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    Ideología y Socialismo del Siglo XXI

La intensidad de la lucha de clases en Venezuela es provocada por la reacción del gran capital

Para Avanzar en Revolución

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En Venezuela se verifica una intensa lucha de clases. La sociedad capitalista venezolana está tremendamente sacudida por la existencia, desde el gobierno y desde diferentes sectores de la sociedad, de un proyecto en marcha que se propone expresamente su transformación radical. No se trata de un cambio formal, tampoco de un simple cambio de nombre o de los aspectos superficiales de la vida social. Lo que está planteado es un cambio profundo de las estructuras económica y social a la par, y también como consecuencia, de las superestructuras política, jurídica y cultural. Este cambio estructural está dirigido a superar las contradicciones fundamentales que impiden la solución pacífica y progresiva de los problemas de la producción, distribución, circulación y consumo de bienes y servicios vinculados a la existencia de las mayorías populares, los cuales impiden una vida en bienestar y el desarrollo integral de las capacidades de cada uno de los habitantes del país que les permita ejercer a plenitud los derechos individuales: civiles y políticos, así como los derechos económicos, sociales, culturales y ambientales. Esta situación de acción de un proyecto de transformación, el cual ha logrado proponerse desde el gobierno y otros espacios del Estado con el apoyo mayoritario de la población, intensifica la reacción de los intereses opresores que se manifiestan con distintos grados de virulencia y bajo una estrategia internacional y nacional dirigida a imponer, de nuevo, las condiciones de absoluto sometimiento de las mayorías nacionales.

La lucha de clases es un producto de la sociedad de opresión y explotación.

La lucha de clases que tiene existencia en el país es similar a la que se desenvuelve en cualquier sociedad capitalista dependiente y subdesarrollada sometida a la dictadura del gran capital transnacional, con todas sus implicaciones en los diferentes ámbitos de la vida social. Esta lucha no es un deseo de los revolucionarios, no es el propósito de la revolución, sino una realidad que surge de las contradicciones que se producen como consecuencia natural de la división de clases que caracteriza a la sociedad. De modo que es un grave error pensar que los socialistas hemos inventado o creado la lucha de clases. Las investigaciones sociales y el estudio de las sociedades históricas, realizados por los científicos sociales y los teóricos del socialismo (principalmente Carlos Marx y Federico Engels, entre muchos otros), revelan que desde que la sociedad se dividió en clases dominantes y dominadas, se verifica una incesante lucha entre ellas, la cual se convierte en motor de la historia. Esto es, en la fuerza motriz que transforma la sociedad y que la hace avanzar de un sistema de producción a otro, en un extraordinario y progresivo desarrollo de las fuerzas productivas que crean una capacidad de producción cada vez mayor de los seres humanos para la producción social de su existencia. Otros investigadores, incluso Adam Smith y David Ricardo, dejan constancia reiterada de la existencia de clases sociales diferentes y de una encarnizada lucha entre ellas. La existencia de intereses distintos y contradictorios, propios de las particulares relaciones sociales que cada clase tienen sobre o con los medios de producción es el elemento esencial que da vida a la pugna entre esas clases. En síntesis, mientras no se construya una sociedad en la cual ya no sea una práctica social necesaria la explotación y la opresión, la lucha de clases se verificará con diversa intensidad.

Los revolucionarios estamos al lado de las clases y sectores oprimidos por el capitalismo.

Los revolucionarios, al analizar la sociedad y en ejercicio de una postura de justicia social, nos ponemos al lado de las clases oprimidas y/o explotadas, impulsamos y defendemos sus intereses y derechos, con lo cual entramos en controversia y lucha frente a los intereses de las clases explotadoras o/y opresoras. No existe en esto una confrontación o rechazo personal o humano, sino de clase y social, dirigido a colocar en prioridad los intereses de las clases oprimidas y explotadas, en el curso de la dinámica social y en los diferentes momentos históricos. Los reaccionarios o conservadores se ponen de lado de los intereses de las clases explotadoras y opresoras impulsando los intereses y derechos de esas clases. La condición de clases dominantes se configura por el control y manejo de las relaciones existentes en los planos económico y social de la sociedad, relaciones estas que tienen su expresión en los planos político, jurídico y cultural de la sociedad. Ese control se encuentra viabilizado, de alguna manera, por el desarrollo de las capacidades intelectuales y técnicas personales que, por la práctica social y la sistemática reflexión e investigación sobre la misma, desarrollan los miembros más representativos o aventajados de las clases dominantes en una dinámica de mutuo influjo, entre las condiciones sociales que facilitan el desarrollo de las capacidades subjetivas y la acción de estas capacidades sobre las condiciones objetivas.

El Marxismo va al fondo del problema

El Marxismo, al analizar rigurosamente la dinámica material y dialéctica de la historia de la humanidad, (el movimiento real de la confrontación-superación que se verifica en cada época de la historia material de la humanidad) va al fondo del problema y se adentra en descubrir las múltiples y complejas relaciones que se producen en la sociedad de clases y postula una teoría sobre la revolución basada en los supuestos de hecho descubiertos y en sus necesarias consecuencias, dándole sustento concreto y comprobable al Socialismo como propuesta de cambio social humanista frente al capitalismo que es revelado como un sistema social contrario al cabal e integral desarrollo de la humanidad. Incluso, el avasallador despliegue del capitalismo, con su permanente avance tecnológico inexorablemente ensamblado a la lógica de la acumulación y la concentración de capitales y aferrado a su supervivencia como sistema a pesar de su agotamiento histórico, amenaza mortalmente el destino de la humanidad a corto plazo.

¡Socialismo o Barbarie!

Es por ello que se ha formulado desde principios del siglo XX por la recordada y extraordinaria revolucionaria alemana, Rosa Luxemburgo, la angustiosa advertencia de Socialismo o Barbarie; la cual expresa que el capitalismo en su demencial ejecutoria nos arrastrará a la barbarie a menos que se abra paso al Socialismo como proceso de transición hacia una sociedad comunal, comunitaria o comunista que supere las destructivas contradicciones estructurales del capitalismo.

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PD. Este lunes 14 de Marzo se cumple un año más de la muerte de Carlos Marx, extraordinario defensor de los trabajadores del mundo y promotor de una sociedad libre de explotación y de opresión. Lo recordamos con su consigna: ¡Trabajadores del mundo, Uníos! Paradójicamente, también se cumplen dos años de la brutal agresión contra los trabajadores de SIDOR, quienes manifestaban pacíficamente a favor de sus derechos por la firma de su Convención Colectiva, por parte de la Guardia Nacional y la policía del Estado Bolívar, dependientes del Gobierno Nacional y Estadal que se han proclamado como obreristas y socialistas. Aún no se han establecido las responsabilidades, no se ha indemnizado a los trabajadores y se mantiene un proceso penal contra más de medio centenar de trabajadores, en una conducta que contradice el pronunciamiento de obrerista y socialista del gobierno.

Ciudad Guayana, 11 de Marzo de 2010.

 

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