El PSUV enfrenta este 2010 dos grandes retos: consolidar sus bases programáticas y estatutarias y triunfar en las elecciones parlamentarias 2010.
Tamaño compromiso para un naciente partido que en medio de la tormenta política y social del país y del mundo entero nació para ser referente nacional e internacional.
Cuando nos detenemos un momento y analizamos la novísima experiencia que ha venido experimentando el Partido Socialista Unido de Venezuela y lo que significó aquel llamado a la unidad de los partidos y movimientos de izquierda y el inicio de la propulsión del mismo en marzo del 2007; bien podemos decir que ha valido la pena.
El hecho que desde sus inicios hayan sido el carácter DEMOCRÁTICO, PROTAGÓNICO Y REVOLUCIONARIO los condicionantes para todos los procesos que ha vivido el PSUV que se prepara a cumplir tres años, dan muestra del cambio radical que en materia de partidos políticos hemos vivido y la transformación de la cultura política del venezolano, incluyendo aquellos que nos adversan .
Y no sólo porque se apropia del texto constitucional y da muestras reales de cumplir con los principios de elección de sus seno todos los cargos de elección popular, sino porque le ha dado una bofetada a los minúsculos partidos venezolanos y los oligárquicos partidos latinoamericanos que se les hace imposible practicar la democracia en el seno de sus cúpulas.
Hay quienes viven de la democracia y practican la dictadura de las minorías, haciendo cada vez a sus medida los pequeños grupos que envejecen y preparan su tumba, mientras que el PSUV se erige no sólo como el primer partido de masas de Venezuela y el mundo, sino que avanza firmemente hacia la consolidación filosófica y programática que garantice la organicidad del pueblo y del gobierno.
El PSUV a diferencia de los demás partidos y parafraseando a Alfredo Maneiro, debe ser un partido que forme excelentes cuadros políticos, un partido que si bien sea de masas y popular debe ir definiendo en sus propias filas una verdadera vanguardia revolucionaria.
El PSUV debe consolidarse como un instrumento político subordinado al pueblo y no controlador del pueblo, que garantice además el desarrollo y la expresión de las bases emergentes y la renovación permanente de sus cuadros. Un partido que no beneficie prebendas sino que imponga sacrificios, un partido sembrado en el corazón del pueblo.
El PSUV tiene además la gran tarea de ganar elecciones cuando haya que ganarlas, si bien no es su fin último, debe demostrar como decía Maneiro, eficiencia política y calidad revolucionaria. No debe haber dudas que cuando emprendamos una campaña hacia la victoria electoral, la daremos y contundentemente.
El Partido Socialista Unido de Venezuela, viene a ocupar el sitial de honor que la izquierda venezolana y los movimientos revolucionarios reclamaron siempre, viene además a sugerir una nueva forma de hacer política desde una perspectiva de ética revolucionaria y llamando a la unidad de los factores revolucionarios.
Palabras más palabras menos el mismo presidente de la república ha venido desde el lanzamiento de los propulsores del PSUV insistiendo en que este partido debe romper con la regla de las tradicionales organizaciones políticas del país, debe ser éste, verdadero instrumento popular arraigado en el sentimiento de los venezolanos y no trampolín para la obtención de beneficios personales.
No hay vuelta atrás, la historia política, electoral y revolucionaria de Venezuela se escribirá antes y después del nacimiento del PSUV, porque en este siglo donde nos favorece la retrospectiva histórica, estamos condenados a reeditar el grito de independencia y libertad de nuestros libertadores.
A 200 años de aquella gesta y de verdadera voluntad popular, los hijos de Bolívar estamos en pie de lucha, dispuestos hoy con nuestro instrumento político como lo es el PSUV a catapultarnos este 2010 como la primera fuerza del país.
Que no queden dudas que lo que se avecina es una PALIZA BICENTENARIA.
*Delegado al Congreso Extraordinario del PSUV
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