Un estado rico, apuntalado por grandes recursos como el petróleo; un proceso político sin violencia; espacio propio latinoamericano, y puentes con la Unión Europea frente a un Estados Unidos en declive; nuevos espacios económicos como software libre y el desarrollo de la agricultura ecológica, son algunas de las potencialidades que destaca el economista español, Ramón Franquesa, en su análisis sobre la construcción del socialismo del siglo XXI para Venezuela.
Franquesa, catedrático de la Universidad de Barcelona, España, ha vertido sus opiniones en distintos escenarios durante una breve pero intensa visita a Venezuela, donde sostuvo encuentros con miembros de Núcleos de Desarrollo Endógeno en Puerto Ordaz, y con el alcalde de esa región Clemente Scotto. También fue recibido por la Fundación Polar y la Biblioteca Nacional , así como por la Ministra de Industrias Ligeras y Comercio, Edmée Betancourt, en una conferencia abierta a todos los funcionarios de ese despacho.
Este estudioso de los procesos socialistas del mundo, es un convencido de que el modelo planteado por el presidente venezolano, Hugo Chávez Frías “es la última oportunidad para Venezuela, pues de lo contrario vendría el caos”. “La vía socialista es la más segura para la industrialización”, dice, y destaca cómo se llegó a eso en países como China y Rusia aún en medio de cruentas guerras.
- De Venezuela –dice- la gente no se fuga, más bien vienen hacia el país porque ven que el experimento social que se realiza es acertado, hay una esperanza y una orientación, y eso es atractivo para sus vecinos”.
“En mi opinión es oportuno el llamamiento del presidente Chávez, en el sentido que una vez consolidado el proceso políticamente, hay que empezar a reflexionar sobre las orientaciones estratégicas de éste y plantear el debate sobre cual debe ser el socialismo del siglo XXI. Es algo extremadamente interesante en el sentido de generalizar la reflexión de cómo Venezuela debe organizar su tejido productivo, las formas de distribución, la participación de los ciudadanos en los asuntos económicos en un horizonte de transición tranquila y gradual hacia una sociedad más justa y con más igualdad de oportunidades para todos los venezolanos”.
Franquesa presenta las experiencias históricas de China y Rusia, evaluando los resultados obtenidos en los procesos de socialismo e industrialización, significando que no hay un sólo socialismo, tal como lo entendió Stalin en su momento.
“En esencia, el socialismo debe ir dirigido al bienestar de la población, a mejorar su nivel de vida”, añadiendo que este modelo de desarrollo sin participación de los ciudadanos “va directo al fracaso”.
El caso chino
Sólo como referencia, en sus disertaciones el catedrático español se adentra en el caso de China y explica que desde 1976 hasta hoy, luego de aplicar un “socialismo de mercado”, para atender demandas de 1.300 millones de chinos, se incrementó en 60% la actividad agrícola; con el 7% de sus tierras, China alimenta al 20% del mundo; la matrícula estudiantil universitaria aumentó de 850 mil a 3 millones de estudiantes. La propiedad de los bancos es del Estado en 99%, lo cual ha beneficiado y controlado las políticas crediticias; la renta per cápita en este momento es de 860$. La inflación del 0,8%. No obstante, persisten las desigualdades. Los más directamente beneficiados son Tokio y Shangai, con lo cual se detecta que aún el bienestar total no ha “bajado” del todo a la población. Los problemas no solucionados aún son la corrupción y las amenazas de Estados Unidos.
Según Franquesa, el “buen socialismo”, aunque no pretende que sea esta la receta perfecta debe ser: democrático, participativo, limitado en sus objetivos y sólo dar oportunidades en educación, sanidad y el acceso al empleo. Debe estimularse la responsabilidad individual y la solidaridad colectiva, bajo la premisa de que “el egoísta gregario, es la peor deformación”.
Los sectores clave para este buen socialismo: la energía, el transporte básico, la banca (sin monopolizar), mantener relaciones de mercado, una proporción adecuada entre industria ligera y pesada; microcréditos, sistemas de propiedad colectivos y presupuestos “participativos”, es decir, transferir las decisiones sobre la ejecución presupuestaria a los ciudadanos, socializarlas, en otras palabras, y no dejar esto al criterio político o del gobierno.
Los resultados deben encaminarse hacia un mayor índice de desarrollo humano, esperanza de vida, educación, sanidad, empleo y salario mínimo, distribución de la riqueza y respaldo político.
“Vivísima democracia”
Al conocer la experiencia de Mercal, durante una visita a la ciudad de Barquisimeto, estado Lara, Franquesa elogió la vocación de servicio que encontró en sus empleados, la mayoría jóvenes, según dijo, afirmando entonces que “El nivel moral del país en este momento es muy alto”.
- Mercal –añadió- no tiene nada qué ver con las tiendas de distribución soviéticas, por ejemplo, donde a nadie le importaba si estaban abastecidas o no.
“Creo que avanzar hacia ese tipo de sociedad es continuar en el camino que ya está de hecho en Venezuela. Se trata de iniciar un proceso gradual que no dará resultados a corto plazo, en que poco a poco se debe implicar a la gente y en ese sentido es necesario mantener la democracia. El socialismo en la forma que lo plantea el Presidente es una forma de organización social más profundamente democrática y participativa, evitando las exclusiones”.
- ¿Debemos guiarnos por el “socialismo de librito”, para desarrollar nuestro modelo?
- Soy un investigador y aprecio lo que está en los libros, pero las sociedades deben organizarse sobre la observación de la realidad y contrastar en la práctica si las reformas dan buenos resultados o no. Por tanto, el libro mas importante es el de la sociedad venezolana que, teniendo en cuenta para inspirarse y para evitar repetir errores lo que ha ocurrido en el pasado, sea capaz de actuar sin prejuicios y simplemente poniendo en el centro si los resultados obtenidos benefician al conjunto de la población o no. Es la vía que me parece más adecuada y no buscar justificaciones a lo que se hace en ningún texto del pasado.
Ramón Franquesa ve como muy positivo el hecho de que en Venezuela la gente habla de política “y entiende que el asunto del gobierno le concierne personalmente”
- Cuando los ciudadanos individuales se desentienden de lo colectivo, en realidad lo que hacen es rendirse a que la gestión de lo que les concierne vaya en beneficio de otros, por tanto ese debate público sea en la dirección que sea, es algo muy sano.
- ¿En Venezuela hay una dictadura? ¿Qué contará al llegar a España?
- Basta pasear por la calle, leer la prensa, ver la TV , para darse que no sólo no es una dictadura sino que es un país con un altísimo nivel de democracia y de participación. Hay muchos países formalmente democráticos donde en la practica sus ciudadanos no participan. Venezuela muestra ser un país con una democracia vivísima y activísima y esto redunda sin duda en la mejora del país.
* Periodista