Conceptos como: Ética, Moral, Derecho, y otros, son “formal”
y semánticamente idénticos en todas las Sociedades, pero sus
“contenidos” varían sustancialmente de Sociedad en Sociedad;
el contenido, fue, es y, será siempre consustancial
al modelo de Sociedad donde estos tengan lugar; porque cada uno
de estos modelos se fundamenta en una escala de valoración
distinta y acorde con la racionalidad que les determina. Si asumiéramos
a tabla rasa que dichas categorías expresan el mismo contenido,
indistintamente del tipo de Sociedad, estaríamos avalando la ruindad
histórica que, en nombre de la “Ética”, han cometido en
el devenir histórico cada una de las clases dominantes –esclavista,
feudalista o capitalista- ; sería avalar, por ejemplo, los crímenes
cometidos en la Sociedad Esclavista; en cuya Sociedad era
“ético” y además “aceptado” por el sentido común
que un esclavista degollase a un esclavo. Pero la “ética”que
regía para aquel momento histórico fue construida e impuesta
a sangre y fuego por los esclavistas a los esclavos, al margen de la
voluntad de éstos.
Todos los
Estados han sido expresión viva de la clase que en su momento
ha ejercido hegemonía; cada clase en el poder establece una serie de
instancias e instituciones acordes con sus intereses; así
como, toda clase dominante al desarrollar conceptos
como el Derecho, la Ética y la Moral le impregna de un contenido
consustancial a la visión e intereses que ésta tenga.
Entonces, quienes
aspiramos la transformación de esta Sociedad cansada,
necesitamos persuadirnos de que cada uno de estos conceptos o
categorías varían en cuanto a su contenido
en cada Sociedad; así, la
Ética esclavista, la Ética feudalista y la Ética burguesa
están abiertamente reñidas con la Ética Socialista.
Aquellas sirvieron ayer de pábulo a las clases parasitarias esclavistas
y feudalistas y sirven hoy a la clase parasitaria capitalista
para manipular y persuadir a la clase explotada para que ésta
acepte dócilmente la supremacía de su verdugo histórico. Bajo
este esquema, los explotados; es decir; la mayoría del pueblo, constituyen
sólo un medio de manutención de estas clases parasitarias
en el poder. En cambio la Ética Socialista determina a la clase
explotada para que ésta se eleve y convierta en medio e instrumento
de redención definitiva de toda la humanidad; al tiempo que se libera
ella misma. La “Ética”
inherente a todo sistema de carácter explotador presenta serias
contradicciones entre teoría y practica –teoría sublimada y practica
perversa- ; en cambio en la Ética Socialista encontramos perfecta
armonía entre ambos elementos.
Es inadmisible que personeros
autodenominados revolucionarios –imbuidos de “ética” burguesa-
acepten con toda naturalidad, que el gobierno Colombiano secuestre
y abarrote sus cárceles de prisioneros de guerra –insurgentes de
las FARC, ELN, etc- haciéndose eco de los cacareos esgrimidos
por los agentes del imperio, a través de sus espurios medios
de “Comunicación”. No podemos dar por ciertas las argucias
destinadas a descalificar a nuestros hermanos insurgentes; porque ni
son terroristas ni constituyen un riesgo para la paz.
Asumir tales infundíos
significa “legitimar” los mecanismos de Dominación establecidos
por el imperialismo.
Un revolucionario
no puede validar bajo ninguna circunstancia los mecanismos de
dominación de que se vale el Estado burgués para ejercer y mantener
su hegemonía en el mundo; en consecuencia debe desconocer su “ética”,
su “derecho”, sus cárceles
y, todo cuanto sirva a sus perversos fines.
Por
ello, la negociación de los rehenes en el conflicto que padece
la hermana Republica Colombiana –específicamente, lo concerniente
a los presos de guerra- tiene que estar supeditada indefectiblemente
al canje humanitario; porque en la misma medida en que el gobierno
Colombiano no reconoce los mecanismos utilizados por los grupos
insurgentes revolucionarios, en esa misma medida los insurgentes están
obligados a desconocer los espurios métodos de matanzas y abarrotamiento
de cárceles desarrollados por el gobierno Colombiano.
En
toda sociedad de raigambre Capitalista ; donde
rige la democracia burguesa es frecuente escuchar y es además
aceptado por el sentido común que los grupos insurgentes
son enemigos de la paz –claro está, toda esta retórica la escuchamos
por intermedio de las prensas y televisoras al servicio de las oligarquías,
y del imperio en general. Yo me pregunto: ¿Las FARC, el ELN, y el resto
de los grupos insurgentes fungen de causa o sencillamente son
consecuencia del conflicto Colombiano y del drama que vive Latinoamérica?
¿Quienes son los verdaderos enemigos de la paz? ¿No serán las
oligarquías Latinoamericanas, cuyo mayor exponente es el señor Uribe,
las verdaderas enemigas de nuestros pueblos? -La única paz que debe
reconocer y por la que debe luchar un revolucionario es la que se fundamenta
en la justicia y la dignidad; paz con justicia y dignidad!
En una sociedad capitalista
–como la nuestra- fundamentada en antivalores el pueblo sólo
tiene posibilidad de inferir en base a los pocos elementos
distorsionados que le proporciona el sistema capitalista, a través
se su subsistema cultural –en la practica subsistema anticultural.
A partir de allí, cualquier conexión que pretenda establecerse
con la “realidad” sólo tendrá lugar por vía de la especulación,
de la abstracción y de la irracionalidad.
Solo una sociedad
libre de elementos disociadores, alienantes y enajenantes puede
brindar al pueblo la posibilidad cierta de elevarse, autodeterminarse
y labrar su propio destino; pero una sociedad -como la capitalista-
que oferta desviado tendrá siempre un pueblo que le demande desviado.
Si no contextualizamos
y asimilamos aquellos conceptos o categorías a cada modelo de
Sociedad tendríamos que concluir forzosamente que el ser humano ha
cumplido siempre “CONSCIENTEMENTE”, en cada momento histórico,
el doble papel de victima y victimario; cuestión por demás falsa
y refutable desde todo punto de vista racional, porque cuando una sociedad
proyecta y proporciona tales condiciones - de enajenación, alineación
y disociación- no está , ni lo estará nunca, en condiciones
de ofertarle al pueblo posibilidades reales de comprender los
mecanismos que le atan a su verdugo; no podrá comprender la
necesidad de transformar la Sociedad vigente; no podrá conjugar
la relación entre NECESIDAD y LIBERTAD y, su incidencia
en la toma de decisiones se reducirá siempre a banales y estériles
formalismos.
La clave para
avanzar y deslastrarnos de viejas taras y elementos enajenantes está
representada en la elevación de nuestra CONCIENCIA simple
-entendida como cultura general- al plano de la CONCIENCIA
ÉTICO-SOCIALISTA; la CONCIENCIA, simple, por si sola no determina
una acción verdaderamente revolucionaria y transformadora.
Necesitamos hacernos
de una eficaz Cultura revolucionaria; Marx y Lenin
nos legaron la mejor fudamentación científico-social de una
Ética como la que hoy necesita la humanidad para redimirse; este
legado constituye parte de la Cultura universal –aunque se empeñen
en negarlo sus detractores; los de adentro y los de afuera.
Estoy convencido
que la reciente conducta del presidente Chávez está
asociada a lo que yo denomino falta de CONCIENCIA ÉTICO- SOCIALISTTA.
Y para ilustrar mi sucinto análisis traigo a colación una máxima
jurídica que reza: “a confesión de parte relevo de pruebas” .En
boca del Ciudadano Presidente hemos escuchado hasta rabiar, refiriéndose
a Uribe, epítetos de asesino, narcoparamilitar, delincuente,
criminal, peón del imperio y pare de contar. Así mismo ha dicho que
el imperialismo representa el caos, la miseria y la muerte. También
sugería el Presidente que el señor Uribe representa la mejor expresión
del imperialismo en LATINOAMERICA; entonces lo único que justifica
que ahora Chávez asuma a Uribe como su hermano, al tiempo que
insta al pueblo a asumirlo como tal, es su falta de CONCIENCIA ETICA
SOCIALISTA; porque en Chávez los elementos de Ética y Conciencia
están yuxtapuestos; carece de Ética
Socialista, y está imbuido de muchos elementos pequeño
burgueses –Conciencia pequeño
burguesa.
Hasta la Victoria Siempre!!
uanmanuelsivira@hotmail.com