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"El Estado está ordenando las reglas del juego, incluso de las empresas públicas y privadas" | Credito: Paulo Pérez Zambrano |
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El capital privado interno ha medrado a la
sombra de la renta petrolera del Estado y ha sido muy especulativo".
"Muchas empresas públicas se comportan como capitalistas, contratan
cooperativas que las explotan".
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A pocas horas de iniciarse el
segundo período de Gobierno, se rebasan las expectativas por la nueva
orientación del proceso político en función de algunos anuncios
oficiales y de los cambios del equipo ejecutivo.
-¿El
socialismo del siglo XXI es un eslogan más, una manera de avivar el
debate, una justificación para mantenerse en el poder o qué?
-Se
trata de un proyecto de país que se viene construyendo desde hace mucho
tiempo, señala Haiman El Troudi, ex director del despacho presidencial
y autor de siete libros y, un octavo en camino -Ser capitalista es un mal negocio- en los cuales delinea el perfil y el sentir ideológico de esta revolución.
"Sin
meterme en los años precedentes a la llegada de Hugo Chávez al poder
(1998), hay que destacar que ahí hubo también un proceso de
construcción de propuestas alrededor de un debate, donde la izquierda
venezolana tenía algo que decir".
A título personal, este
ingeniero de sistemas, planificador y director del Comité Internacional
Miranda, advierte que el Gobierno bolivariano viene, desde sus inicios,
acuñando políticas públicas y acciones que se parecen al socialismo, de
tal suerte que no necesitamos etiquetarlo, estigmatizarlo. Eran medidas
de corte social, con un profundo contenido inclusivo que, a todas
luces, se orientaban hacia la izquierda.
-¿Este modelo toma experiencias de qué países?
-Es
venezolano. Sin embargo tomaremos lo positivo de experiencias mundiales
que puedan ser aplicables en Venezuela, previo proceso de adaptación.
-¿Por ejemplo de Cuba?
-Estamos
tomando sobre todo el ejemplo de dignidad. Y el profundizar toda acción
social en función del desarrollo humano integral, es decir, la
edificación de una sociedad nueva. La media cubana tiene un nivel
educativo equivalente al de un bachillerato, el cubano tiene un bagaje
intelectual y cultural de los más elevados del mundo. Esta revolución
tiene a la mitad de la población en aulas. La idea es dar ese salto
cualitativo que permita al ser humano desarrollar su potencialidad
-¿Y del esquema europeo o del soviético?
-El
estado de bienestar que el movimiento obrero europeo desarrolló es una
cosa que tenemos que mirar muy de cerca, porque queremos garantizar un
sistema de protección social que vaya más allá de las políticas de
inclusión social, que todo ciudadano tenga seguridad en la vejez, en
momentos de indefensión o cuando esté desocupado.
Casi todas las
cosas del modelo soviético son reprochables, salvo experiencias de
gestión interesantes, por ejemplo, cómo intervienen los trabajadores en
la gestión de las empresas.
-¿Cómo definiría este socialismo venezolano?
-Empiezo
por decir lo que no debe ser. Esto nos permite mirar los errores que se
cometieron en otros países y por qué fracasó el modelo socialista del
siglo XX. No queremos prácticas totalitarias, el centralismo excesivo,
no queremos repetir la experiencia nefasta de cercenar los procesos
democráticos de la población, queremos que la gente aporte en la toma
de decisiones, no queremos repetir la práctica del capitalismo de
Estado, donde el Estado interviene en absolutamente toda la actividad
económica, desde la fabricación del utensilio más elemental hasta las
materia primas y la generación de energía.
-Buena parte de
esto lo estamos viendo, un Estado incurso en todas las actividades
económicas. ¿Acaso estamos en un capitalismo de Estado?
-Te
voy a decir que no. Estamos en un proceso de transición. Para llegar a
un capitalismo de Estado tiene que correr mucha agua debajo del puente.
El Gobierno bolivariano lo que ha hecho es administrar la herencia de
la Cuarta República, salvo algunas instituciones que se han creado. ¿Es
que acaso Chávez estatizó a la industria petrolera, a la CVG? El Estado
estaba instalado. Y lo que se ha hecho es redistribuir la renta
petrolera. Casi 45% del presupuesto de inversión pública para 2007 está
orientado al gasto social.
-¿Entonces el socialismo del siglo XXI es Pdvsa?
-No,
no solamente. El socialismo es aquél en que todas las personas reciben
lo que necesitan para satisfacer sus necesidades reales y le entregan a
la sociedad todo lo que en su capacidad pueden dar. Una relación
equilibrada.
-El Estado está en todo. En la conformación de nuevas empresas, la mayoría o totalidad accionaria es estatal.
-Te
invito a buscar información. Por lo menos hay mil empresas articuladas
alrededor de la política de Fábrica Adentro, con el Milco -Ministerio
de Industrias Ligeras y Comercio- que están aceptando el formato de
Empresas de Producción Social. Sin embargo la propiedad de toda
actividad estratégica debe recaer en el Estado. La explotación
petrolera y minera, la generación de materias primas fundamentales
deben estar en manos del Estado. No se puede privatizar ni el aire ni
el agua.
-¿Y la tierra?
-Lo que estamos
haciendo con la tierra es lo mismo que han hecho los países
capitalistas a través de sus procesos de reforma agraria. El Estado
interviene en la búsqueda del beneficio social de la población.
-¿Qué papel va a jugar la propiedad privada?
-Este
debate no está resuelto por ahora, porque si nos ponemos a discutir
sabemos que tanto el capitalismo como el socialismo han fracasado. Ese
no puede ser el debate ahorita. Ya el proceso dirá cuál será la mejor
forma de propiedad, de los modos de producción; tal vez sea una forma
mixta.
-Pareciera que hay mucha preponderancia en traer capitales externos más que en apoyar a los locales.
-Lo
que pasa es que el capital privado interno ha medrado a la sombra de la
renta petrolera del Estado. Ha sido un capital muy especulativo.
Normalmente invierte en la banca, en la infraestructura, en el
acompañamiento de los servicios de Pdvsa. Se está viendo mucha
inversión estatal junto a capitales foráneos que ha traído el Gobierno,
orientado a la producción de bienes y servicios que son necesarios
producir en el país para evitar las importaciones.
Nuestra
economía es ecléctica, responde al mercado y al Estado. En la
transición tenemos que hablar de un Plan Nacional de Producción que no
tenemos.
La planificación central es un elemento medular del
socialismo. Es importante saber cuál es la contabilidad nacional, qué
se está produciendo en el país, qué se está importando, cuáles son
nuestras potencialidades. Tenemos que mirar acciones concretas en
relación con las empresas del Estado, pues muchas se comportan como
empresas capitalistas, contratan servicios de cooperativas que las
explotan, las maquilan.
Hay que ordenar el tema de las empresas estatales y también el de las privadas.