Llora Oscar D´León, que se la pasa cantando, ¿y, no va a llorar Chávez cargando coronas de espinas en la cabeza?
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Cualquiera llora hasta por un guayabo -que es lo menos, compadrito, pero cómo pega-.

¡Sí lo sabrá “fulano de tal”!


Éste se enguayababa y después se iba a poner discos de Pedro Infante en la Rokola de Félix Bejarano. Y, no solamente una vez /…/ y nada más / (y etc). Eso sí, lo de llorar, a escondidas, porque hay que ser valiente para hacerlo en público y exponerse a la mamadera´e gallo de los amigos.


¡Y, el que ande libre de pecado que tire la primera piedra!


No es hombre de poco valer el que llora por un guayabo contimás el que llora por el pueblo, es el caso. Seguramente Chávez tuvo conciencia de que no todo se puede concluir, y un hombre solo, tiene pocas posibilidades; así al Comandante se le aguó el guarapo mientras hablaba con el pueblo y se le atarugó el sentimiento en la garganta, pero de lo que se trata es de traducir esa manifestación al lenguaje de la política.


Siempre hay algo más que lo que estamos viendo y me parece que en este caso, cuando el Presidente, de alguna manera lloró en público, fue porque lo íntimo del hombre que estaba ahí plantado, se puso en movimiento hacia afuera, de la manera más sencilla.


¡Coño –me dije cuando miré en la pantallita la repetición del evento- los sentimientos de Chávez no están escondidos, de alguna manera los expresa y no por ello deja de ser en nada lo que es!


Sin embargo, el relambeñema de la MUD tuvo otro criterio al respecto y dijo en tonito de burla -palabras más palabras menos- que “el hombre puja pero no llora”.
Ese que pretende desplazar a Chávez de Miraflores, es el mismo que junto con Alfredo Peña armó el “Plan Bratton” (¡Plomo al hampa!) como disfraz, de avanzada del golpe de Estado, ese es el mismo que el 11 de abril de 2002 trajo francotiradores para que asesinaran no sólo a los revolucionarios sino a su propia gente.


Y no derramó una lágrima -siquiera por los suyos caídos en esa infame matanza orquestada por él y por Julio Borges y etc criminales- sino champaña, ese es Henrique Capriles, cínico, desvergonzado, insensato que tiene la osadía de vociferar estupideces pero siempre bajo una máscara.


¡La privacidad es buena para algunas cosas pero no para todas, y eso debe saberlo el señor Capriles!


Chávez es audaz pero no temerario; se descubre ante el pueblo tal cual es y ello lo hace andar más ligero, más ágil, muy seguro.


Por eso Chávez llora, canta, sufre, ríe, comparte, ama y es amado por los pobres, sin rollos.


Fíjate, Oscar D´Leon se la pasa cantando y vive llorando, contimás Chávez que, si no me equivoco, es un hombre de carne y hueso que pisa sobre la tierra y que lleva sobre la cabeza más de una corona de espinas, porque hay que ver el cúmulo de problemas que él debe resolver para que el pueblo se sienta feliz y sólo un hombre de tan elevados sentimientos merece el cariñito del pueblo, que es como bañarse con los rayitos del Sol.


¡Valga preguntar qué son los sentimientos!


¿Acaso, los sentimientos no son el accionar de los sentidos?


Chávez nunca anda a cinco metros del suelo -como otros- él siempre pisa firme sobre la tierra, eso lo caracteriza, está entre nosotros, de ahí, en algo se explica la inquebrantable afinidad que lo une al pueblo.

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