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Qué horrible pleito se está desatando a nivel nacional por los cargos, por
la figuración, por el negocio polítiquero, la imposición de grupos clientelares, la mordida, las prebendas... en cada equipo chavista, un desastre, una conmoción, comidillas al por mayor, zancadilas, codazos. En cada reunión de trabajo (y no hay trabajo sino pleitos) saltan las alarmas, se disparan unos a otros los trapos sucios, se desatan los demonios de las acusaciones y estallan golpes sobre las mesas, se hacen correr rumores, aparecen anónimos y cunden las amenazas al brillo reluciente de cuchillos, navajas, hojillas y hasta pantaletas. El que conforma un equipo pronto va a descubrir que cada elemento del mismo comienza a formar sus propias constelaciones y universos para constituirse en la estrella que más brilla. Y se vale todo. Se vale cuadrarse con los escuálidos, con los más burdos cuartorrepubliqueros, con la ultraderecha y ya se las arreglará cada cual de esa constelación de ultra minúsculas potestades para colocar esos cuadres como portaestandartes de la propia revolución bolivariana. Esto es a todos los niveles, y lo vemos con la dirección suprema del MVR, con la madre de los alcaldes Barreto y Bernal, con esos aliados del PPT, con los diputados bolivarianos que se dan de las greñas con Tascón como verduleras del mercado. ¿Quién iba a imaginarse, por ejemplo, que a La Hojilla la iban a pulverizar las presiones de los Cisneros, del Matacura (que está que brinca en una pata) y los orondos fascistas de El Nacional? Y nosotros, que venimos de pendejos y caímos en la provocación y nos dimos de sopapos como burdos adecos al frente de toda la Nación. No me explico toda esa meteórica declaradera de Néstor Francia, quien colocó al borde de la desintegración a este equipo. Es así como caigo en la cuenta de que no hay cosa que joda más en una revolución que un intelectual, porque suelen ser demasiado “decentes”, formales, tentetiesos, y leguleyos. El caso más patético es del estafermo de las leyes Francisco de Paula Santander quien nos puso el país como la representación del palacio de Satanás, y desintegró la Gran Colombia. Yo he sido testigo de pleitos horribles entre chavistas que me ha parecido encontrarme en el más tenebroso de los infierno por las pequeñeces que se ventilan, y he visto sobre mi cabeza vértigos de machetes, coñazos y aruñazos, sin que se pueda prever o encontrar a un Cristo capaz de controlarlos. No sé cómo carajo vamos consolidar una revolución en medio de tantas debilidades de por medio, y sobre todo agitándose estas debilidades dentro de los cuadros más estratégicos de la Nación, con una ridiculísima vanidad impositiva y rodeada de ese mar de infiltrados que son los que están además de cogiendo palco, centralizando todo a su favor. A la postre son los infiltrados los que aparecen imponiendo el orden, llevando el consenso de los “moderados” que ni lavan ni prestan la batea, y que además empujan el carro de la revolución hacia un despeñadero. Me consta de todo el esfuerzo, de todo el peligro que ha desafiado Mario Silva en el sostenimiento de La Hojilla, y que en realidad él fue el creador y quien la mantuvo desde que surgió su formato para VTV. Me parece además que Mario pudiera hacer solo ese programa: él hacía el guión, lo desarrollaba, seleccionaba el material de los programas escuálidos desde la madrugada y Néstor prácticamente encontraba todo hecho. Cómo lamento este perenne peo entre camaradas, y esta vaina es en todas partes. Lástima, y cuánto lo siento por el pueblo venezolano, que merece hombres y dirigentes serios, valientes, desprendidos de banalidades; lo siento por el Presidente Chávez que vive clamando por unidad, unidad, mil veces UNIDAD; me duele por nuestra revolución... Qué buena vaina. Articulo leido aproximadamente 2561 veces
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