O inventamos o erramos
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Ya pasados catorce años y luego de la innegable victoria del pueblo revolucionario el pasado 7 de Octubre, creo que ha sido suficiente el tiempo para quienes aun no han reflexionado lo suficiente para aceptar la realidad real de asumir desde su lugar de trabajo, que ha sido suficiente para quienes aun empleados en algún instituto autónomo, ministerio o dependencia del estado, continúan manteniendo posturas contrarias a la necesarias para poder avanzar en nuestro proceso revolucionario.

No quiero decir con esto que debemos comenzar una casería de brujas pero si considero necesario comenzar a adelantar acciones que detecten a estas personas quienes persisten en seguir siendo obstáculos, quienes continúan saboteando y convirtiéndose en rémoras del proceso, quienes solo buscan retrasar y perjudicar las actividades que la revolución trata de aplicar o poner en acción, por lo que en muchos casos daña y retrasa los servicios públicos básicos y necesario por la mayoría de los venezolanos, lo que a diario genera molestias y decepción en los pequeños hechos ya cotidianos de la vida pública del ciudadano.

Luego pasadas las elecciones, solo queda un análisis posible, los 2 millones de votos que hicieron falta para completar los 10 millones posibles, son los votos perdidos por causa de la mala o pésima gestión de algunas alcaldías y gobernaciones “bolivarianas” y producto del malestar causado en muchos lugares, como instituciones de servicio público, que han generado y generan una gran molestia, pues los venezolanos NO vemos nuestros problemas más simples solucionados, sino mas bien, cada vez mas complicados o más difíciles de resolver, a pesar de las leyes que poseemos y que la revolución nos ha dado, como la Ley Orgánica de Simplificación de Trámites Administrativos la cual en muchos casos es olímpicamente ignorada.

El sabotaje, la operación morrocoy y en muchos casos el abandono de los lugares de trabajo, son la causa que genera mucho malestar a quienes por una u otra razón necesitan realizar algún tipo de diligencia o gestión en nuestros instituciones públicas, en otros casos las decisiones de algunos encargados, directores o coordinadores quienes simplemente asumen acciones que en vez de agilizar y mejorar los procesos solo lo retrasan, creando mas burocracia la cual se hace cada vez más difícil de sortear, por lo que directa o indirectamente aumentan el papeleo y el trámite burocrático, lo que crea una y otra vez los ya conocidos espirales de corruptelas y mafias, que buscan suntuariamente conseguir una ganancia, de algo que normalmente es la obligación y el trabajo de un funcionario público que NO cumple con su función.

Ya muchas de estas cosas son bien conocidas y hasta aceptadas por muchas personas dentro y fuera del gobierno, pero si deseamos con convicción seguir desarrollando y consolidando nuestro proceso socialista bolivariano, deben ser tomadas medidas al respecto. Podemos de forma madura y simple sin caer en el acoso, el sectarismo o la humillación solicitar a estas personas, muchas veces bien conocidas por todos o bien unirse al proceso de forma voluntaria y seria o a abandonar su lugar de trabajo y permitir que alguna persona con verdadera convicción revolucionaria asuma esa posición y hacer un trabajo verdaderamente productivo en pro de las mayorías y en función de la institución para la cual trabajan, NO podemos continuar asumiendo posiciones “humanistas” las cuales no dejan de ser una simple actitud ingenua y hasta inocente.

Ya pasadas las elecciones la radicalización de la revolución debe empezar por salir de quienes NO asumen su posición o cumplen con las obligaciones para la cual fueron contratados o de las cuales son encargados, es hora de dejar a un lado esa postura “humanista” que se ha convertido en una actitud más bien Laisser faire y a veces complaciente y alcahueta. Es hora de hacer una revolución desde dentro, tal vez, a esta altura muchas se habrán preguntado el cómo, son muchas la maneras que se me pueden ocurrir o tal vez muchas las que ustedes puedan tener, unas mas otras menos radicales, pero lo que si es cierto, es que eso estás cosas están pasando, tenemos gobernadores, alcaldes y un número significativo de empleados públicos, que lamentablemente NO alcanzaron la altura, ni dieron la talla para la cual fueron elegidos o contratados muchos de los cuales, recibieron la confianza que comandante les otorgo en su elección o selección, continuar engañándonos al respecto seria sin dudas un erros fatal para la continuación y consolidación del proceso revolucionario, es tiempo de inventar o errar como diría nuestro maestro eterno Simón Rodríguez, de quien hemos tomado muchas de sus principios y doctrinas.

Es aquí donde una vez más hago mi propuesta para sanear de rémoras nuestros institutos y administración pública en general, debemos implementar un proceso de Reeducación que comienza con hacer que todos, empleados y personal en general de la administración pública, le dedique un fin de semana a el trabajo sociopolítico, empezando hasta por lo más simple como es organizar, apoyar y de ser posible dirigir nuestros consejos comunales, hacer algo tan simple como trabajo voluntario, organizando cuadrillas de limpieza en nuestros barrios, en nuestras calles, en nuestras urbanizaciones, pintando nuestras escuelas en unión a nuestros estudiantes y así crear no solo conciencia sino también inculcar el valor de cuidar y querer en lugar donde recibimos formación y amor, así como nos ponemos de acuerdo para salir un fin de semana a la playa con nuestros vecinos y amigos ¿por qué no ponernos de acuerdo para ayudar a mantener nuestras áreas comunes en el edificio donde vivimos? Ayudar a pintarle la casa al adulto mayor que no puede por su condición, esta podría ser una de muchas propuestas que podrían ser puestas en práctica y así podríamos notar quienes son los que estando nuestro lado NO comparten nuestro interés por hacer de nuestra patria, de nuestro país, un país verdaderamente más humano y avanzar a esa escala superior del ser humano, de ser un verdadero revolucionario.

Creo ya suficiente el tiempo para el reencuentro de esos valores que una vez quisimos e hicimos posible, es hora de darle una verdadera revolución a la revolución y sin miedo hacer un llamado a la conciencia de quienes estando en puestos de trabajo en bancos, escuelas, hospitales, instituciones públicas, ministerios, gobernaciones, alcaldías y todos los demás, a trabajar por el país y la revolución o a permitir que otras personas con verdadera vocación de servicio ocupen esos puestos y así alcanzar la mayor suma de felicidad posible para el pueblo venezolano y sin tropiezos ni obstáculos, encaminarnos con mas velocidad hacia esa meta planteada de convertirnos en una potencia, más que económica, moral y ética, ser luz de quienes hoy atraviesan por esa oscura noche del neoliberalismo como un instrumento operativo del capitalismo moderno.

Para finalizar, es siempre oportuno oír desde nuestro pasado a aquellos que nos dejaron en gran medida lo que hoy somos, escuchemos pues a nuestro Simón Bolívar: “Exclamo el libertador, el 16 de Septiembre de 1824, al declarar a los prefectos y demás autoridades responsables ante el Estado por la incapacidad de los funcionarios. "Las funciones públicas pertenecen al Estado; no son el patrimonio de los particulares ni algunos que no tenga probidad, aptitud y merecimientos es digno de ellas".

*Prof.

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