablar de un encuentro de dos mundos cuando uno se impuso al otro, ni mucho menos de día de la evangelización, ya que esta se realizó no con la biblia sino con la espada. Que lo que sucedió allí fue una conquista, una invasión, un exterminio, un genocidio, entre otros calificativos que bien se pueden utilizar.



Cuando digo esto, no falta quien salte argumentando que "ya el pasado pasó", que no debemos pensar en el pasado, que debemos mirar hacia el futuro, que eso que digo es mentira por esto o aquello, que esas cosas horribles solo siembran odio, que en vez de unir, desunen, que si pasaron cosas feas, pero no tanto como decimos, que la mayoría es historia negra inventada para perjudicar a quien sabe quién, y por supuesto que no se le puede enseñar eso a los niños ya que los traumatizaría. Pero estoy consciente de que es indispensable conocer nuestro pasado, ignorar su estudio es como si los cristianos estudiarán el cristianismo sin acudir a la historia de Jesús o los musulmanes a la de Mahoma. Claro está, que a cada quien se debe mostrar la realidad de acuerdo a su edad, utilizando los términos adecuados.



Pero como soy un simple ciudadano y mis argumentos pueden ser ignorados, hoy no he querido defenderlos con mis palabras, sino que invoco a dos de los hombres más grandes que ha parido esta tierra, para que con sus documentos nos hablen de lo que fue este suceso que marcó el antes y después de nuestro continente. He acudido a Bolívar y Miranda. Nótese que al citar a Miranda se encuentran violaciones a la ortografía actual, esto se debe a que están tomadas de transcripciones de los documentos originales, y en aquella época las reglas ortográficas eran diferentes.



Uno de los argumentos de los detractores del Día de la Resistencia Indígena es que no hubo violencia, o por lo menos no tanto como los historiadores marxistas acostumbran a decir. Que todo es una conspiración contra la Iglesia y una manera de propiciar la lucha de clases, entre otros. Pero el mismo Miranda nos explica los horrores que trajo consigo la invasión española en su documento titulado “A los pueblos del Continente Colombiano”, de la siguiente manera:



“Os acordáis de los furores de Cortés, de Pizarro, de Quezada, de Alburquerque, de Toledo, Alderete, y otros monstruos semejantes? Que don Rodrigo de Alburquerque en virtud de sus poderes, y de su cédula confirmada después por S.M.C. repartía los desdichados indios y sus caciques como viles ganados, distribuyéndolos entre sus compañeros para que les sirviesen de esclavos? Que Vasco Núñez de Balboa se divertía en hacer devorar por los perros los caciques e indígenas que habían tenido la desgracia de desagradarle?” Añade además que “Os acordáis, que en conmemoración de Jesu-Christo y de sus doce apóstoles como ellos decían, ahorcaban y quemaban trece indios, cuyo único delito era haber nacido tales”. Leyendo a Miranda, nos damos cuenta de que nosotros somos bastante cautos al hablar del tema, éste deja ver sin tapujos horrores como el hecho de quemar aborígenes en festejos religiosos y el darlos como alimento a los perros.



Por su Parte, Bolívar se refiere a la conquista en su Carta de Jamaica como “Los actos más horrorosos de un frenesí sanguinario”. De igual manera en su decreto dictado el 04 de julio de 1825 asegura que “la igualdad es incompatible con el servicio personal que se ha exigido por fuerza a los naturales indígenas, y con la exacciones y malos tratamientos que por su estado miserable han sufrido éstos en todos tiempos por parte de los jefes civiles, curas, caciques y aun hacendados”. Y en su decreto del 20 de mayo de 1820 afirma que la población indígena había “sido la más vejada, oprimida, y degradada durante el despotismo español”. Vemos que Bolívar al igual que Miranda nos hace ver como incautos al destapar sin el menor pudor los acontecimientos sucedidos durante la conquista, haciendo énfasis en el maltrato que sufrían los aborígenes, utilizando expresiones que aun hoy pueden sonar fuertes.



De igual manera, dice en la Carta de Jamaica que “los más de los hombres han perecido por no ser esclavos, y los que viven, combaten con furor en los campos y en los pueblos internos, hasta expirar o arrojar al mar a los que, insaciables de sangre y de crímenes, rivalizan con los primeros monstruos que hicieron desaparecer de la América a su raza primitiva”. Y en su Discurso de Angostura asegura que “La mayor parte de los indígenas se ha aniquilado”. Dejando claro, que fueron los españoles, a quien al igual que El Generalísimo, tilda de monstruos, son los culpables de la aniquilación aborigen, al tiempo que desmiente también los comentarios que realizan los defensores del Descubrimiento de América de que en este continente no hubo genocidio.



Otro excusa es que las cosas que se hicieron eran justificables para la época, por lo que ahora no lo podemos juzgar. Miranda en el documento antes mencionado asegura que “es pues evidente que los españoles no tenían ni aun sombra de pretexto para llevar la guerra y sus estragos al continente americano; es evidente también que no han hecho una guerra en forma. Sus hostilidades han sido pues injusticias, sus victorias asesinatos, y sus conquistas rapiñas y usurpaciones. La sangre derramada, las ciudades saqueadas, las provincias destruidas, ¡he aquí sus crímenes delante de Dios y de los hombres!”. Otro argumento derribado por el mismo Miranda, no hay manera de justificar históricamente los asesinatos cometidos contra los aborígenes americanos. (Es importante leer el documento completo, donde se realiza una exhaustiva explicación de la ilegalidad de la conquista).



De igual manera, al asegurar que el 12 de octubre es el Día de la Raza, argumentan que el aborigen, el africano y el español se unieron formando un nuevo linaje, que somos exagerados al decir que solo se formó mediante las violaciones y abusos legales. Miranda dice al respecto en el mismo documento que “veremos que S.M.C. autorizaba a sus gobernadores y demás oficiales civiles y militares de las Indias occidentales, a llevar por fuerza las mujeres e hijas de aquellos indios que no quisiesen reconocer su soberanía: a hacer esclavas estas mujeres y estos muchachos: a venderlos como tales, y a disponer de ellos a su voluntad: en fin, a apoderarse de sus bienes y hacerles todo el mal posible, matándolos como vasallos desobedientes y rebeldes. He aquí el lenguaje paternal de la Corte de Madrid!”. Deja en evidencia Miranda la verdadera unión de razas.



Argumentan también que los Indígenas eran dóciles, que se dejaron gobernar pacíficamente. Al respecto argumenta Miranda en el referido documento que “acordaos de que sois los descendientes de aquellos ilustres Indios, que no queriendo sobrevivir a la esclavitud de su patria, prefirieron una muerte gloriosa a una vida deshonrosa. Estos Ilustres guerreros presintiendo la desgracia de su posteridad, quisieron más bien morir bajo los muros de México, de Cuzco o de Bogotá que arrastrar las cadenas de la opresión. Muriendo víctimas de la libertad pública”. Nuestros antepasados, tal como lo explica Miranda eran guerreros, que lucharon por defender sus bienes, su cultura y su religión, del proceso de aculturación al cual fueron sometidos.



Dicen que eso ya pasó, Miranda en su Proclama de 1801, declara que “Tres siglos ha que los españoles se apoderaron por fuerza de este continente. Los horrores que cometieron en su conquista son conocidos de todo el mundo” Y prosigue, “Pero tres siglos de opresión son una lección sobrado larga para enseñarnos á conocer nuestros derechos”.



Bolívar en la Carta de Jamaica dice que “Tres siglos ha —dice Vd. — que empezaron las barbaridades que los españoles cometieron en el grande hemisferio de Colón. Barbaridades que la presente edad ha rechazado como fabulosas, porque parecen superiores a la perversidad humana; y jamás serían creídas por los críticos modernos, si constantes y repetidos documentos no testificasen estas infaustas verdades”.



Miranda y Bolívar dejan claro la importancia de conocer nuestro pasado, ambos se refieren a ello con la expresión “tres siglos ha”, de igual manera el primero de ellos asegura que esos tres siglos son una lección para conocer sus derechos. Y Bolívar que serán conocidas por los críticos modernos las atrocidades cometidas contra los aborígenes, por los documentos que lo confirman, asegurando a la vez, que esta realidad fue documentada.



Por último, adaptándose a los acontecimientos con la maleabilidad propia del capitalismo y sus instrumentos ideológicos, se dice que es verdad, pero para que ver el pasado, si eso ya sucedió. Bolívar en el Discurso de Angostura dice: “¿queréis conocer los autores de los acontecimientos pasados y del orden actual? Consultad los anales de España, de América, de Venezuela; examinad las leyes de Indias, el régimen de los antiguos mandatarios, la influencia de la religión y del dominio extranjero”.



Está claro lo que aconteció, esta de nuestra parte ocultarlo y contar historias bonitas o mostrar la fea pero verdadera realidad, el mismo Bolívar nos invita en la última frase citada a estudiar la historia para conocer nuestro pasado y nuestro presente. Estudiar para acabar con la manipulación histórica. O es que 500 años de historia manipulada ¿no bastan?


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