Ganamos y lo haremos con Aristóbulo
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La ventaja fue de casi doce puntos porcentuales. La prensa española, enemiga de Chávez tituló, “triunfò holgadamente”. Haber obtenido 55.24% de la votación confirma el titular. Chávez movió a más del 80 % de los votantes; porque la votación opositora fue más que todo eso, manifestaciones contra Chávez, el cambio y la justicia que impulsa en Venezuela.

Capriles, Ramos Allup, etc. reconocieron la derrota, por la cifra apabullante; que lo es en dónde sea. Ese resultado no es habitual. Es tan cierto, que hasta los gringos se han mostrado cautos. Aunque uno sabe, que hacer lo contrario, estando de por medio los testigos internacionales y prestigio de nuestro sistema electoral, es como cuesta arriba salir a gritar fraude. Por eso, este miserable gesto, se lo dejaron a loquitos de plaza Altamira y John Goicoechea.

Pero también pensaron dirigentes de la MUD en elecciones venideras. Aunque Chávez ganó en 22 entidades federales, es probable que ellos puedan hacerse otra vez de algunas gobernaciones. Pero para eso, había que validar el resultado electoral y no sentar la ridícula matriz del fraude que desmotivaría sus potenciales electores.

Para el Psuv y el polo patriótico repetir esos resultados en las elecciones regionales no es imposible; pero si difícil; pero lo mismo podemos afirmar en el caso del bando opositor.

Por eso, uno desea que el Polo Patriótico, haya acertado en la escogencia de candidatos para recoger el sentimiento de unidad que despierta Chávez. Ya hemos leído por allí, quienes expresan su inconformidad por la ratificación de algunos candidatos pero también manifestaciones de satisfacción en otros casos, bien por quienes repiten, como García Carneiro o serán presentados en sustitución de otros,

En muchas regiones ha abundado descontento de chavistas con respecto a sus autoridades regionales, por ineficiencia, falta de claridad teórica para gestionar en concordancia con el proyecto de “transición al socialismo” y hasta descortesía, por decir lo menos, en el manejo de las relaciones entre revolucionarios.

Ser gobernador o autoridad del proceso revolucionario no satisface aunque se hagan obras de concreto grandes o pequeñas, se arreglen calles, en el mejor de los casos. Eso es una obligación administrativa, se deriva del presupuesto. Claro el asunto es más grave si ni siquiera se cumple cabalmente con esa tarea burocrática. Pero también está obligado ese funcionario, quien por defectos de nuestro proceso suele ser jefe del partido, a promover la organización del pueblo y partido mismo, en correspondencia con la tarea del cambio social; impulsar relaciones de producción en concordancia con el proceso de transición al socialismo; lo que implica crear estructuras productivas socialistas y desbaratar el latifundio para impulsar la producción agrícola o rescatar, cuando eso lo indiquen las circunstancias, espacios territoriales para el urbanismo.

Pero además de otras cosas que no caben en este espacio, el gobernador, como parece ser lo hace García Carneiro, debe mezclarse con el pueblo, estar en permanente contacto con él, como mecanismo vital para estar al tanto de las deficiencias, necesidades, problemas urgentes por abordar y hasta contagiarse del amor, solidaridad y sensibilidad de aquél. Un gobernador no puede vivir rodeado de una camarilla y embutido en una oficina o camioneta, mientras mira pasar a la gente desde lejos y ésta nunca tiene acceso a él.

Por esas cosas, en lo que corresponde a Anzoátegui, me atrevo a asegurar que la escogencia de Aristóbulo Isturiz, es por demás acertada. No soy su amigo, nunca he conversado con él, ni creo que sepa de mi existencia. Pero le percibo con cualidades para asumir el rol de gobernador en los términos que he descrito arriba. Porque es esencialmente un hombre humilde y un viejo maestro de escuela. Le caracteriza la amplitud, sencillez para unir, hábito para reunirse con la gente, no rehúye la discusión y tiene formación teórica, experiencia y claridad necesarias para encontrar los caminos por los cuales debe avanzar el proceso.

Esta candidatura, escogida en las condiciones que determinaron las circunstancias, no las mejores o ideales, pero las que emanadas de realidad y dinámica, es oportuna para vencer las resistencias. Pues en esta entidad, donde se obtuvo un triunfo, en cierto modo estrecho, ya antes perdimos las parlamentarias, lo que muestra que abunda mucha resistencia frente a las actuales autoridades, hasta dentro del chavismo, había y habrá que buscar, quienes puedan vencerla y unir lo que debe estar unido.

Ahora, en este momento, es oportuno pensar que vamos a votar por Chávez y lo que representa. Buscar excusas para aislarse, evadirse, es colocarse contra el proceso revolucionario y la historia que debe escribir Venezuela.
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