El ABC de la Ideología (I): La ideología como instrumento de dominación

Las sociedades en las cuales los medios de producción (industrias, comercios, haciendas, hatos, minas, etc.) están en manos de una única clase social se caracterizan por la división antagónica en clases sociales y la consecuente lucha de clases, que no es más que la consecuencia natural de la división social del trabajo y de la distribución clasista de las riquezas en las sociedades en las cuales las clases dominantes explotan y someten a las grandes mayorías de trabajadores que reaccionan ante esta situación a través las luchas revolucionarias a lo largo de la historia y, en la sociedad capitalista, a través de la lucha contra los dueños de los medios de producción en busca de reivindicaciones salariales, sociales y políticas que pueden derivar en revoluciones populares nacionalistas, antiimperialistas o ultimamente socialistas. Este es el caso de la revolución bolivariana en Venezuela, donde pugnan las clases explotadas durante años y excluidas de los beneficios de la renta petrolera en contra de la pseudo-burguesía nacional que ha disfrutado de los beneficios económicos, como intermediario del imperialismo norteamericano, en el país. Casos similares son los de Bolivia y Ecuador.

El conjunto de concepciones, ideas y juicios de un individuo de una determinada clase es distinta a la de otro individuo de una clase diferente y, por lo tanto, no comparten la misma “psicología social”. Por ejemplo, en la sociedad capitalista es diferente la psicología social de la clase dueña de los medios de producción, a la de la clase trabajadora, la de los hacendados a la de los campesinos trabajadores y de los intelectuales. Las diferencias en sus respectivas psicologías sociales se deben a sus condiciones socioeconómicas particulares y al carácter del trabajo que desempeñan. Es por ello que, en Venezuela, las opiniones emitidas por los medios de propaganda y difusión ideológica de la pseudo-burguesía (Globovisión, Rctv, El Nacional, El Universal, etc.) resultan tan ajenas y divorciadas de las concepciones propias del pueblo trabajador; en Venezuela se evidencia como en un laboratorio social la disociación de las concepciones mutuamente excluyentes de la realidad nacional, que tienen las diferentes clases sociales en pugna. El caso boliviano presenta las mismas características.

En este contexto, el conjunto de concepciones, juicios y creencias de una determinada clase social tiende a sistematizarse a través de una determinada ideología y en la sociedad capitalista, la ideología dominante es la de la clase burguesa que la promueve intensamente a través de sus medios de propaganda que no son mas que la televisión privada, medios impresos privados, cine, radio, etc. En la sociedad dividida en clases sociales, como la sociedad capitalista, no puede existir una ideología situada al margen de las clases sociales, no puede haber ideas políticas y jurídicas que estén por encima, de forma neutral, de las clases sociales existentes. La ideología ha tenido siempre un carácter de clase y de partido, la ideología hasta ahora nunca ha sido imparcial. La ideología dominante siempre ha sido la ideología propia de la clase que domina la sociedad en el terreno económico y político, y que expresa su situación y sus intereses de la manera mas conveniente a sus propósitos con la finalidad de “bendecir” o “santificar” la dominación de la clase más poderosa sobre el resto de la sociedad.

Por ejemplo, en Venezuela la clase históricamente dominante y pseudo-burguesa tiene dentro de su ideología propia la concepción según la cual “el presidente debe ser un empresario exitoso”, “el país lo deben gobernar las personas mas acomodadas”, “la democracia es para los que estén bien preparados, en buenas y costosas universidades”, etc, etc.. estas ideas no son mas que la manifestación de la ideología de la clase dominante venezolana. Son ideología pura. En Bolivia, la ideología de la clase dominante no admite el gobierno de los indígenas, rechaza la participación de los mismos pues los considera inferiores, ignorantes, etc. Esto es, nuevamente, ideología pura. En la sociedad esclavista de la antigua Grecia, imperaba la ideología de la clase de los dueños de los esclavos, de la clase de los esclavistas. Esta ideología defendía abiertamente la desigualdad entre los hombres, consideraba la esclavitud como un fenómeno natural, congruente con la naturaleza de los hombres. Aristóteles, filósofo e ideólogo, de la época escribió: “unos hombres son por naturaleza libres y otros esclavos, y estos son esclavos de un modo útil y justo”. Tanto Aristóteles como Platón eran ideólogos de la clase esclavista dominante, a la cual pertenecían, y por lo tanto veían la esclavitud con los ojos de los esclavistas y partiendo de sus intereses de clase.

Los ideólogos de una clase determinada pueden o no pertenecer a la misma. Pero al expresar en forma de ideología los intereses de esa clase particular, sirven a esta y constituyen su intelectualidad. Por ejemplo, la ideología, propia del capitalismo, que promueve el consumo como único medio de realización del ser humano, el valor de los individuos solo a través de las riquezas que posee y que ha obtenido en feroz competencia con sus semejantes, la competencia económica sin normas ni reglas morales ni éticas, la liberación de aranceles a los grandes capitales por parte de los pequeños países en situación de desarrollo económico insuficiente, la superioridad natural de algunas razas y/o naciones sobre otras, y la globalización transnacional para provecho de los grandes capitales es mayormente promovida por catedráticos que no pertenecen a la clase que es directamente dueña de los medios de producción. Sin embargo, le sirve como intelectualidad debido a un nexo económico dependiente, establecido a través de salarios que son pagados por universidades privadas o publicas al servicio del establecimiento burgués. También son motivados por premios y becas dadas por entidades privadas y por el hecho que el único reconocimiento social verdadero emana de los medios de comunicación que están en manos de los capitalistas, para quienes la única ideología científicamente válida es la que responde a sus intereses, todas las demás son absurdas o inconsistentes. En este punto es importante resaltar como ni aún la educación superior escapa a la influencia de la ideología de la clase dominante, es decir, no existe conocimiento imparcial y no hay tal cosa como una ideología neutral ni mucho menos una comunicación informativa objetiva, todas las opiniones y juicios en toda sociedad antagónicamente dividida en clases (como la sociedad capitalista que hoy padecemos en todo el planeta) responden a un interese de clase y a su ideología dominante.

Este fenómeno es el mismo que se daba en los regímenes monárquicos en los cuales los reyes tenían a poetas, escritores, músicos y hasta historiadores a su servicio; y era este conjunto de intelectuales quienes construían la cultura, historia y, por lo tanto, la ideología de la época aún cuando casi nunca pertenecieran a la aristocracia real. Hoy son las grandes empresas las que financian a la actual intelectualidad y medios de comunicación a través de matriculas en las universidades privadas, becas y premios y propagandas que son las que sostienen a las emisoras comerciales, respectivamente.

Carlos Marx y Federico Engels (los mas importantes teóricos del socialismo y de la clase trabajadora mundial, hasta el momento) decían que: “Los pensamientos dominantes son, en todo momento, los de la clase dominante; es decir, la clase que constituye la fuerza material dominante en la sociedad es también, al mismo tiempo, su fuerza espiritual dominante… la clase que dispone de los medios de producción material, dispone también, por virtud de ello, de los medios de producción espiritual, y gracias a ello domina y gobierna el pensamiento de cuantos se halla privados de medios para producir espiritualmente. Los pensamientos dominantes no son sino la expresión ideal de las relaciones materiales dominantes”, es decir, los dueños de los medios de producción de la sociedad actual son poseedores también de los medios de propaganda y difusión ideológica como: la radio, la televisión y las publicaciones periódicas, diarios, semanarios, etc.… a través de los cuales crean opiniones y pensamientos de acuerdo a sus propósitos e intereses de clase. Es por eso que, en Latinoamérica, un bandido narcotraficante como Alvaro Uribe es un “demócrata” mientras que un demócrata progresista y amplio como Hugo Chávez es un “bandido narcotraficante”; es decir, la verdad es la que determinan los medios de difusión ideológica de la clase dominante, así funciona en las sociedades capitalistas. Evidentemente, no existe tal cosa como la objetividad en los medios privados, ni tal cosa como la imparcialidad en la ideología burguesa.

Actualmente, la burguesía mundial, conserva dentro de su ideología muchas formas tradicionales de la sociedad esclavista y de la sociedad feudal, ya que tanto el esclavismo, feudalismo y capitalismo se basan, todos, en la propiedad privada sobre los grandes medios de producción, en la sociedad dividida en clases y en la explotación de unos hombres por otros. Esto es lo que hace que a pesar de las diferencias, las ideologías de estos tres regímenes, antes mencionados, tengan muchas cosas en común. Muchos ideólogos e intelectuales de la actualidad, al servicio del sistema dominante a escala global, evocan constantemente a pensadores y filósofos de las épocas del esclavismo y del feudalismo, buscando así justificación “histórica” para el régimen de explotación capitalista. Si bien es cierto que los postulados formales de las sociedades capitalistas actuales se apoyaban en pensamientos progresistas y republicanos, en la actualidad se observa que el pensamiento filosófico y la ideología dominante promovida por los medios de comunicación, que están en manos del gran poder económico mundial, trata de resucitar todo lo bárbaro, todo lo reaccionario, lo esclavista, algunos valores medievales muy oscuros y muchos antivalores inspirados en el rechazo a la exaltación de lo propiamente humano.

En la actualidad se ha puesto muy “de moda”, en los grandes medios de comunicación y por parte de los propagandistas del capitalismo, el rechazo a todo tipo de ideologías. Se ha tratado de decretar “el fin de las ideologías”, con la finalidad de eliminar todo intento de las masas populares por hacerse de un sistema de opiniones, pensamientos y teorías que pueda poner en riesgo el régimen capitalista establecido; decretando el fin de las ideologías pretenden enterrar al socialismo, al comunismo, al anarquismo y a todos los pensamientos sociales que pongan en riesgo la hegemonía imperial. Sin embargo, asumen la ideología propia, la ideología capitalista burguesa y neo-liberal-fascista, como neutral; es decir, esa no es ideología sino conocimiento real y genuino, científico y académico; ¡Que hipócritas son!… La ideología que ellos pregonan, aún cuando no reconozcan que es una ideología, es las mas barbara, anticientífica, antihumana, de todas las que han existido en la historia de la humanidad.

La ideología de los trabajadores, la ideología socialista o comunista es la expresión de un conjunto de condiciones reales, de la lucha de clases y de la observación directa y científica de la naturaleza y de las realidades sociales y económicas del mundo actual. Si reconocemos el valor y pensamiento del filósofo venezolano Ludovico Silva, diríamos mas bien que el socialismo no es una ideología sino una teoría científica, pues el socialismo no se basa en pensamientos o ideas autónomas derivadas de la reflexión especulativa o conveniente de algún filósofo en particular, sino en la observación y análisis de la historia y de las relaciones más generales de la naturaleza. Parafraseando a Marx y a Engels podríamos decir que las tesis teóricas del socialismo no se basan en ideas o principios inventados o descubiertos por tal o cual ilustre pensador o reformador del mundo sino que son la expresión de un movimiento histórico real y de la lucha de clases que se está desarrollando día a día ante nuestros ojos. En Latinoamérica hoy se demuestra la verdad científica de los postulados originales de la teoría revolucionaria socialista.

Por otro lado, las ideologías que han servido y sirven actualmente a los regímenes en los cuales existe la explotación del hombre por el hombre, presentan una interpretación idealista de la historia y de las relaciones humanas en el proceso productivo debido a que es evidente que la realidad científica demuestra la falsedad de sus postulados fundamentales. La ciencia demuestra la falsedad de la superioridad de unas razas sobre otras, la ciencia demuestra que el sistema económico neoliberal es caótico e inconveniente y que el mejor sistema económico es uno cooperativo y planificado, la ciencia demuestra que el modelo de desarrollo capitalista es inviable y nocivo al medio ambiente. Sin embargo, la ideología capitalista anticientífica niega todos esos postulados y por tanto se corona como la reina de las ideologías barbaras, salvajes y anti humanistas. El socialismo es teoría científica para el progreso y elevación cultural de la humanidad mientras que la ideología capitalista neoliberal es oscurantismo, barbarie y retroceso para el planeta.



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