2 y 3 de junio en el Centro Internacional Miranda

(VIDEO) Conozca lo que dijo Luis Damiani en el encuentro “Intelectuales, Democracia y Socialismo”

Luis Damiani

Luis Damiani

Credito: Aporrea.org

Centro Internacional Miranda (CIM)

Centro Internacional Miranda (CIM)

20 de junio de 2009.- Palabras de Luis Damiani durante su intervención en el encuentro "Intelectuales, Democracia y Socialismo":

El devenir histórico de nuestra sociedad, en la construcción de nuestra sociedad, se da con un movimiento contradictorio entre dos modelos de organización societal que se concretan diariamente en acontecimientos, hechos y comportamientos sociales. Las fuerzas de los polos en luchas se juegan en todas las dimensiones, en todos los espacios de la sociedad venezolana. Por un lado un vector de poder quiere reproducir en todas sus dimensiones la lógica neoliberal, capitalista, transnacional, supranacional, es decir, su objetivo son en esta segunda etapa de crisis, de expansión del capitalismo, fundamentalmente el control de la expansión de los mercados de capitales, el pillaje de los recursos naturales,  la explotación de los recursos y la mano de obra barata en América Latina.

En esta fase de desarrollo del capitalismo y de expansión del capital, se desarrollan diferencias estratégicas de acumulación del capital, pero yo quiero señalar una, que creo que es importante, para entender las luchas que se están llevando en América Latina y en Venezuela, es la tesis de Jarvey que la llama acumulación por desposesión. Este mecanismo se basa en el despojo de bienes comunes y derechos colectivos de grandes contingentes de población e incluso de la naturaleza, en nuestro caso el petróleo, el hierro.

Este despojo se da es a través de transnacionales que implica una política de privatización de las empresas públicas y de servicio social. Desde los años 90 se ha venido apreciando un cambio político significativo en muchos países latinoamericanos y llegaron al poder gobiernos de izquierda o progresistas, que produjeron la crisis de hegemonía del capitalismo neoliberal en la región, fundamentalmente inspirados en el Consenso de Washington y a partir de este momento se perfila entonces a nivel regional un nuevo polo de poder, como alternativa a los gobiernos neoliberales. 

La lucha por la hegemonía en Venezuela, la Venezuela actual, a favor y en contra de la hegemonía capitalista ha tenido diferentes formas y diferentes niveles de luchas, diferentes  niveles de intensidad. Las luchas contra el proyecto neoliberal en Venezuela han pasado de una reacción popular masiva contra las medidas de autoridad y los planes de ajuste estructural, que en algún momento llamamos subversión social, una acción sin programas, sin estrategias, una subversión como respuesta de los trabajadores urbanos pobres de Venezuela. Posteriormente hemos visto que se ha venido formando, se viene convirtiendo una subversión contra el capital, una subversión política que se viene llevando fundamentalmente desde los años 70, desde los años 80, que se concretiza en toda una serie de documentos que los encontramos fundamentalmente en la izquierda venezolana.

En estas luchas el movimiento popular venezolano derrota a la Agenda Venezuela, a los proyectos neoliberales y tiene un punto culminante que vendría siendo la toma del gobierno, en este caso el triunfo electoral del año 1998. En el desarrollo de este conflicto entre hegemonías se dieron un conjunto de acontecimientos, que no los voy a señalar, todos los conocemos, acontecimientos que concretizan el conflicto social en estos polos a los que ya he hecho referencia, y los portadores de este conflicto son y siguen en Venezuela desarrollándose porque los errores o los avances se dan dentro de este contexto, un polo que busca la reproducción de las relaciones sociales capitalistas, ahí tenemos la CTV, los dirigentes políticos de los  partidos de la cuarta, la burguesía empresarial, los dueños de los medios de comunicación, los terratenientes, los tecnócratas, PDVSA, las élites religiosas, los representantes de las transnacionales, la burguesía endógena, el sector financiero, los comerciantes, etc., y por otro lado el polo revolucionario compuesto por sectores populares, los campesinos y los obreros, los sectores pobres urbanos, nuestras grandes mayorías asalariadas y el gobierno revolucionario que lleva adelante  una gesta emancipadora en la contribución de la sociedad socialista, es decir, la construcción de nuevas relaciones sociales en los diferentes ámbitos de la sociedad.

En este periodo de transición, en este camino contradictorio podemos observar en los diferentes espacios de la sociedad venezolana que coexisten formas capitalistas y nuevas relaciones  que prefiguran las nuevas relaciones socialistas. En el ámbito económico todavía hegemoniza la lógica capitalista, se desarrollan los procesos de acumulación y expansión del capital que permiten su reproducción ampliada. En el ámbito de la organización social de las fábricas los modelos hegemónicos son todavía el fordismo y el toyotismo. En el campo de las finanzas  sigue hegemonizando la estructura especulativa, se sigue tratando la naturaleza como mercancía, sin embargo se está legislando para salvaguardar el ambiente por ejemplo las leyes de pesca y arrastre y se están formando recursos en gestión ambiental.

Hemos avanzado, porque se ha comenzado a frenar el proceso de desposesión, y regresan a manos del Estado las empresas de servicios privatizadas, adquiriendo control y soberanía popular.  La repartición de la tierra y construcción de una nueva estructura social en el campo, es decir, la lucha contra el latifundio. Existen y están naciendo nuevas formas de propiedad como la propiedad social. La elaboración de políticas económicas anti crisis que no perjudican, como en el caso de la Agenda Venezuela y en el caso del Gran Viraje, a los trabajadores. Se ha comenzado a dar los primeros pasos de la democratización del crédito y en la distribución más equitativa de la renta petrolera a través de las Misiones, la construcción de instituciones en el ámbito comercial para luchar contra la inflación, la especulación y el acaparamiento.

En otra dimensión de la sociedad fundamental, en el ámbito jurídico, pese a  la nueva Constitución y a las nuevas leyes orgánicas, socialistas, que rigen las relaciones sociales en los diferentes ámbitos en la sociedad, la estructura jurídica sigue obstaculizando la construcción de la sociedad socialista.

Se están dando los primeros pasos en el avance de  la construcción de la nueva forma del Estado comunal y se avanza en la construcción del poder popular. Se prefiguran las comunas.

Hay un fenómeno que en este ámbito hace tanto daño a Venezuela, el de la corrupción en la administración pública, que sigue entorpeciendo la justa distribución de la renta petrolera y construyendo diferenciación social en la calidad y en el nivel de vida de los venezolanos.

Y por último, en el área ideológica, en esa dimensión de nuestra sociedad. El escenario político venezolano se caracteriza por un conflicto por la hegemonía, que plantea como prioritario la batalla por las ideas. Hay que enfrentar en todos los ámbitos la cultura política dominante, liberalista, funcionaoista.

La transformación de la sociedad venezolana en sentido socialista, implica una difícil lucha por la hegemonía en el campo de las ideas, del pensamiento y de la conciencia. Nuestro  desafío es salir de la subalternidad cultural frente al liberalismo, como universo político, moral, económico, como costumbre y sentido común instalado en nuestra sociedad. Nuestras naciones latinoamericanas son aún dependientes del sistema de ideas, de valores, de transformaciones producidas por las naciones imperiales.

Tres son los lugares centrales en la batalla por un nuevo sentido común  socialista. Me refiero a los lugares de la producción, difusión, circulación de conocimientos, saber, información, producción de lo simbólico; me estoy refiriendo a la moderna industria de la comunicación, massmedia, prensa, industria de la información, radio, televisión, marketing, publicidad, la política editorial consumista. En segundo lugar, a las instituciones educativas y en tercer lugar a la formación consciente de los militantes  revolucionarios en Venezuela.

La massmedia es parte fundamental de los mecanismos que subyacen a las formas históricas de conciencia del pueblo y de la fuerza de trabajo. No podemos dejar que sea fundamentalmente el capital privado nacional y transnacional el que construya información, conocimientos, representaciones en la realidad, valores y sentido existencial.

El problema de la producción y de la circulación de la mercancía televisiva y radiofónica, su función productiva, su función política es un asunto fundamental.

El presente y el socialismo se construyen con una nueva televisión y nuevos medios de comunicación, para luchar contra el imaginario colectivo producido en muchos años en nuestro país a través de la televisión basura. La cultura televisiva y radiofónica es un factor fundamental de modificación estructural, es forjadora tanto como la familia, de modelos interpretativos de la realidad.

En esta dimensión, en los últimos años el Gobierno Nacional ha hecho un gran esfuerzo: Telesur, los medios públicos, pero debe continuar y mejorar, aún Tves está mejorando y hay que hacerlo mucho más.

En tercer lugar, de intervención sistemática son las escuelas y las universidades. Se hace imprescindible la cuestión de definir los objetivos y las funciones que debemos atribuir a la escuela y a la universidad en una sociedad nueva, en una transición que nos lleve más allá de la sociedad capitalista.

Hay que luchar contra una política pública de la educación, que atribuya a la instrucción la función de un recurso individual, que juega en el libre mercado de las distintas oportunidades personales y sociales. La escuela como estructura ideológica de Estado, es el lugar privilegiado de la formación del consenso, un importante  logro lo hemos alcanzado en el plano cuantitativo del proceso de escolarización, pero el reto se juega hoy en una escogencia estratégica, necesitamos construir una escuela y una universidad, que promuevan la adquisición de una cultura de buen nivel instrumental y técnico, pero que también enseñe a usar el pensamiento de modo crítico y organizar el conocimiento  para producir, crear y no sólo controlar los procesos.

Finalmente, el partido adquiere significado. Es necesario encarar el tema del rol y la función del partido, como partido de masas en la sociedad venezolana, hoy. Un partido cuyo objetivo es plantearse el problema de la transformación del Estado, hacia una socialización y democratización real de la sociedad, no puede operar como simple administrador de lo existente. Debe ejercer tareas de dirección social en política. Necesitamos el estudio y el conocimiento profundo de las múltiples cuestiones que el partido hoy debe ayudar a resolver.

Los problemas frente a los cuales nos hallamos no son simples, es importante la organización del estudio para los militantes, son fundamentalmente las escuelas de formación donde se reconstruye críticamente nuestra historia.

Es necesario el estudio y el conocimiento profundo de múltiples cuestiones que el partido debe ayudar a resolver, formación que implica capacidad de análisis,  iniciativa política y una relación con las masas que hay que construir a partir de la base, en la especificidad de las grandes contradicciones sociales y económicas de clases que existen en Venezuela.

Resumiendo, en el ámbito ideológico tenemos un reto, carecemos de una cultura revolucionaria,  nos falta construir una matriz intelectual, una nueva hermenéutica para que entre en lucha en el mundo de las ideas. Tenemos que profundizar un proyecto cultural socialista, que opere como alternativa capaz de disputarle hegemonía en la confrontación al neoliberalismo.

Recordemos: el conflicto sigue, las contradicciones toman nuevas formas, el polo capitalista se esfuerza por construir estrategias que debemos darle lectura hoy, que quieren predeterminar y delimitar el campo de acción de la Revolución, pretendiendo redefinir desde su lógica, el interés, la política económica y el proyecto político. Hasta ahora hemos caracterizado el hecho, ahora hay que pensar el camino por hacer, cómo proyectarnos en el futuro, cómo organizarnos en el futuro en torno a los intereses populares, la defensa de la soberanía y la oposición al imperialismo. ¡Bienvenido el debate!


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