Medios y sociedad de control
- www.aporrea.org
- www.aporrea.org/actualidad/a150232.html
El dispositivo información-comunicación no sería debidamente comprendido si ignoramos todo su despliegue, esto es, sus distintas dimensiones y las multiplicidades que esto comporta, es decir: las relaciones simbólicas que contiene, sus mitos fundacionales, los discursos y sus regímenes de verdad.

En tal sentido, pensar el presente implica atender la incorporación de los sucesos y dramas del mundo por parte de la mediática y su campo de efectos de superficie: los medios, como nuevos dispositivos de la lógica del capital. Pues los medios constituyen un elemento del nuevo imaginario social de época, su espíritu actual. En mayor o menor grado, todo proceso comunicativo se da con base en ciertas claves predeterminadas que organizan nuestras percepciones de conformidad con modelos míticos, recortes nominales y clasificatorios fundamentados, inclusive en nuestra memoria biológica.

Ya vemos como muchas categorías usadas para entender al mundo se han resquebrajado y parecen obsoletas ante la fuerza de estos cambios. Me refiero a los cambios que involucra el paso de una sociedad disciplinaria a una sociedad de control. La sociedad de control debería entenderse como aquella sociedad (que se desarrolla en el borde último de la modernidad) en la cual los mecanismos de dominio se vuelven aún más sutiles, aún más inmanentes al campo social, y se distribuyen completamente por los cerebros y los cuerpos de los ciudadanos, de modo tal que los sujetos mismos interiorizan cada vez más las conductas de integración y exclusión social adecuadas para este dominio.

El poder se ejerce ahora a través de maquinarias que organizan directamente los cerebros (en los sistemas de comunicación) y los cuerpos (en las actividades controladas) con el propósito de llevarlos hacia un Estado autónomo de alienación, de enajenación del sentido de la vida. En este sentido la sociedad de control podría caracterizarse por una intensificación y una generalización de los aparatos normalizadores del poder disciplinario que animan internamente nuestras prácticas comunes y cotidianas.

[email protected]
Articulo leido aproximadamente 898 veces
Actualidad