Petroorinoco, Jubilados Certificados y Excluidos
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El Equipo burocrático del Ministerio encargado de administrar este abultado billete que significaría la cancelación del Fideicomiso Universitario con los Bonos Petroorinoco, luego de 37 años de MORA, una Deuda originada por la palmaria y trillada irresponsabilidad de tanto burócrata pillo enquistado desde hace siglos en esta Administración burocrática venezolana, y con largas y sinuosas raíces extendidas obvia e inevitablemente por algunos resquicios de la presente Administración, no se ajusta estrictamente a las recomendaciones precisas que impartió el Presidente, según las cuales debería cancelarse en estricto orden cronológico y eso incluiría cancelarles a quienes mejor lo merezcan según su curricular y carrera profesional prestada en esos ministerios e institutos involucrados.

Como lo saben hasta las piedras, en nuestro país se ha premiado más la función politiquera que la académica propiamente dicha.

Explicamos: En la conformación de su plan de pago, el Ministerio, su equipo de trabajo correspondiente, configurado por representantes de la actual Administración y con los mismos representantes de la vieja Admón., esta, con sus mismos personajes y representantes que ampararon y colaboraron políticamente con la irresponsabilidad de esta Deuda, en lugar de acogerse a las nóminas ya depuradas por su predecesor, Samuel Moncada, a fin de agilizar las conciliaciones pertinentes, no consulta con ninguno de aquellos jubilados que pudieran verse afectados por irregularidades nominales, no lo hace con quienes no merecen ser castigados porque ellos no elaboraron esas nóminas chimbas, en lugar de consultarlos por alguna vía, ese equipo, repetimos, decide transitar por el camino más acomodaticio a sus actuales intereses políticos o de alguna otra índole , engaveta los nóminas y casos con esta o aquella imprecisión tomada a la ligera y que usa como escusa para supuestamente elaborar un cronograma cargado de límpida pureza administrativa, y aquí está el resultado que veníamos presintiendo: se crea la figura de los NO CERTIFICADOS, o sea: Se somete por enésima vez a una nueva espera y al estrés de cada venidero lunes durante quien sabe cuantos años de vida restante del anciano y/o de los posibles sucesores.

Y así lo han hecho sin castigar ni señalar expresamente, nominalmente, a los verdaderos responsables de esas imprecisiones contables, a quienes obviamente cobraron y se dieron su vuelto y hasta siguen ejerciendo impunemente. Por ejemplo, en mi caso, aún recuerdo que concilié y aclaré con el propio Ministro Moncada la imprecisión que tenía mi expediente, al igual que casi todos los expedientes que mandaban al Ministerio conchupante: cargaban deliberadamente años excesivos con el fin de recibir pagos del Estado por ese monto indebido y adrede, para lógica y corruptamente quedarse con los años de prestaciones excedentarias. Algunos jubilados nos enteramos de esta irregularidad concreta cuando el Ministro Moncada destapó aquella podrida olla que sigue expeliendo sus pestilentes aromas.

Y no dudamos para nada que posiblemente pudo haber habido acuerdos corruptos con los jubilados adeptos a esos regímenes y partidos políticos corruptos de la IV República, pero no en mi caso que trabajé como docente de cátedra, de tiza y pizarra, sin participar en ningún cargo administrativo, no gocé de mis años de sabáticos que me correspondía: todos me fueron negados porque precisamente no me caractericé por amañamientos ni coparticipación de vagabundería administrativa ni politiquera alguna. Así se sigue pagando, pues, al funcionario honesto en nuestra admiración pública de ayer y, a ojos vistas, de hoy.

Ayer leí la Primera nómina de los “sortarios”, y para mí sorpresa: Mi numeral de cédula fue saltado-soy jubilado con más de 73 años- 13 años de espera con más 25 a. de la 4ta República-, y ahora, como dijo Gallegos: a “sufrir la espera y seguir amando”.

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