Los logros de la contrarrevolución
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Lo primero que hay que reconocer, es que la contrarrevolución ha obtenido logros importantes en el proceso bolivariano. Uno de ellos, ha sido la desmovilización de sectores importantes de la clase trabajadora y campesina venezolana. Otro, no menos importante, es el envenenamiento sistemático de la denominada clase media, llevada por sentimientos de profundo anti nacionalismo y exclusión basado en el odio y terror hacia el resto de los venezolanos y todo lo que suene a bolivariano.

Pero, ¿Cómo ha obtenido estos logros? En primer lugar, con unos medios de comunicación que despliegan una campaña comunicacional sistemática, que privilegia el terror y el odio e invisibiliza los logros del proceso bolivariano. Esta campaña impide, a buena parte de la clase trabajadora, (particularmente la clase media) establecer contacto con la realidad. Como parte de esta campaña, la delincuencia intimida y acorrala a la clase trabajadora y campesina venezolana. En este sentido, reconozcamos que esta campaña electoral responde a un escenario de guerra dirigido por el ejército norteamericano, jefe de la contrarrevolución, donde la campaña psicológica basada en sentimientos primitivos y destructivos no conoce fronteras. Debemos agregar, que el trabajo contrarrevolucionario más importante se hace desde las filas del gobierno y del propio PSUV. El burocratismo de muchos altos funcionarios raya no, en la mala gestión de los recursos públicos, sino en una abierta, coherente y eficiente acción contrarrevolucionaria para desprestigiar los logros del proceso bolivariano (y con el, al socialismo). Esto con el fin de, trabajar los sentimientos primitivos de arrechera de los ciudadanos por el retraso, las ineficiencias y la mala calidad de los trabajos y servicios prestados por la administración pública. Basta que algún funcionario realice un buen trabajo para que sea sacado del cargo.

Otro logro de la contrarrevolución se basa en confundir, conscientemente, disciplina con caudillismo paralizante,  con autoritarismo, para así atar la conciencia y la acción de las fuerzas creadoras, que existen en la administración pública y en el resto de la clase trabajadora, que pueden impulsar y apalancar el proceso bolivariano en este momento electoral. Aún mas, burocratizaron y paralizaron al PSUV quitándole su ímpetu creativo; colocando (o delegando) en muchos casos como organizadores a manifiestos Funcionarios contrarrevolucionarios, que públicamente parafrasean el discurso de la contrarrevolución (como en el caso del desastre de Amuay), riéndose de la inteligencia de las personas que militamos en el proceso bolivariano. Evidentemente, con la burocratización y la designación de contrarrevolucionarios en puestos de comando para la movilización de la clase trabajadora y campesina, se juega a la parálisis y la desorganización de las fuerzas que apoyan al comandante Chávez, para así, estimular el aislamiento y desmotivación de cada trabajador. No resulta contradictorio entonces, que se deje todo el peso de la campaña al comandante Chávez y que el resto de los militantes se comporten como funcionarios, cumpliendo “disciplinadamente” las órdenes del burócrata contrarrevolucionario de 8 a.m. a 4 p.m. sin incluir sábados, ni domingos.

La estrategia del ejército norteamericano es muy clara, romper el vinculo entre el comandante Chávez y la clase trabajadora y campesina que lo sigue; para sustituirla por el miedo paralizante y el odio anti nacional y excluyente entre venezolanos que reivindica su idolatría por el imperio norteamericano. Estrategia muy en sintonía con la conformación de un sólo país para América dirigido desde Estados Unidos. En este sentido, la tarea del socialismo en esta etapa es el reconocimiento de la soberanía nacional y la construcción verdadera del socialismo productivo y la democracia obrera. Basta ya de socialismo con cara de social democracia (AD) o de social cristianismo (COPEI).

Nuestra práctica debe ir dirigida a rescatar la unidad de la clase trabajadora y campesina mediante la movilización en las calles, para que de esta manera incentivemos la alegría y el compromiso con el socialismo. Puesto que, a lo que le tiene miedo la contrarrevolución y no puede manejar el ejército norteamericano; es al pueblo en las calles defendiendo su proceso bolivariano: su socialismo. Ahora bien, también es nuestra tarea denunciar individual y colectivamente las prácticas de la contrarrevolución, más que a las personas, que sabemos están allí para paralizarnos y que inclusive quieren utilizar el señalamiento personal para dividirnos. Denunciemos las ineficiencias y los retrasos de la administración pública y del PSUV como acciones de la contrarrevolución y luchemos combatiéndola con acciones que inviten al compromiso con el socialismo y la movilización. Venzamos la estrategia de terror, odio y parálisis de la clase trabajadora con alegría, movilización y conciencia socialista; denunciemos las ineficiencias internas como prácticas contrarrevolucionarias.

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