Fortalecido el Movimiento de Países No Alineados
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Traducción desde el inglés por Sergio R. Anacona

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Desde el comienzo se dio por descontado que la Conferencia del Movimiento de los No Alineados que se llevó a efecto a finales de agosto pasado en Teherán, captaría los titulares internacionales. Durante una época que nunca cayó en el olvido, la organización fundada como una alianza de ciento veinte países por el carismático trío compuesto por Josip Broz Tito, Gamal Abdel Nasser y Jawarhalal Nehru en 1961 emergió como una fuerza influyente capaz de mantener su autonomía tanto de la OTAN como del Bloque Oriental. Aunque la condición de miembro de MNA no implicaba obligaciones formales, los socios alcanzaron un impresionante nivel de coordinación al resistir el neocolonialismo y proteger sus derechos para acceder a patrones originales de desarrollo. Al MNA debe reconocérsele haber jugado un papel importante en lograr atenuar los desvaríos militaristas de Estados Unidos en el Sudeste Asiático como también el haber brindado un apoyo crucial a los movimientos de liberación a través de África y América Latina.

Al mantenerse al margen de la pugna bipolar mundial, los miembros del MNA, en grados diferentes, suscribieron la ideología de construir sociedades sobre bases de justicia y desarrollo social y de rechazo a los dictados de Occidente, incluso si fuera necesario comprometiéndose con el Bloque Oriental. La mecánica interna del MNA cambió luego del colapso del Bloque Oriental y el advenimiento de la globalización la cual reemplazó la agenda neocolonialista con nuevos imperativos. Hoy en día el MNA aparece dividido con muchos de sus miembros como la India, Indonesia, Egipto, Arabia Saudita, Afganistán, Irak, etc. sólidamente dentro de la órbita norteamericana y otros como Yugoslavia y Libia, socavados y hasta destruidos por los líderes de la globalización. Otros, como Rumania y Finlandia por ejemplo, optaron por retirarse del MNA ya que sus prioridades se alejaron del programa de la alianza. Desde una perspectiva más amplia, el rechazo al modelo socialista de desarrollo desató un crisis de identidad en el MNA haciendo que la mayoría de sus miembros buscaran estrategias alternativas y se mudaran hacia formas diluidas de compromiso con la alianza. No obstante, el MNA continúa funcionando, celebra congresos cada tres años pero es solo una sombra de la influencia que solía ejercer internacionalmente.

La diplomacia norteamericana rápidamente canceló al MNA como tal y la visión que en el mundo de hoy no hay lugar para este es promovida por muchos observadores internacionales, pero eso podría ser una exageración. La convención del MNA en Teherán atrajo a representantes de alto nivel de 116 países, entre ellos, 36 presidentes, vice presidentes o premieres, más de 80 ministros de relaciones exteriores y enviados especiales lo cual es indicativo que la importancia de la alianza no decae. Al ser capaz de alojar un evento de tales proporciones, Teherán desmintió de plano el mito norteamericano que Irán era percibido en el mundo como un estado forajido. En realidad en este momento, Washington tendría que darse cuenta que sus esfuerzos por concitar apoyo para aplastar a Irán no han producido ningún resultado, considerando que solo un puñado de países fuera de la OTAN apoyarían una proscripción del controversial programa nuclear iraní. Contrariamente, el amplio foro del MNA rechazó enérgicamente a Estados Unidos por sus políticas de línea dura y reafirmó el derecho de Irán a tener un programa nuclear con fines pacíficos, incluyendo el ciclo completo de enriquecimiento de uranio. Resulta justo señalar que solo cuando el MNA asumió una posición fuerte sobre un problema de importancia vital, hizo de la conferencia un evento de realce internacional. Deberá tomarse en cuenta que Irán es signatario del Tratado de No Proliferación de Armas Nucleares y que reafirma su compromiso en todas las ocasiones que lo ameriten, mientras que Israel que amenaza con bombardear las instalaciones nucleares iraníes, no ha firmado el Tratado a pesar de poseer arsenales nucleares. Recientemente Tel Aviv lanzó una nueva ronda de amenazas contra Irán y la canciller alemana, Angela Merkel urgió a los israelíes cierta moderación, pero este evento no debe eclipsar la falta de receptividad de parte del mundo en desarrollo a la agenda de política exterior de Estados Unidos y a su afán por confiar en su propia visión en relación con el programa nuclear iraní y demás. De manera creciente trasciende que en la medida que el conflicto por el programa nuclear iraní se esclarece, Estados Unidos debería asumir un enfoque más sobrio hacia los asuntos internacionales y por lo menos darse cuenta de las extendidas alergias que son causadas por su tendencia hacia maniobras unilateralistas y de látigo y zanahoria.

En el curso de la conferencia de los MNA se produjo un serio debate en torno a Siria. A pesar de los esfuerzos de Teherán, el foro se dividió y decidió no hacer ninguna declaración en su documento final respecto a la actual crisis en Siria. El discurso pronunciado por el presidente de Egipto, Mohammad Morsi, no dejó ninguna duda en cuanto a que algunos líderes de países se creen la propaganda que pinta Occidente y no logran captar la esencia de lo que está ocurriendo en Siria. En su emotivo discurso, Morsi atacó duramente a Assad y aseguró que apoyar a la oposición siria era un “deber moral” para los países del MNA e hizo énfasis en la continuidad entre el cambio de régimen en Túnez, Libia y Yemen y la supuesta transición en Siria. Como resultado, la dinámica del foro tomó un giro desfavorable hacia Siria. La declaración de Morsi atrajo la crítica indirecta del Ayatola Jamenei y el asesor para el Medio Oriente del parlamento iraní, Hossein Sheikjoleslam, declaró a la agencia de noticias Mehr que Morsi “cometió un gran error al aprovecharse de su puesto como presidente del MNA y expresar la posición de Egipto al tiempo que ignoró todos los principios del MNA.” En realidad, el gobierno de Assad es completamente legítimo y reconocido como tal a través del mundo, lo cual puso a Morsi en contraposición con el protocolo, pero además, debería tenerse en cuenta que el líder egipcio pertenece a la Hermandad Musulmana, grupo que ostenta un curioso concepto en torno a qué significa la libertad para la región. Se sabe que las guerrillas de la Hermandad Musulmana combaten al lado de la oposición siria.

La participación del Secretario General de la ONU, Ban Ki-moon sirvió para resaltar la importancia del evento. El Departamento de Estado norteamericano expresó reservas acerca del plan de Ban Ki-moon de visitar Irán, pero en realidad, su gira abrió oportunidades para efectuar discusiones significativas y en parte inesperadas. En Teherán el Secretario General de la ONU expresó su preocupación por las supuestas ambiciones nucleares de Irán y problemas de derechos humanos. Hablando en la Escuela Iraní de Relaciones Internacionales, mencionó que había planteado la liberación de los presos políticos de Irán durante una reunión con el Ayatola Jamenei y también citó al líder iraní que dijo que el país considera la búsqueda de armamento nuclear como un tema sumamente sinuoso y que jamás tuvo algo así en su mente, lo cual significa que las sanciones aplicadas a Irán son absolutamente infundadas. El señalamiento del Ayatola Jamenei indica que este implacable tratamiento solo reafirma la fe de los iraníes a su causa. También criticó la estructura del Consejo de Seguridad de la ONU por ser antidemocrática, irracional y equivalente a una dictadura disfrazada capacitada para implementar políticas de “manera compulsiva.”

Observar la situación a través del prisma iraní, ciertamente le dio a Ban Ki-moon una perspectiva nueva y realista en torno a la situación. Para Teherán tener al Secretario General de la ONU asistiendo al evento reforzó la postulación del país a la dirección del MNA, posición que con certeza merece como país que encabeza la oposición al globalismo agresivo.

Claramente Teherán logró sus objetivos al ser anfitrión de la conferencia del MNA lo cual demostró que la alianza informal se encuentra en proceso de superar su crisis de identidad. El sentido de cohesión dentro del MNA está creciendo, principalmente sobre una base anti-norteamericana e Irán como el país que permanentemente está siendo encañonado por Washington naturalmente debe estar al timón. En general, la actual posición anti-norteamericana del MNA se correlaciona con una tendencia anti-occidental más amplia la cual irá ganando impulso en la medida que arrecie la crisis económica mundial y se multipliquen los intentos por imponer una “democracia” estilo norteamericano” a países soberanos. El apoyo del foro a los derechos de Irán en relación con su programa nuclear, refleja esta posición con la mayor claridad. No fue coincidencia que la conferencia del MNA se efectuara en Teherán --los países miembros reconocen el potencial de liderazgo de Irán—y al asumir la presidencia de la alianza por los próximos tres años, Teherán dará lo mejor de si hasta superar las expectativas.

El embajador plenipotenciario de Rusia, Konstantin Shuvalov, representó a Moscú en la conferencia del MNA. Este nivel de representatividad pareciera un tanto modesto como para permitir una interactividad en gran escala con los líderes de los países en este marco, es muy posible que luego de la conferencia, Rusia envíe al siguiente foro una representación diplomática de mayor nivel.



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