Si ganara Capriles y tratara de aplicar su "paquetazo" en muy poco tiempo empezarían a producirse violentos "caracazos"
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   Mis setenta años de edad, mi experiencia de más de ocho períodos presidenciales vividos, mi modesto pero suficiente conocimiento de toda la geografía latinoamericana, mis humildes, pero también suficientes estudios de la sociopolítica mundial, mi permanente residencia y compromiso con los sectores más marginales de la población venezolana, y otras circunstancias, me autorizan para trasmitir esta premonición. 

Que conste que para mí el problema no es el Sr.Capriles en sí. Conociendo su trayectoria social y política y su conocimiento de la geopolítica mundial, no lo creo con capacidad de entender a cabalidad  los alcances de “su” proyecto. No me extrañaría que ni siquiera lo haya leído. Su objetivo es cruelmente pragmático y consiste en  conquistar el poder para su partido, ni siquiera para los otros partidos que lo apoyan.                

Tampoco culpo de esta terrible amenaza, a muchas de las personas que pertenecen a las bases de los seguidores de Capriles. Entre todos ellos la única motivación importante es “salir de Chávez” aunque haya que apoyar a un candidato aún con condiciones intelectuales y éticas más precarias. Yo lamentaría profundamente tener que verlos llorar al  presenciar en nuestro país lo que cada día nos trasmiten los noticieros desde España, Grecia, Chile, Italia, etc. Y que han llegado a eso exclusivamente por poner en práctica sin ninguna originalidad idénticas medidas como las que nos  trata de imponer nuestro “inefable Enrique”               

El problema verdaderamente aterrador lo constituye el complejo de megacorporaciones económicas que controlan políticamente a las grandes potencias mundiales y que ya han venido aplicando estrategias parecidas de control de los recursos energéticos, comenzando por Irak, Túnez, Líbia, Siria, etc.  

                No me excedo si digo que en Venezuela, dados los niveles de concientización a los que han llegado densos sectores de la población económicamente marginada del país , no me excedo, si digo que la aplicación de este paquete solo es pensable con el apoyo militar de una potencia extranjera, o sea una invasión militar. 

                Si usted conoce aunque sea someramente lo que están significado las misiones para el país, si ud. aunque sea en una suerte de clandestinidad se ha beneficiado de la política social del proceso bolivariano, si usted no pertenece al número de las personas a los que la dirigencia opositora considera estúpida y a la que explota con ensaño el odio a Chávez, si Ud. pertenece a alguno de estos sectores, sepa que cometería algo bastante parecido al suicidio si auspicia la entrega del país a este demoníaco club de las macrocorporaciones económicas mundiales.        

Amigos, amigas , esta vez  no estamos para jueguitos de gorras o de corazoncitos. No estamos concursando sobre quienes “pegan” el mejor slogan. Por más grandilocuente que parezca, estamos eligiendo este 7 de Octubre, entre este indudablemente conflictivo camino por el que avanzamos desde hace 12 años, y el horror de una batería de guerras y guerrillas civico-militares que paralizaría al país. 

        Por eso, aunque he excusado a algunos sectores de la oposición por la mediocridad inaudita a la que ya nos han acostumbrado,  sí acuso, acuso en primer lugar a mis familiares de la Iglesia Católica, concretamente a la Conferencia Episcopal. Son irresponsables, cómplices, antievangélicos, anticristianos, cuando hablan, por su incoherencia con el Evangelio al que deberían servir. Pero sobre todo cuando callan, porque ellos sí saben lo que estamos arriesgando. Acuso a los sectores de la iglesia que por mucho tiempo orientaron políticamente a nuestro pueblo cristiano, acuso al Centro Gumilla, a la revista Sic, a la Universidad Católica, a  los directivos del laicado católico organizado, a ese clero, víctima de su indigencia intelectual, a esos religiosos y religiosas enceguecidos por el odio y la falta de un mínimo esfuerzo por investigar y así poder entender mejor las complejidades de la realidad global, por esa desidia intelectual tan  característica del mundo católico que nos convierte en presa fácil ya sea de cualquier invitación a “experiencias seudoreligiosas mágicas” o a  cualquier  estrategia sociopolítica mundial pensada en sofisticados laboratorios del dominio mundial.

Esos sectores de la Iglesia a los que aludo,  sí saben lo que está en juego. Ya demostraron que no les preocupa demasiado. Ya lo demostraron antes. Hicieron silencio y apoyaron al enemigo al ver a todo un pueblo martirizado en el Paro Petrolero del 2002, porque más importante son sus “principios antimilitaristas” (siempre que no se trate de un Pinochet), “antipersonalistas” (siempre que no se trate de un Sumo Pontífice) , su racismo, las mordazas de arepa de las ONG primermundista con las que financian sus actividades de muy dudoso compromiso con el pueblo. 

        A los sectores más directamente culpables de esta posibilidad de tragedia nacional como son los partidos Primero Justicia, AD, Copei y sus adlateres. A ellos no solo los acuso sino que me prometo a mí mismo direccionar mis muy modestos instrumentos para impedir que sigan propiciando el daño que nos amenaza.  

        Me hago absoluta y exclusivamente responsable de cada una de mis afirmaciones. Me siento movido desde lo más profundo de mí, por el comportamiento,  la persona, la palabra y el proyecto de Jesús de Nazareth. Si esto acarrea algún tipo de represión en mi contra, ya veré cómo, con la ayuda del valiente, del profético, del impotente Jesús de Nazareth, ya veré cómo lo proceso.  

        Que el Señor que liberó al pueblo de Abrahán de la tiranía egipcia nos ayude a sabernos defender de la arrogancia y prepotencia de los nuevos enemigos de la humanidad. 

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