El “Petrosocialismo” de la IV y media

La imprescindible ruptura que debe darse, para generar una verdadera distinción entre el Estado de la IV y un Estado revolucionario y socialista, pasa entre otras cosas por un diagnóstico lo mas acertado posible de los modelos que se han implementado o se han tratado de implementar en nuestro país.

Desde el Estado de Bienestar, hasta el Estado Liberal Burgués, pasando por su variante neoliberal disimulada de humanismo, o un Estado Puntofijista, jamás se ha dado un cuestionamiento fundamental, y que en la actualidad, pareciera estar presente en los discursos y en algunas acciones, pero aún no se ha asumido con fuerza en la acción, hablo del necesario cuestionamiento al mercado como el medio que determina toda acción social, política o económica.

Si no afectamos al medio natural a través del cual se desarrolla el neoliberalismo, nunca podremos pasar a una etapa distinta de modelo de relacionamiento humano, esto quiere decir que, el mercado, como el espacio “salvaje” de competencia, sobre el cual se monta la forma de relacionamiento humana, debe, sin ser ingenuos, ser afectado a favor de una transformación humana real, y eso sólo se logra a través de la planificación de los procesos productivos, económicos y sociales, orientados por axiomas políticos que permitan la claridad en cuanto a los métodos para lograr el fin último, la máxima felicidad posible a partir de la garantía de una igualdad de condiciones y no una simple igualdad de oportunidades.

En nuestro país, seguimos confundiendo los modelos de aplicación para la constitución de un Estado transformador, y no terminamos de crear el propio, cuestión que genera una fuerte dispersión de esfuerzos, en especial en un área tan delicada como la productiva, asumiendo la planificación, desde los consejos comunales, como formas de distribución adecuada de recursos, sin prever el origen o la búsqueda de generación de recursos para el mantenimiento del ritmo de gastos y para el incremento de los ingresos en función de garantizar una mayor atención de demandas, para superar así el modelo rentista de nuestra economía petrosocialista.

El petrosocialismo, es una variante del modelo socialista, inédito en el mundo, que ocurre cuando un país monoproductor energético, transforma su sistema político, en función de colectivizar y generar equidad en cuanto a la distribución de sus rentas, afirmándose socialista sin haber transformado aún su cultura de mercado, lo que impide un desarrollo más rápido de sus fuerzas productivas, y sobre todo éticas.

Nuestro país, sin cambiar el modelo productivo que lo sustenta, seguirá siendo un interesante esfuerzo reformista, pero distará mucho de ser un país con modelo propio, que podríamos llamar “Socialismo Bolivariano”, sino incide de manera determinante en la transformación de su sistema productivo petrosocialista, y no transforma su modelo cultural de mercado. Estamos de la cuarta a la cuarta y media, y estancados para llegar a la quinta república, debemos continuar la marcha sin descanso, con fuerza y con prudencia.


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