22 de junio de 2009.- Intervención de Aharam Aroniam en el encuentro "Intelectuales, Democracia y Socialismo":
1.
El mito de que la revolución no tiene intelectuales.
Hay un verso, hay un mito que
ha difundido la derecha y es que la revolución no tiene intelectuales
y lo peor es que no es solo un mito que ha defendido la derecha solamente,
sino que muchos de los dirigentes de la revolución piensan que esto
es así. Y algunos de ellos piensan que es más fácil importarlos del
exterior.
El principal problema que tenemos
los latinoamericanos es que hemos estado ciegos de nosotros mismos,
siempre nos hemos visto con ojos extranjeros y lo seguimos haciendo,
seguimos copiando formas y contenidos, seguimos colonizados.
2. La intelectualidad ha estado con la revolución
es hora de que la revolución esté con la intelectualidad
La verdadera intelectualidad
siempre ha estado con la revolución, es hora de que la revolución
esté con la intelectualidad. Sin la ideología de la revolución, corre
el riesgo de ser pasto de oportunistas y de mercaderes.
Uno de los panelistas me planteo
hace unos días una preocupación, la cuestión no es sólo la eventualidad
de un chavismo sin Chávez sino también la de un Chávez sin chavismo,
varios compañeros estuvieron hablando aquí de eso, desde el 2006 estamos
viendo una relación apenas mediática del hyperlider con la masa y
la intermediación cada vez más nos requiere, no esta ni capacitado
ni elegido muchas veces rechazado para ello.
Toda revolución es preparada
por vanguardias ilustradas, la resistencia cultural, la guerrilla cultural
que acompañó la lucha armada en Venezuela persistió durante la larga
represión y mantuvo también contacto con los movimientos sociales.
No es nueva la relación de la intelectualidad con la lucha revolucionaria
en Venezuela, por eso el ataque más certero de la IV República fue
para con los intelectuales, a algunos se les logró acallar con bozales
de arepa, a otros con bozales de caviar y bozales de whisky.
3. Ideas para
ideas producir sentido y no producir status.
Es difícil dar una batalla
cultural sin ideas, quizá lo más importante de la intelectualidad
sean las ideas de producir sentido y no producir status.
Dos preguntas que me quedaron
en el tintero, ¿las ideas van delante o detrás del proceso? ¿las
ideas van delante o detrás del partido? Lo más importante sería construir
un proceso revolucionario a partir de las ideas.
Hemos hablado también de coherencia.
Luis Britto dice: No hay revolución con bingo, ni socialismo con casino,
ni comunismo con garito, ni liberación con ruleta, ni emancipación
con traganíqueles, ni igualdad con corrupción, ni solidaridad con
acumulación privada, ni ideología con tahures, ni hombre nuevo con
nepotismo, ni antiimperialismo con narcotráfico, ni utopía con crimen
organizado. Si seguimos creyendo que la cultura es la mera explicación
de los actos creativos de otros, seguiremos confundidos, la cultura
es todo lo que lleve adelante nuestras sociedades en la construcción
del hombre nuevo y quien opine algo diferente, quien disienta de eso,
no es un agente de la CIA.
No se han tocado las relaciones
sociales de producción, pero sí hemos visto en estos diez años
como se han desmantelado o cortado la dirigencia de los movimientos
sociales, que en la América Latina son la verdadera izquierda.
Roberto Hernández Montoya
habló un poquito sobre el totalitarismo mediático y decíamos que
para crear una nueva sociedad la revolución debe asumir todos los poderes.
Desde los años 90 los partidos políticos de la oposición fueron suplantados
por los medios privados de televisión que quisieron y quieren suplantar
a los poderes públicos, como sucedió en el año 2002, durante el golpe
mediático. El golpe y la impunidad con la que pudieron seguir después
los dueños de los monopolios y oligopolios de la comunicación que
son propietarios de los medios de producción material, pero si los
dueños de la producción intelectual fueron cómplices, los funcionarios
que debieron controlar el cumplimiento de las leyes fueron igualmente
cómplices.
4.
La ley de telecomunicaciones es la más neoliberal de AL
Luis Britto preguntaba por
Conatel, nosotros tenemos una ley de radios comunitarias que es muy
linda, preciosa, un reglamento que siempre debe de funcionar, si no
pregúnteles a los compañeros sentados allí, el único medio de comunicación
que fue asaltado por Conatel y la guardia nacional, clausurado y expropiadas
sus pertenencias fue la Radio Alternativa de Caracas porque esa onda
la necesitaba un gobernador de Guárico. O sea que se hacen las leyes
pero los reglamentos impiden que esas leyes se cumplan y, además, debemos
recordar que la ley de telecomunicaciones venezolanas, sancionada durante
este gobierno, es la más neoliberal de América Latina.
5. El paramilitarismo está
invadiendo el país. Los imperios insistieron en dividirnos para dominarnos,
y hoy también nos están agitando, inventan cesecionismo para terminar
de subordinarnos. Les tengo que recordar que no ha habido ninguna revolución
en América Latina que no haya sido bloqueada, que no haya sido víctima
de una intervención extranjera o de la contrarrevolución interna,
pero nosotros seguimos confundiendo los escenarios donde trabaja el
enemigo, que no es solamente el magnicidio sino también la implosión
del bolivarianismo, la captación de cuadros intermedios, la resistencia
social y estudiantil. Hay un elemento que hemos estudiado poco, lo nombramos
pero no lo hemos estudiado y es el paramilitarismo que está invadiendo
territorios en nuestro país.
Los medios de comunicación
social tienen relación directa con el futuro de nuestra democracia,
la dictadura mediática, el totalitarismo mediático pretenden suplantar
lo que hace 30 años hacían las dictaduras militares ya no necesitan
bayonetas para imponer sus ideas, las bayonetas son los medios.
5. Se invisibiliza
realidad popular
Los medios de comunicación
llegan a la sala y al dormitorio de todos nosotros. Son los grandes
grupos económicos que usan a los medios y deciden quién tiene la palabra,
quién es el protagonista, y quién el antagonista, una realidad virtual
que invisibiliza la realidad que es adversa a los intereses. La realidad
que tiene que ver con los intereses de la mayoría no aparece en los
medíos de comunicación, hace diez años decíamos no existe una política
comunicacional del estado y muchos nos han querido hacer creer que unos
spots publicitarios y la repetición copiados de los modelos del enemigo
constituye una política, debemos tener conciencia que la batalla contra
el terrorismo mediático es parte de la batalla cultural la batalla
de las ideas, terrorismo mediático es algo parecido a los cuadros que
Víctor Álvarez presento, mas allá de las consignas, hay que prepararse
adecuadamente apropiarse de la tecnología y tener en claro para que
queremos esas armas para que queremos tener esa tecnología, no es solamente
tener medio de comunicación, sino saber para que queremos tener los
medios de comunicación, para que en definitiva no se sume a la hegemonía
en contra de nuestros propios pueblos.
6. Nuevos medios pero ausencia de nuevos contenidos
De nada sirve tener medios
nuevos, televisoras nuevas, si no tenemos nuevos contenidos, si seguimos
copiando las formas y contenidos hegemónicos.
Cuando nosotros lanzamos el
proyecto de Telesur eran dos proyectos juntos, uno era una televisora
Latinoamericana dando el punto de vista Latinoamericano de lo que sucedía
en el mundo, una ventana a la producción audiovisual de América Latina,
pero también la creación de una factoría latinoamericana de contenidos
que era imprescindible para poder abastecer no sólo a Telesur, sino
a todas las televisoras Latinoamericanas. Hollywood no se da abasto
para abastecer a sus propios canales de cable, sigue repitiendo historias
de hace 30, 40 y 50 años, hoy nosotros en América Latina tenemos una
producción audiovisual y cultural muy anárquica, que no puede abastecer
de contenido a nuestras radios, televisoras, medios cibernéticos. De
nada sirve tener medios nuevos si no creamos la necesidad de vernos
con nuestros propios ojos, porque lanzar medios nuevos para repetir
el mensaje del enemigo, para seguir siendo reactivos a las agendas informativa
y política del enemigo es ser cómplice del enemigo.
7. Seis canales estatales que no suman el
15% de la audiencia
Tenemos seis canales de televisión
estatales, que no suman el 15% de la audiencia televisiva. Hay algo
que estamos haciendo mal comunicacionalmente. Este proceso ha sido permanentemente
reactivo, adaptativo a la agenda del enemigo, incluso ha visibilizado
hechos como la asamblea de la SIP y la visita de la recalcitrante ultraderecha
VargaLlosista. Si no fuera por la beligerancia dada por funcionarios
del gobierno, creyendo además que una reunión de periodistas y unos
intelectuales de izquierda, algunos de ellos acarreados de urgencia,
emparejaba el partido, la cosa hubiese pasado desapercibida. Nosotros
visibilizamos lo que la prensa hegemónica no visibiliza, visibilizamos
al enemigo, le damos beligerancia, es una ultraderecha que ni siquiera
tiene ya repetidoras en América Latina.
Las industrias culturales han
desarrollado ya a escala mundial la legitimación del capitalismo, de
él y sus marcas más indelebles, el consumo sin límites y la imposición
del valor de cambio por encima del valor de uso, ¿qué hacemos nosotros
para poder combatir esto?
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