En el estado Bolívar no existe gran polo patriótico
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Los movimientos sociales de las bases y los  consejos comunales de la parroquia unare del municipio Caroni  del estado bolívar expresaron y acordaron en asambleas que el gran polo patriótico no sea dirigido por los alcaldes y gobernadores de las diferentes regiones y estados. Esta propuesta será presentada a la asamblea nacional al presidente sotos rojas y  ante la Dirección Nacional, tomen  en cuenta nuestra  propuesta   de que los gobernadores y alcaldes no deben presidir  el gran polo patriótico  en las  entidades que conforman el país. En vista de lo que paso con el psuv un cascaron vacio solicitamos  a la Dirección Nacional,  conjuntamente con militantes revolucionarios de otras regiones, la inconveniencia de que los gobernadores y alcaldes dirijan el partido, y en base a las razones expuestas, el comandante Hugo Chávez Frías debe girar instrucciones a gobernadores y alcaldes para que se cumpla esta decisión.  Allí planteamos que los funcionarios de alto rango no pueden dirigir el partido porque de alguna manera la subjetividad y la falta de imparcialidad impiden que se efectúe el monitoreo del desempeño de las funciones en esos cargos, con precisión y objetividad. Esta decisión permite que se establezca la posibilidad de auditar, vigilar y hacer contraloría social sobre la administración pública con mucha objetividad. Es una victoria que hemos obtendríamos aunque quedaríamos más satisfechos si esa norma se hiciera extensiva a los directores de organismos de las gobernaciones, de las alcaldías, de organismos autónomos, ministerios y misiones sociales. Esto redundaría en mayor confianza y recuperación de la credibilidad  de la población en las instituciones  dirigidas por hombres y mujeres  que llegaron allí en nombre del proceso bolivariano.

De esta forma, la disciplina revolucionaria comenzará a notarse desde los más altos cargos públicos hasta la instancia menor de los organismos presididos por partidarios al proceso, puesto que la disciplina no debe ser acatada  solo por los militantes de base si no por los dirigentes.  El partido, al ser dirigido por altos funcionarios públicos no garantiza la pulcritud, eficiencia, eficacia y honestidad de estos en sus funciones. Es la vía más expedita que por ahora puede contar el proceso  bolivariano para el relanzamiento de la revolución. No se puede ser a la vez juez y parte  en la relación partido gobierno. Esto es parte de la rectificación de los errores y fallas que se han cometido en el proceso y que son necesarios para poder reimpulsar la revolución, y no seguir repitiendo la impunidad y el libertinaje que como herencia dejaron los partidos AD y COPEI en la manera de conducir la administración pública. Basta recordar la famosa “lista negra” de los veinte dirigentes más corruptos de AD en poder de Luis Piñerúa Ordaz, y que nunca fue publicada debido a los compadrazgos y amiguismos que permitieron la impunidad de los delitos de corrupción.

Esa  indisciplina ha sido heredada en la Quinta República, lo cual nos obliga a combatirlas para que el proceso bolivariano avance en la formación de la ética y moral revolucionaria en la sociedad venezolana. Por otra parte, consideramos que tal designación, o su nombramiento en cualquier función pública, provocan ruido y malestar, no solo en la militancia de base que quiere la profundización del proceso bolivariano, si no en todo el estado bolívar,   Al respecto, quedarían  serias dudas  en la sociedad, presumiéndose que se utilizaron subterfugios en la toma de esta decisión. Los pueblos  juzgan a los funcionarios públicos por los cambios en el estilo de vida, sus propiedades y sus lujos. Los militantes del PSUV y ahora el gran polo patriótico no podemos callar ante el malestar creado en las bases del poder popular, pues una fidelidad mal interpretada como acatamiento a la “disciplina”, nos convierte en cómplices ante los delitos de corrupción. AD, en sus años de gobierno exigía a sus militantes una fidelidad incondicional ante su dirigencia para que aceptaran  toda la perversidad de su  corrompida política, ¿serán capaces algunos dirigentes del PSUV y ahora el gran polo patriótico  de pedir esa misma fidelidad incondicional a sus militantes, revelando con ello  contradicciones ideológicas? 

Es la legitimación de la impunidad por parte de algunas instancias del poder constituido, que al igual  en la cuarta República,  no conocen de principios revolucionarios. Pero, no olviden que los procesos acusatorios de corrupción no prescriben y que en cualquier momento pueden ser reactivados.                                                                                        

(*) Reportero Social

Vocero de contraloría social

Militante activo del P.S.U.V

Del municipio Caroni

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