Sensacionalismo y necrofilia política
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Los sucesos lamentables ocurridos el pasado sábado en el Complejo Refinador  de Paraguana (CRP), ha creado conmoción en la población, enlutando y llenado de dolor a millones de venezolanos, quienes seguimos los acontecimientos por los diversos medios de comunicación una vez conocida la noticia.

Las acciones del gobierno fueron inmediatas, la presencia en el lugar de los hechos del Presidente Hugo Chávez y el Ministro de Petróleo y Minería Rafael Ramírez, conjuntamente con los cuerpos bomberos y el personal de la refinería, activaron los planes de contingencia para mitigar las llamas que amenazaban con expandir mucho más su radio de acción. La pericia, gallardía y profesionalismo de los hombres y mujeres de nuestra industria petrolera, se mantuvo a la altura de las exigencias a lo largo de la emergencia, que se proyecto durante cuatro días, quedando demostrado una vez más, el nivel y la capacidad operativa ante una catástrofe de tal magnitud.

Estos hombres y mujeres son los mismos valientes que asumieron las riendas de la principal industria del país, tras el sabotaje petrolero de la oligarquía y la llamada meritocracia, que paralizo las actividades y causo cuantiosas pérdidas a la nación, así como el padecimiento de la población por la mezquina pretensión de defender sus intereses particulares, contrarios al  interés de las mayorías.

Sin lugar a dudas, las imágenes de las áreas afectadas son verdaderamente desgarradoras, aún más, la noticia de las  perdidas humanas que merecen bien el respeto al dolor ajeno, y la solidaridad espiritual y material con aquellos compatriotas que están atravesando por esta situación.

Asumir una postura de respaldo hacia los venezolanos que están atravesando por esta etapa tan dolorosa, es la actitud que debe caracterizar la conducta de un ciudadano normal, pero, como todo, existen personas inescrupulosas cuyos instintos sanguinarios los llevan a tomar posiciones que van más allá de los limites de la civilidad, para adentrarse en el terreno de lo inhumano, del salvajismo, que en nuestro tiempo, se apoyan en medios de comunicación, redes sociales y la Internet, capaces de propagar en segundos, cualquier cantidad de patrañas con claras intensiones de desvirtuar la realidad e imponer un panorama irreal, que genere reacciones de repudio hacia un actor hegemónico, al cual se aspira deslegitimar.

Son precisamente estos actos de barbarie humana los que se esconden detrás de rostros aparentemente inofensivos, frescos, perfectamente maquillados y conducidos con guiones bien elaborados, que forman el ejército del odio y desprecio por sus semejantes, cuando  ven en aquellos, una amenaza hacia sus intereses de clase. Sorprendentemente son los soldados de las tinieblas, que sin ser burgueses, le rinden pleitesía a sus dueños y se rebajan a las posiciones más indignas de un ser humano, quizá porque aspiran llegar a ser parte de la selecta burguesía o tan solo por vivir a los pies de ésta, arrastrándose a sus designios sin dignidad ni respeto por si mismos.

El veneno de las noticias manipuladas o falseadas difundidas por los enemigos de lo nuevo, se esparcen velozmente por el cuerpo social gracias a las nuevas tecnologías de formación, logrando muchas veces sus objetivos de sembrar odio y desesperanza en la población, tal es el caso, de la manera irresponsable como fueron  abordados los hechos de la refinería de Amuay por parte de los medios de comunicación privados de nuestro país, tal como nos tienen acostumbrados, empresas privadas como Globovisión, a quienes se suma, como sabemos, otras televisoras, radios y medios impresos, que junto las redes sociales, hacen de las tragedias armas políticas para tratar de ganar aceptación popular, mediante el desprestigio de su oponente, que en el caso de los medios de comunicación privados en Venezuela y más allá, lo representa el gobierno del Presidente Chávez.

El manejo con tinte politiquero de los hechos de Amuay, abordados de manera sensacionalista característico de estos sectores, no puede más que generar una sensación de repudio total, aún más, cuando se complementan con la necrofilia política que devela el estado de disociación al que han sido llevados muchos compatriotas, quienes al parecer, logran un nivel de éxtasis  cuando difunden cualquier imagen, video o expresión, cuya sensación efímera de morbo, cesa, cuando el respeto y la dignidad derrumba aquellas inmorales pretensiones, cual bumerán que retorna a su origen tras cumplir con la trayectoria de su recorrido.

El sensacionalismo y la necrofilia política difícilmente podrán cumplir su cometido de capitalizar electoralmente la voluntad popular, los sectores de oposición que depositan en estas practicas la caída de la revolución bolivariana no entienden que Venezuela cambio, ya no es la misma de los 70,80 y 90, época en la cual, manipularon al pueblo engañándolo una y mil veces, como dijo el Libertador Simón Bolívar “Abuzaron de vuestra credulidad”, pero ese pueblo vejado ha despertado y se consolidad cada día como una fuerza colectiva conciente de su rol ante la historia, que difícilmente lo podrán descarrilar del camino hacia el sendero glorioso, el Socialismo.

¡La Revolución Bolivariana es indetenible, el bravo pueblo se crece ante las dificultades para continuar construyendo la Patria Grande, la Patria Socialista! 

*Politólogo

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