La discusión sobre la ética en la AN y la cultura del BlackBerry
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Con  la interpelación al señor Juan Caldera, por los hecho de cobro de comisión a un empresario para ponerlo en contacto con el señor Radonski, quedó demostrada para que esta hecha y quienes conforman la Asamblea Nacional.

La asamblea nacional como parte de  la estructura del estado burgués, es un órgano representativo, hecho a la semejanza del viejo parlamentarismo que impuso la revolución burguesa, como forma de organización de su democracia en el mundo, sin embargo muchos compañeros/as tenían la esperanza que dicho debate debelara la relaciones intimas que se dan entre la burguesía (empresarios) y los sectores políticos que representan a los partidos.

Para muchos estos hechos de recibir dinero de la burguesía es necesario y natural, digo esto por los mismos comentarios escritos y dichos por muchos voceros de los diversos partidos políticos, es más, han dicho públicamente que sus partidos son financiados por muchos empresarios, por lo tanto no hay nada de nuevo.

La respuesta por parte de los partidos del proceso fue que se discutiera no el financiamiento de los partidos, sino el soborno, ahora bien, al parecer se ve como normal que la burguesía le de financiamiento a los partidos, como si este hecho es normal y está en la libertad del empresario de hacerlo, como hombre de “buena voluntad”. Pero, entre el soborno y el financiamiento cuando se trata de estos señores, hay solo diferencia de palabras, la burguesía por su misma naturaleza no da nada a cambio, para ella entregar dinero significa una inversión, por lo que para ninguno de ellos está presente el problema ético, sino la ganancia y el provecho, así mismo se ha hecho una cultura dentro de los partidos del martille, el cuadre y los negocios.

De esta  cultura sin duda muchos de los partidos o más bien muchos de sus cuadros de responsabilidad la ven como normal, es la vieja cultura adeca copeyana, que sectores de la izquierda hizo suya en algunos de los casos y que ya sabemos los resultados: la claudicación y la entrega de sus programas y  la negación de una praxis política revolucionaria.

Pero muchos compañeros/as esperaban un verdadero debate, esperaban un combate ético entre la viejas ideas y praxis del orden burgués y la praxis (la concreción entre la idea y la práctica revolucionaria) del nuevo orden civilizatorio que nos planteamos construir, pero no, fue un espectáculo digno de lo que es la  Asamblea Nacional.

Salvo una que otra intervención que pudiéramos decir que expresaron no solo rechazo, sino elementos de rebeldía, las demás parecieran un acuerdo de acusar a Juan Carlos Caldera, dejando el problema de fondo intacto.

Pero para los que estuvimos viendo por la televisión pública dicha discusión, vimos como la cultura del BlackBerry también se posicionó de la asamblea nacional, no solo de los niños burguese de Primero Justicia, sino de todos o casi todo los diputados, muy poco oían la discusión, todos o casi todos estaban pendientes de los PIN, es increíble, parecía una fiesta de jovencitos que ya no socializan  sino que están pendiente de su BlackBerry y su mensajería en las mal llamadas “redes sociales”, como un hecho para individualizar cada vez más al sujeto.

 Este penoso hecho político que vimos en la Asamblea Nacional, es parte de la nueva metabolización del capital como hecho cultural (alienación), que perfectamente podría decirse que forma parte de la esencia de clase de la sociedad burguesa, pero también a los diputados del proceso los vimos disfrutando de esta herramienta de dominación, aislándose del debate que se estaba dando.  Contradictoriamente en la línea política del sistema público de comunicación nos planteamos combatir este hecho para transformarla en un hecho colectivo, donde la dialogícidad sea lo fundamental.

¿Que hemos aprendido del llamado soborno?, bueno, que no se quiere discutir quienes financian las campañas. Es realmente vergonzoso para la formación política de nuestra militancia que este hecho aberrante se vea como natural, más cuando el financiamiento  venga de nuestros enemigos de clase.

Otra cosa que nos llama la atención es que si los salarios de los diputados son tan bajos como dicen, como es que algunos tienen equipos de computación, teléfonos todos estos equipos de última generación, como es que su vestimenta en la mayoría de los casos es muy costosa, habría que revisar sus cuentas bancarias y como han obtenidos sus bienes, en los casos que tengan.

En pleno proceso revolucionario es necesario que impulsemos una revolución cultural, que permita avanzar en la formación política de la revolución, que permita echar las bases de un nuevo orden civilizatorio, que permita subvertir y aniquilar las viejas estructuras del estado burgués, su cultura y todas sus relaciones soiales.

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