(AUDIO) Vladimir Acosta: Nueva geopolítica internacional consolida a Latinoamérica como un polo

El profesor Vladimir Acosta

El profesor Vladimir Acosta

Credito: Archivo

18/09/12.-La cuarta de las cinco líneas estratégicas del Plan de Gobierno del Candidato Hugo Chávez, para el período 2013-2012, el desarrollo de una nueva geopolítica internacional, espara el profesor Vladimir Acosta, el punto más importante de toda la propuesta socialista y a su vez el que más se reviste de dificultades en un escenario regional y mundial donde el juego de fuerzas será determinante.

Historiador y licenciado en Filosofía, Acosta, conocido por lo directo de sus argumentos en defensa del proceso revolucionario, destaca el carácter estratégico y el alcance en la región de una política internacional orientada a la creación de un polo político, autónomo, independiente y soberano en América Latina, pero no es ajeno a los obstáculos por superar en este largo camino.

El conductor de los programas De Primera Mano, los lunes en el Canal Informativo y Temas sobre el tapete, los miércoles en el Canal Clásico de Radio Nacional de Venezuela, refiere que en la región, propiamente en Suramérica, existe una coyuntura favorable al avance de este proyecto de unidad, impulsado por la posición firme de Venezuela, Cuba, Ecuador, Bolivia y Nicaragua, frente al imperio.

Alba, Unasur y Celac, abonan el camino de la soberanía regional

Experiencias como la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA) y la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur), con claras limitaciones políticas, aunque con buenos resultados, abonan el terreno -con grandes dificultades- para la consolidación de una América Latina verdaderamente soberana, independiente y con capacidad real para tomar sus propias decisiones sin la influencia de trasnacionales y de los grandes poderes mundiales.

La Celac, organismo intergubernamental creado el 23 de febrero de 2010 y constituido el 3 de febrero de 2011, “no pasa de ser una sigla (…) no se le ha sacado el provecho de ser un organismo real, con capacidad de decisión”, señala Acosta.

“El problema fundamental es hacer funcionar los organismos que se están creando, convertirlos en organismos funcionales y que puedan ir asumiendo políticas verdaderamente autónomas y soberanas”.

Acosta refirió que la presencia de gobiernos como Honduras, Panamá y Chile, con una clara tendencia de derecha, por su conducta servil ante Estados Unidos, disminuye las probabilidades del organismo de convertirse en una alternativa frente a la OEA, “no pasa de ser una decisión de buena voluntad enorme”.

Pese a los intentos estériles registrados en el pasado en Suramérica, hoy hay una coyuntura favorable al avance de este proyecto; nunca se había visto en la región cinco países con una posición firme frente al imperialismo: Venezuela, Cuba, Ecuador, Bolivia y Nicaragua.

La derecha atenta contra el modelo de unidad regional

En el supuesto negado de que la oposición retome el poder, Venezuela volvería a depender de Estados Unidos, un problema real y latente en cualquiera de los países de la región con gobiernos progresistas y de izquierda.

La OEA dentro de la nueva geopolítica internacional

La OEA se ha debilitado, asegura el Historiador al referirse a la más joven de las organizaciones multilaterales, la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac), en cuyo nacimiento jugó un rol determinante el Gobierno Bolivariano, partiendo de todo tipo de concesiones para agrupar a las administraciones de la región.

El cambio de fuerzas al interior de la OEA se expresa notablemente. “Los Estados Unidos no ejercen esa mayoría absoluta, donde todos sus representantes salían a levantar las manos servilmente, incluso a justificar hasta invasiones en países latinoamericanos, eso ha cambiado y la perspectiva es que siga cambiando”.

Hoy –agregó- los países tienen más criterio, no sólo Venezuela, Ecuador, Bolivia, Nicaragua, sino otras naciones a las que les cuesta más identificarse en la actualidad con las posiciones de EEUU como en el pasado, por miedo a ser aislados.

Acosta refiere que las manifestaciones de autonomía no pueden llevar a pensar que se ha producido un cambio radical, ya que la OEA continúa sirviendo a los mismos intereses, y la única solución sería un organismo latinoamericano sin Estados Unidos y Canadá, pero con peso y capacidad real, terreno en el que cobra fuerza la Celac.

Comentó, asimismo, el hecho de que mientras se condena a la OEA, nuestros países sigan formando parte de esta organización, con una profunda referencia americana, aunque se hayan tomado decisiones acertadas como la salida de Venezuela de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), dirigida por personajes vinculados a regímenes dictatoriales en la región.

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La fuente original de este documento es:
Radio Nacional de Venezuela (http://www.rnv.gov.ve)



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