Existen referentes revolucionarios que siempre es necesario volver a
ellos. Tal es el caso de Lenin, del Ché, de Rosa Luxemburgo, de los
mártires del 1ero de mayo de Chicago; así como de tantos otros que
ofrendaron su vida por la concreción del ideal revolucionario.
En
nuestro país, no son pocos los “símbolos” que la revolución bolivariana
ha rendido justo reconocimiento; Alberto Lovera, Víctor Ramón Soto
Rojas, el Chema Saher, Jorge Rodríguez, Fabricio Ojeda y Argimiro
Gabaldón, por nombrar sólo algunos, siempre serán los referentes
criollos de entrega, lucha y compromiso revolucionario. Sin embargo,
hoy es importante traer a la memoria de todos los que militamos en la
idea del Socialismo a un revolucionario a carta cabal que ha sido un
poco “olvidado” por nosotros; me refiero a Carmelo Laborit. Carmelo
nació en Río Caribe, Edo. Sucre, un 16 de agosto del año 1926.
Inicia
su carrera como político en el liceo Simón Rodríguez de la ciudad de
Carúpano y gracias a su capacidad de lucha, sirvió siendo aún muy
joven, como correo entre el Oriente y la isla de Trinidad,
convirtiéndose en el enlace entre los exiliados del gomecismo en esa
isla y la resistencia en el suelo patrio. Posteriormente viajó a
Caracas para continuar su formación y decidió hacer estudios de
Economía en la Universidad Central de Venezuela.
En la Casa que Vence
las Sombras participó activamente en la lucha contra la dictadura de
Marcos Pérez Jiménez. Allí también fue miembro de la Federación de
Centros Universitarios en la clandestinidad. Más tarde, en el año, 1953
volvió a Oriente, donde fue hecho prisionero y brutalmente torturado.
Después fue trasladado a la cárcel de Barcelona y luego a la de
Maturín, para finalmente ser llevado a prisión en Ciudad Bolívar, donde
no salió sino hasta que se dio la caída de la dictadura. En los
primeros años de la década del 60, Laborit fue uno de los ideólogos de
la división que sufrió Acción Democrática y que dio origen al
Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR), siendo uno de los
firmantes del Acta Fundacional y de la Primera Asamblea. En 1961 fue
detenido nuevamente a consecuencia de su activa participación
revolucionaria en la llamada etapa de la Lucha Armada, y estuvo
prisionero en la DIGEPOL, en la Cárcel Modelo y en el Cuartel San
Carlos. A comienzos el gobierno de Raúl Leoni fue trasladado al campo
de concentración ubicado en la Isla de Tacarigua o Isla del Burro,
donde fue sometido a distintas formas de tortura. Producto de las
condiciones infrahumanas de esa prisión, su salud se resintió y fue
trasladado al Hospital Militar de Caracas.
En septiembre de 1967 fue
expulsado del país, llevando como destino de exilio Italia. Es de hacer
notar que producto de las muchas acusaciones que se le formularon
(entre ellas la de ser autor de las voladuras de los oleoductos en
Oriente) llegó a constituírsele un expediente de 102 causas. Regresó a
Venezuela bajo el gobierno de Rafael Caldera, bajo la “política de
pacificación”, sin embargo fue detenido y hostigado constantemente.
Carmelo Laborit continuó en la lucha revolucionaria, y junto a sus
compañeros de ofensiva revolucionaria: David Nieves, Oscar Battaglini y
Jorge Rodríguez, iniciaron la batalla por la fundación del partido La
Liga Socialista, de la cual fue su Presidente.
El brutal asesinato de
Jorge Rodríguez y la prisión de David Nieves marcaron al partido, pero
Carmelo siempre estuvo al frente de la lucha por la supervivencia del
partido. A Carmelo le correspondió echarse sobre sus hombros el
partido, siempre acompañado por el pueblo y por la militancia de esta
organización. Carmelo Laborit pasó por las torturas más atroces y jamás
se quebró; rechazó todo intento de soborno y su conducta fue la de un
autentico y verdadero revolucionario que no se dejó tentar por halagos
de poder, ni por una vida cómoda y fácil.
Fue un combatiente a tiempo
completo y un gran estudioso de la historia de Venezuela, de las luchas
por la libertad de los pueblos del mundo, del Marxismo-Lenimismo, del
pensamiento de Gramsci y de todo lo relativo con los combates populares
por la igualdad,
la libertad y de una sociedad libre de la división de clases. Carmelo
murió en Rió Caribe el 30 de septiembre del año 2004. ¡Honor y gloria a
este camarada!
rogebf1970@hotmail.com