“Hemos guardado un silencio bastante parecido a la estupidez”
Eduardo Galeano.
I
Recientemente escuche sin querer en el lobby del hotel Alba Caracas una conversación entre tres candidatos a la Asamblea Nacional, todos jóvenes, al menos en apariencias.
Con voz firme uno de ellos decía: cómo es posible camarada que a nivel nacional todos los jóvenes se anden lanzando así, sin discutirlo con nadie, en una suerte de anarquía candidatural. Se lanzan, hacen una rueda de prensa, dicen por tal o cuál circuito van y luego se dedican a buscar un padrino político de esos bien pesados, que les financie la campaña y se conviertan a su vez en su abogado defensor, en su mentor, a la hora de la chiquita. Me refiero, cuando se vaya a consolidar la lista final, lo defiendan.
Las estructuras del partido, la J-PSUV, la Juventud Bicentenaria-200, entre otros órganos naturales donde debió darse esta discusión desde hace rato, permanecen como espectadores, no dicen ni esta boca es mía sobre este fenómeno. ¿Por qué? ¿Será que están esperando que el presidente les diga que hacer?
Otro de los jóvenes replicó, lanzarse no es malo camarada, tener aspiraciones tampoco lo es, ambas cosan contribuyen a clima electoral interno, activan la movilización, el debate de cara septiembre, etc. Lo único es que uno debe tener una disciplina partidista, para eso está el partido y sus estructuras, ese es el órgano natural donde deben discutirse nuestras aspiraciones. Lograr el apoyo del partido, de la juventud y luego del pueblo revolucionario.
El tercero de estos jóvenes dijo, sí a ver vamos partido como tal aquí no hay, lo que existe es un movimiento electoralista que desempolvamos cada vez que hay elecciones. Antes se llamaba movimiento quinta república y ahora se llama PSUV, yo en eso estoy claro. La juventud como el resto de la militancia que aspira andan cada quién por su lado haciendo lo que mejor pueden para colarse a la asamblea. Lo que yo veo es el mercenarismo político de siempre, cada quién viendo a ver como se acomoda. A falta de ideología, programa, discurso y trabajo político en las bases, bueno es un padrino tipo Dios Dado, Cilia o Nicolás Maduro. Para serte más sincero camarada, los jóvenes estamos actuando peor de lo que nosotros llamamos “los viejos del partido”, los dinosaurios esos que nadie quiere, pero que todos apoyamos por conveniencia.
Quiero decir, tan conservadoramente como ellos. No porque lo vea como un problema generacional, ojo pelao con eso, sino porque caemos exactamente un su misma practica. Estamos desideologizados, sin propuestas, sin discurso, sin iniciativa política, ni disciplina militante, sin trabajo, ni proyección, siempre a la cola de los acontecimientos políticos esperando que el presidente nos ordene hacer alguna vaina o repitiendo el discurso de Chávez, sí es que en el camino no se presenta la contingencia de las manitas blancas, que nos ponga nuevamente a sonar en los medios.
Estamos en busca de acumular poder y dinero, como el resto. Hay que decirlo. A falta de ideología, bueno es poder y dinero. En eso andamos tanto los viejos como los jóvenes del partido. Y eso pasa normalmente en las organizaciones carentes de una férrea formación ideológica y disciplina militante que vaya más allá de repetir los mismos lugares comunes de siempre.
Seamos claros, tú no puedes formar una juventud a partir de la prebenda, de la consentidera y la complacencia porque lo asesinas políticamente, lo conviertes en un viejo joven. No porque se trate simplemente de un “carajito mediático”.
Dicen, no él chamo habla bien. Lo voy a captar para mí (dicen los dinosaurios). Entonces toma un teléfono corporativo, no que no tienes casa. Toma una casa. No que necesitas un carro. Toma el carro. Que quieres viajar, toma anda viaja.
En vez de formarlo ideológica y políticamente sin compromisos clientelares que generen dependencia y embrutecimiento. Dejarlos que fluyan como jóvenes combatientes, rebeldes, combativos, vanguardia pues…
II
Luego de oído estos comentarios me anime e intervine de asomao en la conversa, para agregar:
Disculpen que me meta camarada, sin expresar acuerdo o desacuerdo con lo que ustedes han dicho anteriormente. Yo creo que al partido, a la juventud y a la revolución le hace falta es una juventud con personalidad política propia, es decir. En primer lugar, ideologizada e intelectualizada, desburocratizada y proyectada en acciones políticas concretas, sin tutelaje de nadie, ni de grupos partidistas, ni individualidades, actuando desde su propia visión revolucionaria revolucionando la revolución.
Soy de los que cree que el verdadero compromiso de la juventud es con el futuro, en ese sentido la juventud debe tener opinión crítica sobre la conducción económica, política y social de la revolución. Sobre el asunto internacional y sus repercusiones locales. Sobre el gran debate socialismo versus capitalismo en el siglo XXI.
En segundo lugar, tener una opinión sobre el cambio verdadero, es decir luchar porque aquí se haga una verdadera revolución socialista y no una reforma. Conocer la diferencia entre reformismo y revolución. Y prender un debate incendiario sobre esos aspectos.
Pareciera que Chávez lo tuviera más claro que ustedes. El discurso del 12 de febrero el día nacional de la juventud, por ejemplo y luego en las líneas de Chávez del 14 de febrero, citó al pensador Miguel de Unamuno para llamar la atención sobre este tema.
Dijo Chávez: decía Unamuno (…) para que una revolución sea eterna, tiene que ser real y para que sea real, debe ser asumida por la juventud, por la vanguardia juvenil e inmediatamente llamo a los jóvenes a tomar las riendas de la revolución. A encabezar la lucha contra la corrupción, el burocratismo y la ineficiencia gubernamental. Dijo que él estaba a las órdenes de los jóvenes, que tomaran la vanguardia, que pasaran a conducir el proceso, que sean críticos.
III
Ahora me pregunto: ¿cuáles jóvenes han de tomar la vanguardia? ¿Los que hablaban en el lobby del Hotel Alba. Los que casi resignados decían reconocer que actuaban peor que los “viejos del partido”, los que se reconocen desideologizados, desmovilizados y sin propuestas? ¿Los que ven la estructura partidista como un organismo electoralista? ¿Los que están pendientes de acumular poder y dinero? ¿Los mismos que buscan padrinos electorales? O ¿Los que esperan que Chávez les ordene actuar? La juventud debe abrirse paso con el cuchillo entre los dientes, ahora o nunca… a tomar el cielo por asalto decía el Ché.
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