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Periodista venezolano
Este lunes 28 de febrero, los venezolanos despertamos con una noticia que hizo madrugar a periodistas y opinadores. La mayoría de los titulares coincidían en torno a la afirmación: Capturado Carlos Ortega. Aquel “líder” sindical que aupó un paro de labores, que produjo perdidas millonarias al país, que se enfrentó al “régimen” y salió al exilio augurando “irse a la resistencia”, terminaría siendo capturado en una sala de bingo, en una noche veraniega en la que apostó cerca de 3 millones de bolívares. De inmediato salieron sus cofrades a clamar “respeto” por la vida de un hombre que poco de eso tuvo en relación con la vida de muchos venezolanos, que sometió al país a dos meses sin gasolina y sin muchos de los servicios fundamentales. Entre esos “compinches” destacó el hoy diputado por la Causar Radical, Alfredo Ramos. Ramos diría, en medio de la euforia mediática de esa mañana: “Carlos Ortega, es un perseguido y preso político del gobierno. Ningún país del mundo se pone preso a nadie por el derecho a la huelga o al paro cívico”. Pidió a las autoridades que se respete la integridad del presidente de la CTV y manifestó su "enérgico rechazo" a una detención que calificó de arbitraria. Ramos, ¡si! El mismo Alfredo Ramos que en junio de 2001 había acusado a Carlos Ortega de haberse robado las elecciones de la Confederación de Trabajadores de Venezuela (CTV), estaba la mañana del lunes 28 de febrero, desde la Asamblea Nacional, comparando a Ortega con Lesh Walesa y pidiendo garantías por la vida de su “compañero”. Alfredo Ramos, que consideró que los adecos (partido de Ortega) le había robado las elecciones sindicales, formaría parte del mismo coro que impulso el golpe de estado contra Chávez y hasta el paro petrolero, es decir, andaba tomado de la mano con aquellos a quienes consideró “ladrones”. Sólo lo salvó de la mortandad política que sufrió la oposición, una “llamada telefónica” que recibió justo en el momento en que le tocaba firmar el decreto de Carmona, según anunció el maestro de ceremonia: “Alfredo Ramos está atendiendo una llamada, firmará más tarde…” Recordemos el robo Según registró Diario El Nacional el día 31 de octubre de 2001, en el Cuerpo D, página 4, Alfredo Ramos expuso los ilícitos cometidos en las últimas elecciones de la central obrera del país: “Tenemos 25 años luchando por un proceso limpio y democrático, y lamentablemente nos hemos encontrado con un ambiente general de trampas que no podemos convalidar”. Ramos intentó, dice la nota de prensa de El Nacional, “retratar el indigesto ambiente de fraude y refirió el caso de un sujeto llamado el Corocoro, militante adeco, que fue sorprendido cuando rellenaba cuatro cuadernos electorales por su cuenta en las elecciones de Anzoátegui”. Ramos, junto con otros candidatos a la secretaría general de la CTV, acudieron a denunciar fraude en los comicios ante el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ), también El Nacional dice: “Todos los candidatos, menos Carlos Ortega, han pedido declarar el proceso viciado de nulidad y han sugerido su suspensión. Ayer, Alfredo Ramos, Froilán Barrios y Carlos Navarro presentaron fórmulas alternas para consolidar la nueva institucionalidad en la confederación. Mientras, la Comisión Electoral de la CTV, reunida ayer hasta bien entrada la noche, recibía las demandas por fraude y estudiaba las opciones existentes para salvar la consulta…” Los soportes de Ramos Pero cuando uno mira con detenimiento a los aliados de Alfredo Ramos, el “oh, paladín de los trabajadores” termina observando la realidad. Esas denuncias que hizo contra Ortega y su maquinaria, era simples pataleos de ahogado, entre idénticos bichos que sólo peleaban por el poder, ya que los mismos partidos de la coordinadora democrática, resultaban los postuladores de Ramos a la CTV. Con el título “Tres planchas se disputan poder de la CTV”, el diario Últimas Noticias publicó el: 07/05/2001 que “Otra de las opciones para la dirección de la CTV es la representada por Alfredo Ramos del Nuevo Sindicalismo (LCR). En esta plancha hay una convergencia de factores, una vez que se ha integrado al Movimiento 1°de Mayo (MAS-Unión), el Frente Constituyente de Trabajado res, Unión de Trabajadores Revolucionarios (Bandera Roja), y será el lunes cuando se decida si Justicia Obrera (Primero Justicia) pasa a formar parte de la alianza”. Otro de la partida Más adelante, dice la nota, escrita por la periodista Ana Marisol Angarita, “A pesar de que la fórmula de Ramos aún no tiene denominación oficial, ya se escuchan los nombres de Rodrigo Penso Crazut, Ramón Machuca, Esperanza Hermida, Edgar Bazán, Gregorio Salazar y Froilán Barrios, entre otros”. Froilán Barrios, también saldría a declarar este lunes 28 de febrero, que la detención de Ortega era simplemente un “escandalo más” provocado por el gobierno. En fin, Barrios también sigue un libreto… De la misma camada La monstruosa trampa que significó el proceso eleccionario de la CTV en octubre de 2001, en el cual se proclamó al dirigente adeco Carlos Ortega como presidente del -hasta entonces- mayor organismo sindical de Venezuela, terminó siendo un gigantesco circo mediático del que también fueron parte Alfredo Ramos y Froilán Barrios. Estas comedias, no hacen que acentuar las fracturas en un movimiento sindical, que hace bastante rato, dejó de percibir a la confederación, como representante de los legítimos intereses de la clase obrera y le abrió paso a nuevas organizaciones obreras como la Unión Nacional de Trabajadores (UNT). Alfredo Ramos, con una especie de imán para el mal tino, pareciera no saber leer el momento histórico que vive el país y sigue haciendo parte de un interminable coro de muertos vivientes, que viven como en una dimensión paralela inventada por ellos mismos. Jamás hará un mea culpa, eso no forma parte de una clase política que está en los libros de historia y que continúa pensando que los venezolanos olvidamos pronto… (*)Periodista venezolano Fuentes de información: Diario El Nacional Diario Últimas Noticias Globovisión.com ABN ernestojnavarro@hotmail.com Articulo leido aproximadamente 2313 veces
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