Este es el pedigrí del flaquito: “Mi abuela me decía: usted tiene un nombre muy importante…”
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Capriles lo vive diciendo por todas partes: “Yo soy un hombre pulcro, intachable, honesto, que todo lo he conseguido sólo y con la ayuda de Dios”.

El día que dio la rueda de prensa para expulsar a Juan Carlos Caldera de su Comando, subrayó: “-Mi abuela siempre me decía: -Usted tiene un nombre”.

Logró Capriles ser diputado por COPEI en 1998, gracias a los cinco mil millones de bolívares que para la época, su familia aportó a la campaña del Frijolito I.

El muchacho ya estaba dañado con las compañías que tenía, y en casa sostenía que él quería ser presidente de la república; era como un juguete que necesitaba, y que por atavismo le reclamaban sus genes. Se había vuelto malcriado y exigía que tenían que ayudarlo porque iba a ser la más grande inversión económica de cuantas habían intentado su familia a lo largo de sus vidas. Que había llegado la hora de que un Capriles se encaramara en la Silla de Miraflores.

Ésta también había sido una vieja aspiración de un primo de Capriles Radonski, llamado Miguel Ángel Capriles, quien llegó a ser senador de la república gracias a que le compró una curul al partido COPEI. A todos le venía de casta ser copeyanos.

Aunque Henrique no olvidaba que Rafael Caldera había humillado a su primo Miguel Ángel, condenándolo al ostracismo y allanándole su inmunidad parlamentaria.

La familia hizo un balance del trabajo en el Congreso Nacional y siguieron invirtiendo en el muchacho al que le proveyeron dos mil millones para que se lanzara como alcalde de Baruta. Eso para ellos era menos que una friolera. El manganzón le había echado pichón, como el mejor, a las actividades golpistas contra el gobierno y a partir de aquí todo el financiamiento que necesitaba pasó a depender del Departamento de Estado norteamericano.

Vamos a hablar un poco sobre el pedigrí de la familia Capriles. Lo cierto es que nunca ha existido un hampón más grande en América Latina que ese primo de Henrique llamado Miguel Ángel Capriles, MAC, y por eso el gobierno gringo ha decidido apoyar a Henrique en todo.

MAC fue de los más sucios dueños de medios de este país, el maestro de Óscar Yanez y Rafael Poleo en el más bajo arte de intrigar, estafar, mentir y engañar.

Nadie tiene, gracias a esos antepasados, más excelente relación en este país con Globovisión, CNN y la SIP que la familia Capriles. Hay que tomar en cuenta que el capo Miguel Ángel Capriles, tuvo extraordinarios nexos comerciales con Venevisión, RCTV, Televen y medios impresos como El Nacional, El Universal, El Diario de Caracas, y El Nuevo País. Y todos estos medios copiaran sin pudor las técnicas de MAC relativas a la guerra sucia, los vetos y mentiras, calumnias, viles y miserables chantajes, con ese estilo de fabricar noticias, y trabajar codo a codo con la CIA.

La empresa Venevisión, valga decir, el señor Diego Cisneros, y toda la gusanera mayamera tenía muy buenas relaciones con MAC [1]. Era la Pepsi Cola el mejor cliente de Capriles [2]. El doctor Ramón Díaz, quien fuera alto directivo de Venevisión, era colaborador fijo de las páginas de opinión de La Esfera, y hombre de confianza de MAC [3].

Claro, que el candidato Henrique tiene un nombre: un nombre lleno de sangre, de atentados horribles a la salud pública, de represiones monstruosas contra estudiantes y trabajadores, con descomunales estafas a la Nación.

Ese es el nombre con el que enfrentaremos este 7 de octubre.

Nada menos.

Oscar Yanes se desempeñó en la Cadena como Adjunto a la Presidencia de las Publicaciones Capriles, mientras que Rafael Poleo fue el Jefe de Redacción de El Mundo. MAC llamaba a Poleo de “l´enfant terrible de la Cadena [4]”.

Poleo es considerado el máximo tutor de Henrique por todas las arteras y viles mañas que aprendió con MAC; ésto lo colocó en la cúspide del poder mediático nacional durante mucho tiempo.

Y Henrique siempre está leyendo los mensajes de Rafael Poleo. Las mismas prácticas que en su momento aplicó Poleo, muy joven también las aplicó Henrique: Cuando Poleo deje la Cadena, se enrolará en AD, conseguirá salir diputado al Congreso y posteriormente dará el gran paso de su vida levantando su propia empresa editorial con la ayuda de Lusinchi. Por su parte Óscar Yanes, muy rastrero, se hará copeyano, llegará a ser también diputado al Congreso y jefe supremo de cuanto tenga que ver con menesteres de información entre los copeyanos.

Los Capriles son gentes que no tienen escrúpulos para nada: En la jerga vulgar de la bazofia de Últimas Noticias, en la IV república se llamaba a los guerrilleros, “cimarrones” porque así los había bautizado MAC. De este sobrenombre se hizo eco Carlos Andrés Pérez quien hasta en documentos oficiales los tildaba de esta manera.

Fue MAC quien explotó al máximo las miserias sexuales en las cárceles. De vez en cuando se veía en este asqueroso pasquín: “Dejé de ser hombre en la cárcel”, “Fui víctima de actos contra-natura”, “Fui la mujer de muchos”, títulos con los que gozaba el dueño de la Cadena y los cuales exigía se explotaran al máximo. Asi se fueron llenando de billetes los Capriles. Además la Cadena Capriles fusilaba cuanto le venía en gana y cuando amenazaban con demandarlo se reía a carcajadas. Para él no había ley ni respeto por nada. Lo mismo que ha hecho toda la vida su primo Henrique. El primer día que tuvo en sus manos “Escrito de Memoria” de Laureano Vallenilla Planchart, ordenó inmediatamente publicarlo por capítulos en La Esfera. Sabía que Laureano no podía demandarlo porque estaba exiliado.

El dinero volvía loco a Capriles, y él y su familia eran todos horriblemente pichirres; incluso MAC se negaban a pasar propaganda para su hermano Renato (director de la orquesta de Los Melódicos) en sus medios. Cuando iba a almorzar a un restaurante no llevaba plata para no pagar. Era pavorosamente necrófilo, MAC: gozaba (al igual que Venevisión) cada vez que se conocía el fallecimiento de un “personaje importante” porque así aumentaba la venta de sus periódicos. También declaraba sus lutos activos cuando le convenía. Cuando el doctor Silvio Gutiérrez tuvo un accidente de tránsito, con esa información abrió La Esfera, y pesar de ver aumentadas sus ventas de periódicos se quejaba, porque: “¡Lástima que no se murió! Así hubiéramos tenido una exclusiva de primera página a 5 0 6 columnas [5]”.

No hay ninguna exageración si decimos que unos de los que condujo a la muerte a Alirio Ugarte Pelayo fue MAC. Porque él había procurado por todos sus medios dividir a URD, e hizo una campaña implacable contra Fabricio Ojeda, a quien llamaba por su Cadena, “Teniente Milton de Castro”; celebró mucho cuando este diputado dejó su curul para irse a la guerrilla. Sabía que estaba sentenciado a muerte. Igualmente, a mediados de 1962, debido a la presión de la Cadena contra los profesores comunistas fueron despedidos 273 educadores marxistas. MAC, delirante, gritaba. “Limpieza en Educación”.

Capriles vigilaba todas las leyes que se discutían en el Congreso para atacar sin compasión aquellas que no les convenía. Disparó contra la ley del inquilinato y declaraba: “hay que defender siempre a los propietarios de los inmuebles, sin razón o con ella [6]”. Claro, MAC era dueño de varios edificios en Caracas.

MAC fue de los abanderados contra la Ley de Estabilidad en el Trabajo. La catalogó de “negativa”, y declaró que sus medios las fulminarán.

Una de las consignas de MAC era atacar con furia máxima a ciertos blancos porque acaban produciendo avisos de prensa.

El racismo del que harán gala Venevisión y El Nacional a partir de 1999, en Capriles estaba en estado puro: “Yo soy racista y creo en la supremacía de la raza blanca en todos los aspectos. Es recomendable ser racista: con ello en Venezuela nos evitaríamos muchos problemas. Sin embargo, existe un error al calificar de fascistas y nazis a los racistas”.

Cuando el 24 de enero de 1962, Betancourt ordenó disparar primero y averiguar después, MAC se frotó las manos de alegría. La acción de los francotiradores era el menú diario en los disturbios del centro y de los barrios. El propio Capriles llegó a declarar que Betancourt era la mano peluda que estaba detrás de esos disturbios, “para justificar cualquier tipo de medidas, así sean éstas anti-constitucionales y huérfanas de todo fundamento jurídico [7]”. En los atentados con niples lanzados contra las oficinas del diario Clarín, que se hicieron en abril de 1962, se acusó en la cámara de Diputados a MAC. Miguel Ángel, como muy enterado de lo que estaba pasando, dijo: “El lanzamiento de esos artefactos explosivos ha sido obra de la Digepol, siguiendo instrucciones de CAP. El gobierno debería hacer cosas de éstas a menudo [8]”. Así como CAP ordenaba lanzar bombas contra Clarín, le entregaba un arsenal a la Cadena para que se defendiera. Estas armas se las entregó a Rafael Poleo [9].

Los procedimientos de Capriles son idénticos a los que aplicarán a partir del 1998, Globovisión, El Universal, El Nacional, RCTV y Venevisión. Cuando MAC fue citado al Congreso a declarar por el contrabando que practicaban sus empresas y el uso indebido de los dólares que se le entregaban (que en lugar de utilizarlos para traer libros escolares, los desviaba hacia la importación de revistas pornográficas), se hacía acompañar por un gran despliegue de fotógrafos de todos sus diarios y revistas, y exigía a su gente que lo siguieran paso a paso bajo el bombardeo pertinaz de los flashes: “Deben hacer muchas fotos[10]”, exigía. Se vanagloriaba que nunca le podían probar nada. Él mismo diseñaba el trabajo periodístico para descalificar a todos los que le investigaban. Escriban, gritaba, que Mac Gregor estaba nervioso, encendiendo un cigarrillo tras otro, y que incluso se los colocaba al revés en la boca y le dio fuego por la parte del filtro[11].

A Capriles, la CVF le había otorgado un préstamo de 640.500 bolívares para comprar una maquinaría que según un avalúo que él le había entregado costaba 749.000 Bs., cuando en realidad lo que pagó por ella fue 31.245 Bs[12].

La encargada de traer todas las cochinas revistas pornográficas era la Distribuidora Continental, cuyo gerente era Armando de Armas, uno de los principales aliado a los Cisneros en las aventuras golpistas contra Chávez. De Armas reputaba como libros escolares, importados a dólares 3,35, bazofias como “La Deseada”, “Apretando el Gatillo”, “Morirán Todos”, más o menos la misma mierda que por pantalla hoy Gustavo Cisneros vende por cable a través de su grupo Claxson.

Con trucos como éste fue como se hicieron ricos todos los grandes empresarios de Venezuela, tomando además en cuenta que casi nunca pagaban esos préstamos. Si hoy, el gobierno hubiera intentado una investigación a los Cisneros, parecida a la Congreso hizo contra Capriles, habría sido catalogado de inmediato de politiquera. Le habrían hecho una guerra feroz, como la que se hace en los centros comerciales del Este cuando el SENIAT intenta investigar la evasión de impuestos.

La relación de Capriles con la CIA fue siempre un tema caliente en Venezuela, y ciertamente lo que hizo de MAC un hombre terrible, era la gran cantidad de información que conocía. Y en esto estaba en contacto permanente con CAP, quien recibía de la CIA para las actividades anti-subversivas, 500.000 dólares mensuales. Prácticamente Capriles dictaba la norma a seguir en muchos actos y decisiones de alta política de Estado. Mantenía una muy estrecha relación con CAP y Betancourt, y fue él quien llevó la batuta para que el PCV y el MIR fuesen ilegalizados; cuando esto se consumó, gritaba: “¡Ha sido un gran triunfo de la Cadena!”. Decía: “Con noticias bien aderezadas y dirigidas procuraremos mover la opinión pública para que la mayoría se sienta en peligro a causa del comunismo y surja un movimiento colectivo en pro de la ilegalización de los partidos extremistas… Nosotros podemos lograr esta decisión publicando todas aquellas noticias que reflejen cómo los comunistas y sus aliados están atentando contra la seguridad pública y contra los sectores económicos, contra el Gobierno y contra la estabilidad del sistema democrático[13]”.

También consideró un triunfo de la Cadena, cuando el 30 de enero de 1962 se conoció que en la Conferencia de la OEA, en Punta del Este, se había aprobado la expulsión de Cuba. “Le han dado la razón a Venezuela y a la Cadena –exclamó- y a mí que fui el primero en lanzar en mis periódicos la acusación contra Fidel y su gobierno y en insistir que por ser comunista no podía estar representado en los organismos interamericanos[14]”. Consideró también un gran triunfo de su Cadena cuando el día 15 de febrero Betancourt clausuró las publicaciones comunistas Gaceta e Izquierda.

Cuando había que decidirse sobre el allanamiento de la inmunidad parlamentaria a los diputados Eloy Torres y Simón Sáez Mérida, teniendo en cuenta que el voto decisivo en este caso lo tenía Arturo Uslar Pietri, MAC desató una feroz campaña para inclinar la balanza en contra de los “rojos”. Así como consiguió que Uslar votará a favor de estos allanamientos. El 11 de mayo de 1962, fue un día grandioso para MAC porque por Decreto Presidencial el PCV y el MIR dejaron de funcionar como partidos, y en una alocución al país, CAP habló contra los “cimarrones” alzados contra el gobierno que ahora quedaban fuera de circulación. Para esta época era diaria las comunicaciones telefónicas entre MAC y CAP, y el Führer padre de todas las Jineteras habidas y por haber, exclamaba que le había pedido al premier supremo que se acabara de una buena vez con los comunistas por los medios que fuesen necesarios, y “el Ministro estuvo de acuerdo conmigo[15]”.

El 10 de octubre de 1961, MAC tenía informaciones fidedignas sobre un plan del Pentágono, denominado “Venezuela”, en el cual se detallan operaciones de desembarco yanqui en nuestro país en caso de que la izquierda consiga derrocar el gobierno de Betancourt. Igualmente tenía conocimiento MAC de cuantas operaciones EE UU llevaba a cabo en el continente, y buscaba que nosotros aprobásemos una Ley Anti-comunista, puesta en vigencia en El Salvador. Se hizo una larga campaña en la Cadena con este fin.

Ocurrió un hecho significativo, cuando Nelson Rockefeller arribo a Venezuela, el 5 de mayo de 1963, acompañado de su nueva esposa, “Happy” Margaret Fitller. Rockefeller llegaba para entrevistarse con Betancourt, y finiquitar detalles sobre sus ulteriores operaciones con los automercados CADA. Pero también su llegada tenía que ver con planes conspirativos contra la política de Kennedy (por la eliminación de los fondos y ayudas a los grupos anti-castristas radicados en Miami y Caracas). Rockefeller estaba en los intríngulis del complot para asesinar a Kennedy, y necesitaba revisar la agenda de sus negocios en el Sur. Venezuela estaba en llamas y no obstante Rockefeller se sentía más seguro en Caracas que en su mansión de Terry Town. Capriles lanzó el siguiente planteamiento a su gabinete de jefes de redacción: “Los terroristas rojos queman, asaltan y sabotean toda clase de empresas e instalaciones norteamericanas en Venezuela, ¿y a ustedes no les ha pasado por la cabeza por qué no se meten con las propiedades de Rockefeller, por qué no arrasan con sus haciendas ni incendian sus establecimientos?”. El propio MAC con su cínica risa, con estudiada sorna se respondió: “Quizá sea porque Rockefeller jamás ha hablado mal de los comunistas y siempre se mantiene neutral[16]”. MAC conocía un pacto secreto entre la derecha y la izquierda para que no se perjudicara a Nelsoncito, como él le llamaba.

Nada de raro tiene que MAC estuviese directamente implicado en la quema de autobuses, con la consigna de “matar un policía diariamente”, con los disturbios callejeros, que luego sus periódicos colocaban en sus portadas, a la vez que en ellos se clamaba por la clausura de las secciónales del PCV.

De manera sorprendente, como lo hicieron las Jineteras de Venevisión, Globovisión, RCTV y Televen durante el pavoroso paro iniciado el 2 de diciembre de 2002, que era el de tensar los nervios del venezolano hasta volverlo esquizofrénico, Capriles, tampoco quería que hubiese navidades en 1961. Cuando los jefes de redacción de sus periódicos le solicitaron dedicarse al tema de los aguinaldos y del espíritu navideño, alegó “que la Cadena está tirando la toalla ante los comunistas si se pone a hablar de paz y de tranquilidad[17]”. En una ocasión, Últimas Noticias destacó el siguiente titular “323 MUERTOS”, sin aclarar en el antetítulo que era un hecho ocurrido en Río de Janeiro. Este manera de titular se va a hacer normal a partir de 1999, en todos los grandes medios venezolanos. Pero los medios de MAC estaban caracterizados por el anonimato. Su mayor columnista era un personaje sin rostro que escribía en La Esfera, llamado Cienfuegos, que se metía de la manera más descarada y sin control con todo el mundo. Todos los rumores y chismes sobre políticos los comentaba Cienfuegos[18].

Por otra parte, a la medida de las funciones que realizan Las Jineteras, se esmeraba MAC en sabotear y bloquear cualquier medida que intentara pacificar al país. Cuando se creó una Comisión mediadora para poner fin a la violencia, MAC les pidió a sus reporteros abrir fuego contra ella porque les estaban haciendo el juego a los comunistas. “Eso es sospechoso –dijo- y hay que impedir el apaciguamiento de la situación[19]”.

Cuando venían altos representantes del gobierno de EE UU, y Betancourt los atendía en la residencia Los Núñez, MAC no podía faltar. Además desde su alcázar, MAC controlaba las actividades de la CTV, mediante pactos de caballero con sus máximos dirigentes. Ya desde esa época, cuanto hacía y decidía la CTV venía dictaminado desde la embajada de EE UU[20].

Miguel Ángel, a veces hacía gala de poseer informaciones muy extrañas, y ordenaba que se publicaran sin confirmar las fuentes. El 29 de enero de 1962, le dijo a los jefes de redacción de Últimas Noticias y La Esfera: “Hagan una información diciendo que en la Hacienda Tazón, en Conejo Blanco, entraron tres individuos en horas de la noche del pasado jueves con el objeto de volar un polvorín del Ejército. Digan que tres fueron muertos por los disparos de los centinelas… Los datos son exactos[21]”. La central que le trasmitía estas noticias era una misteriosa organización cuyas siglas eran SIU.

No se sabe con qué fin hacía estas cosas, y en una ocasión que le informaron que en Cabimas había sido asesinado un líder sindical, sin más, solicitó que se presentara en sus diarios como un acto terrorista de los “rojos”.

De la manera más asombrosa, Capriles dijo en una ocasión: “Sólo hay y habrá guerrilleros en Venezuela hasta el punto donde lo permita y quiera el Gobierno adeco que los haya[22]”. Y cuando sus jefes de redacción le preguntaban por qué decía eso, él les contestaba: “yo tengo mis propios servicios secretos”. Por otro lado, Capriles quería mantener a las Fuerzas Armadas controladas y desarmadas; se oponía a su modernización y equipamiento. Los laboratorios de guerra sucia de MAC eran muy parecidos a los de Venevisión. Así como Venevisión forjó el video de los pistoleros de Llaguno, MAC publicaba a páginas completas unos remitidos de una supuesta organización OLA, Organización de Lucha Anti-comunista, que había desaparecido hacía tiempo, y con ella amenazaba a los que se inclinaban por una posición de izquierda.

Para el 26 de octubre, Capriles tuvo una reunión de emergencia con Betancourt en los Núñez, donde éste le informó que Cuba iba a ser invadida y que Venezuela enviaría barcos y tropas[23]. Como consecuencia de esta reunión, Capriles estuvo asistiendo a la Embajada de EE UU, y manteniendo entrevistas con Jules Dubois, destacado miembro de la SIP.

Para desafiar a medio mundo, e incluso desconocer al propio gobierno y violar las normativas más elementales sobre comunicación, la Cadena forzosamente estaba apoyada por la CIA y era un vocero a sueldo de la Embajada norteamericana. Por otra parte, MAC tenía excelentes relaciones con Rómulo Betancourt, Rafael Caldera y Carlos Andrés Pérez. Estos tres bandidos siempre pudieron contar con el mayor apoyo de la Cadena para lo que quisieran. El diputado Carlos Ramírez Mac Gregor denunció que entre otras acciones, MAC estaba empeñado en destruir el orden constitucional, perturbar el proceso electoral en marcha y confundir a las FAN. Entonces MAC utilizó grandes titulares de sus periódicos para destruir a Mac Gregor y le encasquetó sobrenombres en bastardillas y en recuadros, como los de “machorro”, “el loco”, “el Embajador del Strip Tease”. Como un Enrique Mendoza cualquiera, cuando lo atacaban, MAC gritaba: “ocho millones de venezolanos están con la Cadena”. Se vanagloriaba Capriles de que todos los gobiernos le temían, y con razón porque Carlos Andrés Pérez, siendo ya Ministro de Relaciones Interiores, le decía, disculpándose, que el gobierno no era culpable de las locuras que Mac Gregor impulsaba desde el Congreso.

Hubo una especial y extraordinaria empatía entre MAC y los Cisneros, hasta el punto que ambas empresas, Venevisión y la Cadena estaban sustentadas sobre una buena camada de cubanos batisteros. Trabajaban en la Cadena periodistas, como los cubanos, Laurentino Rodríguez (quien vivió un tiempo en EE UU y estuvo en la Jefatura de Información y en la Secretaría de Redacción de Últimas Noticias); los furibundos anti-castristas Salvador Romaní y Rolando Blanco Bolaños; además de Carlos Romero, José Barbeito, Pedro Galán, y Raúl Acosta Rubio; éste último desempeñó cargos de confianza con Fulgencio Batista y fue su jefe en la Secretaría de Prensa.

El chiquero más repugnante de la ultra-derecha venezolana se concentraba en la Cadena Capriles, con un solícito maridaje con Venevisión su contraparte televisiva. Capriles sin duda que era una especie de Hearst venezolano, cuyas mañas las heredaron totalmente los reyes del amarillismo nacional, Yanes y Poleo.

Capriles coincidía con Diego Cisneros, en que como estaban dentro de un tanque de guerra mediático lo mejor era no hacerse notar en actos sociales, y no aparecer en sus propios medios.

MAC, como don Diego consiguió hacerle ver a los gobiernos que cualquier ataque a sus poderes y monopolios era ir contra los valores democráticos, contra las libertades fundamentales. La Cadena era una bestial red de corrupción mediática sin control alguno del arsenal pornográfico del país junto con la Distribuidora Occidente de Armando De Armas, amen del fuego cerrado para hacerse de todos los gordos negocios que movían al país desde los diario La Esfera, Últimas Noticias y El Mundo, con las revistas Élite, Venezuela Gráfica, Páginas; las empresas “Grabados Nacionales”, “Telares Capriles”, las “Distribuidoras Escolar” y “Continental”. Por cierto que luego se demostraría que a estas distribuidoras de libros se les entregaban divisas a precio preferencial que Capriles usaba para importar libros y revistas pornográficas. Si no hubiese sido porque Capriles era bocón y medio trastornado, estas cosas jamás se le hubieran descubierto; se puso a “molestar” y por codiciar los huesos de otros editores adecos pesados como Carlos Ramírez Mac Gregor, y entonces se le investigaron algunos delitos, como el contrabando, a través de una comisión de la Cámara de Diputados. Don Diego no era hombre de andar en esos pleitos, porque su madeja de poder era mucho más gorda y delicada, y sabía cuidarse de no provocar escándalos.

Hay que tener mucho cuidado en definir cuál era clase de comunistas peligrosos para los intereses de don Diego y MAC; los verdaderos comunistas eran los muertos de hambre, los que piden limosna y andan deambulando afeando las calles con sus trastos, sin país y sin destino. Porque, por ejemplo, Pompeyo Márquez y Héctor Mujica se llevaban muy bien con Capriles y llegaron a almorzar juntos (a mediados de abril de 1963) en el exquisito y fino restaurante La Belle Epoque. Capriles era un delincuente de altura, estrechamente ligado con el Departamento de Estado. Muchos camaradas ya estaban siendo presa de la confusión, y se notaba una carencia extraordinaria de un gran líder en el campo de la izquierda. Los que llegaron a creer en Petkoff o Pompeyo no sabían que ya éstos estaban buscando a un buen mercader que les comprara. Pompeyo ya estaba dando pasos hacia la derecha y entrando en contacto con la CIA, pues llegó a elogiar a la Cadena.

Por la contraparte del diario El Nacional, éste estaba aceptando las comidas que les ofrecía Everett Bauman, el jefe de Relaciones Públicas de la Creole. Bauman[24] tenía una estrecha relación de amistad con Miguel Otero Silva. Por otro lado, el profesor Luis Brito Figueroa, comunista, escribía para la revista Shell, indudablemente porque pagaba muy bien las colaboraciones[25]. Y hay que tener en cuenta que el director de esta revista era el ultra-racista Guillermo Morón.

En la madeja estructural de estas naciones sin orden administrativo ni político alguno, los elementos como Capriles y Cisneros jugaban un papel muy claro: divide y reinarás. Confunde y reinarás. Jamás dejes que se instituya un orden judicial serio y decente y reinarás por siempre y tus negocios irán viento en popa. Chantajea, amenaza, calumnia cuando te convenga, engaña al Fisco, contrabandea…. Si algún funcionario del gobierno te quiere cobrar los préstamos que te hacen, sácale los trapos sucios. Métete con su vida privada. No le des cabida en tus medios, a menos que lo ridiculices, que lo destruyas, que lo aplastes como a una cucaracha. Exponlo al escarnio público. No permitas que los partidos puedan cumplir promesa alguna. Que nada se asiente con fervor nacional ni nada se fortifique sobre valores propios. No hay otra manera de ser multimillonario en Venezuela. En una ocasión MAC le dijo a José Benarroch: “si el Ministerio de Hacienda me fastidia y la Corporación de Fomento me presiona en relación a los créditos, iré a la Guerra a Muerte hasta tumbar al gobierno[26]”.

Es impresionante como Capriles iba guardando celosamente los dossiers de los grandes cacaos para hacerlos públicos por sus medios cuando fuera “conveniente”, y su bandera preferida era un ultra recalcitrante anticomunismo. En una ocasión Capriles le ordenó al periodista José Benarroch que atacara sangrientamente a uno de sus enemigos, haciendo entrevistas a personajes que lo pudieran desprestigiar. Como Benarroch le dijese que no encontraba a los fulanos detractores, Capriles montó en cólera: “cuando yo ordeno un ataque debe caer bajo el fuego de nuestras baterías como sea, no es necesario tener pruebas para iniciar la guerra. Se le inventa. Se le fabrica. Se le ataca a como dé lugar[27]”. El Mundo que dirigía Rafael Poleo, violaba con regularidad la Resolución del Ministerio de Relaciones Interiores en lo relativo al inciso c) del artículo 2º del Decreto 674, del 8 de enero de 1962, y se le acusó de no revelar las fuentes de sus informaciones, “muchas de las cuales eran evidentemente falsas[28]”. MAC reaccionaba contra cualquier medida del gobierno, como si él fuera el jefe máximo del país, y le exigía a sus reporteros que trabajaran sin miramientos para con la ley, como si ellos mismos fuesen el propio Estado y la justicia misma.

En este sentido, el 10 de abril de 1962, fue detenido el hijo de Luis Téofilo Núñez, director de El Universal, porque ya era manía de este diario hacer propaganda de guerra. Entonces MAC comenzó a editorializar con saña a favor del hijo de Núñez para que lo soltaran. Solidaridad de cuerpo.

Aún cuando AD estaba penetrado por grandes ladrones y pérfidos lacayos, podía surgir con el tiempo en él alguna estructura de partido más decente y organizado; en los cuadros jóvenes, todavía a principios de 1960, se contaba con cierta reserva moral que pudiera dar ese vuelco. Lo mismo podía decirse de URD y el propio COPEI. Pero esto, los Capriles y los Cisneros tenían que impedirlo a toda costa. Era un peligro latente que no les dejaba en paz, y lo que había pasado en Cuba los traía locos. Decía el Führer de la Mentira, MAC, tal cual lo llamaba Benarroch: “Debemos seguir cumpliendo al pie de la letra nuestra maravillosa doctrina de seguir fomentando las divisiones partidistas porque a la Cadena no le conviene que uno o varios partidos se hagan fuertes y puedan lograr una mayoría electoral que les convertiría, dada nuestra democracia, en dictadores contra quienes no comulguen con sus ideas[29]”.

Para MAC era básico mantener la hoguera de las divisiones, rencillas y ambiciones dentro los partidos. ¡Cuánta gente no salió como corcho de limonada de sus cargos por los inventos que se fabricaban dentro de la Cadena! Cuando eran echados de sus cargos, saltaba MAC eufórico y declaraba: “déjenlo tranquilo, no lo nombremos más que ya hemos logrado nuestro objetivo”.

Cuando se referiría a la Asociación Nacional de Escritores, AEV, exclamaba que sus miembros estaban prohibidos para la Cadena.

Como estaba en marcha un proceso de investigación en el Congreso contra el Führer Mediático por engaños al Fisco, Rafael Poleo se deleitaba escuchando a su maestro cuando decía: “Les hablaré muy claro a los copeyanos. Le voy a pedir a COPEI que se pronuncie públicamente en pro de mi cadena y de mí mismo... O COPEI se somete a mis deseos o destruiré a Caldera. COPEI tiene que garantizarme en sus planchas electorales senadurías, diputaciones y cargos en los Consejos en los próximos comicios para gente de la Cadena porque no estoy dispuesto a cometer el mismo error en que incurrí en 1958… ¡O los socialcristianos acceden a todo cuanto les voy a exigir o les declararé una guerra a muerte…![30]”. Cuando uno escucha MAC, le parece estar viendo a Gustavo Cisneros en su época de gloria, en la década de los ochenta, cuando sus negocios crecían como la espuma.

A Diego Cisneros le tenía que parecer magistral las acciones mercenarias de Capriles que acabaron provocando la división de AD, forjada con base a notas informativas cocinadas en las Redacciones de la Cadena, con los artículos de “Cienfuegos”, mediante el método de la Repetición e insistencia continuada, exagerando y mintiendo. “Similares actuaciones tuvo MAC con relación a URD. En diversas oportunidades ordenó levantar el veto de silenciamiento informativo que pesaba sobre Villalba y su partido, no para cumplir con la misión periodística de informar, sino con el fin de alentar al grupo de Jóvito para forzar la situación y lograr una división urredista. Quería que se fuera de URD, el “Ala Negra” comandada por Miquilena[31]”. Asegura José Benarroch que MAC dictó órdenes terminantes de destacar informaciones del MIR contra sus propias decisiones anteriores con el objetivo de precipitar la consumación de una crisis divisionistas en el mismo MIR encabezada por Jorge Dáger.

Ni acabar del todo la “subversión” ni que surja una sociedad fuerte y soberana era la regla de oro, tanto para Capriles como para los Cisneros, para reinar por siempre sobre Venezuela.

@jsantroz


[1] “Yo asistí al Gabinete Capriles (La Cadena por dentro)”, Tomo I, Isaac Benarroch Pinto, Colección Relatos de Actualidad, Impresos Tiuna C.A., Caracas, 1965, pág. 301.

[2] “Yo asistí al Gabinete Capriles (La Cadena por dentro)”, Tomo II, pág. 607.

[3] “Yo asistí al Gabinete Capriles (La Cadena por dentro)”, Tomo II, Isaac Benarroch Pinto, Colección Relatos de Actualidad, Impresos Tiuna C.A., Caracas, 1965, pág. 541.

[4] Ut supra, pág. 581.

[5] [5] “Yo asistí al Gabinete Capriles (La Cadena por dentro)”, Tomo I, Isaac Benarroch Pinto, Colección Relatos de Actualidad, Impresos Tiuna C.A., Caracas, 1965, pág. 239.

[6] Ut supra, Tomo I, pág. 168.

[7] Ut supra, pág. 216.

[8] Ut supra, pág. 375.

[9] Ut supra, Tomo II, pág. 894.

[10] “Yo asistí al Gabinete Capriles (La Cadena por dentro)”, Tomo I, Isaac Benarroch Pinto, Colección Relatos de Actualidad, Impresos Tiuna C.A., Caracas, 1965, pág. 113.

[11] Ut supra, pág. 114. Hay también que recordar que Mac Gregor era propietario y director del diario Panorama y de la revista Momento.

[12] Ut supra, pág. 125.

[13] Ut supra, pág. 162.

[14] Ut supra, pág. 220.

[15] Ut supra, pág. 415.

[16] Ut supra, Tomo II, pág. 918.

[17] Ut supra, pág. 332

[18] Uno de los que se prestó a los chismes que difundían a través de este seudónimo para zaherir a ciertos políticos, fue Ramón J. Velásquez.

[19] “Yo asistí al Gabinete Capriles (La Cadena por dentro)”, Tomo I, Isaac Benarroch Pinto, Colección Relatos de Actualidad, Impresos Tiuna C.A., Caracas, 1965, pág. 167.

[20] Ut supra, pág. 169.

[21] Ut supra, pág. 218.

[22] Ut supra, pág. 266.

[23] [23] Ut supra, Tomo II, pág. 266.

[24] Ut supra, pág. 175.

[25] Ut supra, pág. 356.

[26] “Yo asistí al Gabinete Capriles (La Cadena por dentro)”, Tomo I, Isaac Benarroch Pinto, Colección Relatos de Actualidad, Impresos Tiuna C.A., Caracas, 1965, pág. 109.

[27] “Yo asistí al Gabinete Capriles (La Cadena por dentro)”, Tomo I, Isaac Benarroch Pinto, Colección Relatos de Actualidad, Impresos Tiuna C.A., Caracas, 1965, pág. 52.

[28] Ut supra, pág. 205.

[29] “Yo asistí al Gabinete Capriles (La Cadena por dentro)”, Tomo I, pag. 411.

[30] “Yo asistí al Gabinete Capriles (La Cadena por dentro)”, Tomo I, pág. 27

[31] “Yo asistí al Gabinete Capriles (La Cadena por dentro)”, Tomo I, pág. 27.

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