¿Qué es el protagonismo en la Revolución Bolivariana?

En momentos de alta demanda de compromiso revolucionario e institucional, suele utilizarse la palabra “protagonismo” con mucha frecuencia; sin embargo, no faltan las ocasiones en las que se interpreta el término de acuerdo con el paradigma personal de cada quien, que, consecuentemente, pudiera entrar en la esfera de la subjetividad e, incluso, del deconocimiento real del significado de la palabra.


Dos definiciones – dos paradigmas

Comencemos por entender que existen dos (2) significados antagónicos de la palabra “protagonismo”, tal y como lo define el Diccionario de la Real Academia Española:


  1. m. Condición de protagonista.

  2. m. Afán de mostrarse como la persona más calificada y necesaria en determinada actividad, independientemente de que se posean o no méritos que lo justifiquen.


Se evidencia que el primer significado es más textual, más literal, conectado con el hecho de “ser protagonista”, es decir, tener el rol principal en una actividad cualquier. Pero como sabemos, las palabras en sí no poseen culpas ni méritos intrínsicamente, sino aquellos otorgados por el hombre. Y la palabra protagonismo, familia de protagonista y protagonizar, es víctima de la conducta humana interpretativa de donde se desprende la segunda acepción de connotación peyorativa y negativa: acción de querer resaltar entre los demás con o sin méritos para ello.

Tal vez, esta connotación de la palabra en cuestión se conecte con los sentimientos humanos de envidia, ambición, codicia, egoísmo, vanidad y arrogancia que mueven, por una parte, a un indivio a ejecutar acciones viles -incluso en contra de otros seres humanos- para resaltar y ser protagonista a la fuerza de una actividad, generalmente en búsqueda de beneficios de algún tipo; por otra parte, estos sentimiento mueven a los individuos a desear y despreciar simultáneamente las cosas, posiciones y cuestiones del individuo que protagoniza alguna actividad, indiferentemente si el individuo las merece o no, pero generalmente resaltando que el individuo no posee méritos.

Esta dualidad de significados se ha traspolado a otras esferas, resaltando la política, en donde tradicionalmente se usa la palabra protagonismo de forma despectiva. Sin embargo, en los últimos años con el surgimiento de la revolución bolivariana y el planteamiento del socialismo en Venezuela, la palabra protagonismo se comenzó a emplear con mayor frecuencia con su connotación positiva, con el significado de ser partícipes fundamentales del proceso de construcción de la nueva patria (ABN, 2008; Herrera, 2008; López, s.f.; Morillo, 2008; Santana, 2006) . López (s.f.) asegura, sin embargo, que el protagonismo ha surgido en nuestro país de manera espontánea a través de los alzamientos históricos producto de la lucha de clases sociales y que el fenómeno ocurrido en Venezuela con la victoria electoral de Chávez en 1998 es un reflejo de la evolución política en el país. Este nuevo significado de participación protagónica necesaria y positiva se consolidó en el Preámbulo de la nueva y vigente Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, en donde reza:


...el fin supremo de refundar la República para establecer una sociedad democrática, participativa y protagónica, multiétnica y pluricultural.


y se reafirmó en los artículos siguientes:

Art.62

...La participación del pueblo en la formación, ejecución y control de la gestión pública es el medio necesario para lograr el protagonismo que garantice su completo desarrollo, tanto individual como colectivo.

Art. 70. °

Son medios de participación y protagonismo del pueblo en ejercicio de su soberanía, en lo político: la elección de cargos públicos, el referendo, la consulta popular, la revocación del mandato, las iniciativas legislativa, constitucional y constituyente, el cabildo abierto y la asamblea de ciudadanos y ciudadanas cuyas decisiones serán de carácter vinculante, entre otros; y en lo social y económico: las instancias de atención ciudadana, la autogestión, la cogestión, las cooperativas en todas sus formas incluyendo las de carácter financiero, las cajas de ahorro, la empresa comunitaria y demás formas asociativas guiadas por los valores de la mutua cooperación y la solidaridad...


Sin embargo, el doble uso popular se ha mantenido. Calzada (2008) lo define así:


Hay al menos dos sentidos para la palabra"protagonismo“ que con frecuencia se mezclan y generan no pocas confusiones.

En apariencia, ser protagonista sería en fin de cuentas cumplir con lo pautado en nuestra Constitución. Ella nos exhorta a la participación y el protagonismo en todos los ámbitos de la vida pública nacional, nos exige asumir como propias, responsabilidades que por nociones culturalmente inducidas, aprendimos a considerar atribuíbles al Estado, o en última instancia al vecino, pero nunca a nosotros mismos.

La otra noción de protagonismo es peyorativa. Con ella suele calificarse a algunas personas de eso que en el lenguaje criollo llamamos “pantallerismo”. Una especie de exhibicionismo pueril con el que algunos o algunas pretenden obtener reconocimiento público por méritos a veces reales y casi siempre inventados.


Evidenciamos, pués, la existencia de dos concepciones de la palabra protagonismo que, en consecuencia, ameritan dos paradigmas de comportamiento antagónicos. Para efectos de categorización, designemos a la percepción positiva de protagonismo como Protagonismo I y a la negativa como protagonismo II. De este modo, ejemplificamos algunas conductas pertinentes al protagonismo y los valores percibidos por terceros de acuerdo al marco paradigmático de cada individuo:


Ejemplo de conducta

Paradigma de pensamiento

Valores colectivos percibidos

Puntualidad, responsabilidad, organización, planificación, proactividad, entre otros.

Protagonismo I

(POSITIVO)

Excelencia, compromiso, dignidad, honorabilidad, confianza, entre otros

Protagonismo II

(NEGATIVO)

Mediocridad, desconfianza, adulación, intereses fraudulentos, indigno, entre otros.

Inpuntualidad, irresponsabilidad, desorganización, falta de planificación, indiferencia al trabajo, entre otros.

Protagonismo I

(POSITIVO)

Mediocridad, desconfianza, adulación, intereses fraudulentos, indigno, entre otros.

Protagonismo II

(NEGATIVO)

Excelencia, compromiso, dignidad, honorabilidad, confianza, entre otros


Es importante resaltar que esta tabla representa ambas concepciones de manera separada y teóricamente aisladas para efectos de comprensión. En la praxis, generalmente, el desconocimiento de un individuo, de sus valores, de sus posturas ante el mundo, generan en los otros individuos una mezcla de paradigmas que frecuentemente derivan en consecuencias complejas.



Mezcla de concepciones

El desconocimiento de los valores reales de los indiviuos entre sí pareciera generar un mayor grado de desconfianza entre individuos que un interés por conocer las realidades del otro:

“yo desconfio en el otro hasta que me demuestre lo contrario”

en lugar de

“yo confio en el otro, hasta que me desmuestre los contrario”


En el caso de los significados de protagonismo I y II y sus paradigmas de comportamiento, los individuos bajo la realidad de “deconocer las realidades y/o principios del otro”, parecieran aplicar, en el peor de los casos, la concepción II como criterio de entrada para “juzgar” el comportamiento de los demás. En el mejor de los casos, pareciera que se prefiere mezclar a conveniencia los significados I y II, de acuerdo al contexto y sus posibles consecuencias. Calzada (2008) agrega que estas nociones de protagonismo con frecuencia se mezclan y confunden:


Lo curioso es que en ocasiones, ambas nociones de protagonismo se confunden entre sí o al menos, se intenta derivar una de la otra. Esto creo yo que se debe a que en una cierta cultura de la irresponsabilidad y el manguareo, el mero cumplimiento de un deber, la simple realización eficaz de alguna tarea, que deberían constituír la esencia misma de un protagonismo bien entendido, son cosas que se consideran absolutamente insólitas y extraordinarias.


Ciertamente, en nuestra seudo-cultura del “más vivo sobre el más bobo” y del “yo vivo de mis padres hasta que mis hijos me mantengan” el ser responsable, ordenado, planificador, puntual, entre otros valores son vistos por muchos como hábitos del que “busca protagonismo”, del “sapo del grupo”, del “pajuo” y cualquier otro apelativo ocurrente que depende únicamente de la imaginación. Y no hay nada peor que tener que lamentarse por las realidades culturales y conductuales que parecieran indicar que el común de los venezolanos – no todos, por supuesto - es perezoso, incumplido, irresponsable, ventajista, entre otros calificativos que tienden a generar una matríz de opinión cuasi generalizada de “ver para creer” o de “pero, ¿qué se traerá entre manos?”.


Consecuencias conductuales

De cualquier modo, indudablemente dependiendo del propio paradigma de cada individuo, de sus concepciones propias y de su visión del mundo, éste se comportará y reaccionará de una u otra forma. Es decir, un individuo cuyos paradigmas estén sustentados en la concepción de protagonismo II, actuará de modo tal que reclamará a voz viva, a diestra y siniestra, su protagonismo a costa de lo que sea. Un individuo que fundamente su actuar en el protagonismo I, simplemente cumplirá su trabajo porque es un deber y un derecho que entro en los parámetros de la normalidad y cumplir simplemente es lo que lo satisface. Asimismo, un individuo que percibe el comportamiento de otro lo juzgará con la concepción de protagonismo I o II de acuerdo a sus propios paradigmas. Es decir, se dirá de alguien despectivamente que “busca protagonismo”, si esa es su realidad más inmediata. Cabe recordar el refrán popular: “cada ladrón juzga por su condición”.


Punto de reflexión

Se han evidenciado las concepciones de protagonismo existentes y sus repercuciones en el comportamiento humano y en las relaciones interpersonales de los individuos entre sí. El nuevo país que estamos construyendo demanda, como se dijo al inicio de este artículo, de un alto compromiso y de valores revolucionarios y socialistas cada día más alineados con las exigencias de pincipios de igualdad y justicia verdaderas y aplicables a todos los ciudadanos sin distinción de ningun tipo. Lebowitz (2007) asegura que “precisamente, porque el socialismo se centra en el desarrollo humano, se requiere una sociedad democrática, participativa y protagónica”.

Entonces, debemos reflexionar acerca de cuál acepción de protagonismo nos conviene emplear en esta nueva era, qué paradigma nos acerca más a los principios de igualdad, equidad y justicia y bajo estos principios entender, más que juzgar, a nuestros semejantes. Es imperativo entender que mientras que los seres se sientan superiores o inferiores a otros, no podrá existir igualdad en nuestra sociedad.

 


Referencias:

Agencia Bolivariana de Noticias. (2008). Nuevo ministro del trabajo cree en el protagonismo de la clase obrera. Aporrea.org. Disponible en: http://www.aporrea.org/endogeno/n112675.html

Calzada, P. (2008). ¿De qué protagonismo estamos hablando? Aporrea.org. Disponible en: http://www.aporrea.org/ideologia/a55651.html

Constitución de la República Bolivariana de Venezuela. Gaceta Oficial Nº36.860 Jueves 30 de diciembre de 1999.

Herrea, H. (2008). ¡Que viva el PSUV y el protagonismo del pueblo! Aporrea.org. Disponible en: http://www.aporrea.org/imprime/a58342.html

Morillo, C. (2008). Ejercicio de participación y protagonismo colectivo. Aporrea.org. Disponible en: http://www.aporrea.org/ideologia/a48987.html

Lebowitz. M. (2007). La lógica del capital versus la lógica del desarrollo humano. 1era edición en Biblioteca Popular para los Consejos Comunales.

López, R. (s.f.). El protagonismo popular en la historia de Venezuela. Aporrea.org. Disponible en: http://encontrarte.aporrea.org/media/56/el%20protaginismo%20I.pdf

RAE (2001). Diccionario de la Real Académia Española de la Lengua en línea http://rae.es XXII edición.

Santana, E. (2006). Protagonismo popular. Aporrea.org. Disponible en: http://www.aporrea.org/actualidad/a21266.html


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