Chávez: “victoria de la independencia”
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En circunstancias en que León Paneta, ex director de la CIA y actual secretario de defensa del gobierno de Obama, reparte en Punta del Este-Uruguay, las cuotas de terror a las fuerzas armadas que aún reciben órdenes en la Junta Interamericana de Defensa (aparato militar de la agónica OEA desde el 2006), para defender la seguridad de los Estados Unidos, el triunfo de Chávez en Venezuela, es precisamente la “victoria de la independencia” de un pueblo y su gobernante que se niegan a hincarse ante el poder genocida de los enemigos de la humanidad.

No es cualquier victoria ni tampoco cualquier independencia. Es la victoria de los herederos de Guaicaipuro, el héroe indígena que resistió a los invasores españoles y defendió de su codicia la riqueza del oro. Del canario Juan Fco. De León quien en 1748 lideró un movimiento rebelde de canarios, pardos y mulatos contra el monopolio del cacao en manos de la Real Compañía Guipuzcoana manejada por vascos de la provincia española Guipúzcoa. Declarado traidor y derrotado, la justicia del “Rey Nuestro Señor” ordenó “se derribe su casa y siembre de sal como perpetua memoria de su infamia”. Es también, y sobre todo, la victoria de Bolívar, libertador de su país, de Colombia, Ecuador, Perú y Bolivia. Es la victoria que señala que el camino de la independencia definitiva se construye desde la economía.

Por eso, el triunfo de Chávez es la victoria de quien restituye a sus verdaderos dueños la riqueza del petróleo y redistribuye los ingresos de su explotación a la educación, la salud, la vivienda digna, la industrialización alimentaria, la petroquímica, la información y comunicación, la cibernética. Todo lo que le duele en las entrañas al sionismo internacional del candidato perdedor y de quienes perdieron con él, poniéndose de espaldas a la historia. No porque piensen que su alternativa esté en un “majunche”, sino porque el poder mediático que alimentan y controlan el departamento de Estado, la CIA, el Pentágono y el Congreso norteamericano, desde los organismos del terror como USAID, la NED, el IRI, el Freedom House, el NDI, no descansan en sembrar odio, intrigas, inseguridad, delincuencia, narcotráfico, mentiras. No cesan en distorsionar la realidad. En manipular los privilegios de los que antes sólo unos cuantos se beneficiaban como si se tratara de los bendecidos por un dios maniqueo y egoísta.

La de Chávez es la victoria de la independencia que se enfrenta a una más de las cruzadas del imperio norteamericano que llega a Punta del Este para decirles a los ejércitos genuflexos de América latina como es que hay que seguir asesinando campesinos, matando niñas y niños, sembrando el terror en las comunidades, violando mujeres, desarraigando pueblos (como hicieron en Viet Nam, como hacen en Afganistán, en Irak, en Libia, en Siria, en Haití). Todo ahora, en nombre de la lucha contra el terrorismo, el narcotráfico, la ayuda humanitaria.

Dada la profunda alienación que los carcome, tal vez no sirva de nada recordarles a los discípulos de la “Escuela de las Américas”, lo que Ernesto Guevara, (el Ché, para quienes ignoran su nombre), dijo precisamente en Punta del Este un 08 de agosto de 1961. Lo hizo con ocasión de la imposición de la “cruzada” denominada “Alianza para el Progreso” que exigía el “encuadre” de las FFAA del continente para enfrentar y aislar a Cuba. Lo traigo a colación ahora que la cruzada Paneta-Obama-Alianza del Pacífico llamada “Defensa del hemisferio occidental”, apunta directamente a Venezuela, a la ALBA, el MERCOSUR, UNASUR y el CELAC. Esto es, al liderazgo y a los esfuerzos de integración que construyen los pueblos que leen la historia en su sentido libertario y en su significado patriótico y soberano. Retomando a Martí, Guevara, dijo en esa ocasión:

“Cuando un pueblo fuerte da de comer a otro se hace servir de él. Cuando un pueblo fuerte quiere dar batalla a otro, compele a la alianza y al servicio a los que necesitan de él”. Y agregó, aludiendo a la necesidad de la integración: “La unión con el mundo y no con una parte de él; no con una parte de él contra otra. Si algún oficio tiene la familia de repúblicas de América, no es el de ir de arria de una de ellas contra las repúblicas futuras”.

Paneta, luego de distribuir las órdenes de los think tank del terror a las FFAA y ministros de Defensa, dará cuenta en la OTAN de la obediencia alcanzada para esta nueva “cruzada”. Una de cuyas preocupaciones centrales es la “seguridad cibernética”. Al respecto, dijo en una entrevista a los “servicios de prensa de las fuerzas estadounidenses” que “la cibernética es cada vez más utilizada en formas que puede socavar la seguridad de los países y por eso creo que es importante que la OTAN tome medidas sobre qué hacer para disuadir a los países que se dedican a la guerra cibernética”. La clara alusión a Venezuela y a sus dos satélites espaciales lanzados con el apoyo tecnológico de la China, es evidente. El Imperio no tolera que un país de su llamado “patio trasero”, se permita la soberanía del control de la información y la comunicación y de asegurar niveles superiores de investigación y aplicación tecnológica a la salud, la educación, la producción, la energía. La cibernética, está directamente vinculada al estudio de la estructura de los sistemas reguladores de control y comunicación. Se trata del “más grande mordisco a la fruta del árbol del conocimiento que el hombre ha dado en los últimos 2000 años”, como dijera el ya fallecido epistemólogo Gregory Bateson.

Ciertamente, enfrentar el uso de la cibernética no es todo lo que apareja la nueva cruzada del Imperio. La idea central como cuando la Alianza para el Progreso, es meter de contrabando la estrategia del terror para recuperar el “patio trasero” de los gobiernos que en esta parte del mundo representan el “eje del mal”. Nada mejor en este sentido de “los desastres” y la “ayuda humanitaria”, el terrorismo, el narcotráfico. Para empezar, “base de datos” en Chile; “exportación de seguridad” desde Uruguay, Perú, Argentina, Brasil y otros para el fortalecimiento de las instituciones multilaterales de defensa en la región; “Plan de acción colombo-norteamericano firmado al margen de la Cumbre de las Américas en Cartagena de Indias en abril 2012 para apalancar recursos y capacidades para el entrenamiento de fuerzas represivas en Centroamérica” (ya las hay en Costa Rica y Panamá); Programa MODA en el Perú (asesores para el ministerio de defensa), “trasladando el programa MODA que está activo en Afganistán y ahora se busca expandirlo involucrando a los países fuera de Afganistán, como Perú y Montenegro” (en el sudeste de Europa); Programa DIRI para la educación profesional militar en la defensa de América latina y el Caribe en convenio con universidades donde participan, principalmente Chile, Brasil, Perú, Colombia y Guatemala; mantenimiento de la paz, la seguridad y la defensa a través del Sistema Interamericano de defensa (OEA); papel de los miitares en situciones no militares como el trñafico de drogas; mantenimiento de lainiciativa global de operacions para la paz (GPOI) que se trabaja con Perú, Uruguay, El Sslvador y otros para enrenar y equipar a las fuerzas de paz y renovar los centros de formación para estar dispuestos a desplegarlas cuando la ONU lo pida.

Frente a esto, la victoria de Chávez y de su pueblo no puede ser sino la victoria de la independencia; más aún, la victoria de la dignidad. La victoria que advierte permanecer de pie.

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