Hace tiempo ya que los
amigos me piden que escriba sobre el nacimiento del Partido Socialista
Unido de Venezuela, (PSUV), anunciado por el presidente Chávez luego
de su reelección del 3D del 2006. El origen o nacimiento de algo,
así como sus cambios, transformismos y/o mutaciones nos resulta hasta
ahora bastante incierto y difícil de fijar.
En mi opinión así continuará
siendo hasta que aceptemos la total estructuralidad de la conciencia
humana, con los objetos y mundos que concibe y organiza con la información
de sus sentidos, así como la trascendencia de su intencionalidad de
tales objetos y mundos.
Como yo lo veo la conciencia
humana ha navegado en un intangible pero sentido fluir al cual llama
tiempo, entre ensueños e ideales que la han conducido generalmente
a circunstancias opuestas a las deseadas. Hablo de la conciencia y no
de sociedades, porque por mucho que me he esforzado aún no logro ver
una entidad social, solo veo cuerpos, organismos.
De ese modo soñando,
persiguiendo e intentando la fusión y la felicidad eterna entre cuerpos
de diferente género sexual, hemos llegado a la lucha de géneros, al
movimiento de liberación femenina. Los ideales de libertad, justicia
y paz, nos han hecho transitar por todas las guerras imaginables desembocando
en la mayor esclavitud conocida, a las puertas de la barbarie.
No se si el ser humano
es gregario o libertario por naturaleza, no se si nos reunimos en familias
y clanes, en ciudades y sociedades por el imperio de la necesidad. Pero
lo que si resulta obvio es que persiguiendo ensueños e ideales hemos
forzado de tal modo las relaciones, que todos esos grupos humanos se
han atomizado, desmembrado en personas solitarias, alienadas de su hábitat
natural y social.
No se de nadie que haya
nacido solitario ni veo a la soledad por ninguna parte, ya sea que haya
un solo cuerpo o muchos reunidos en el campo o en la ciudad. Por lo
cual no me queda más que concluir que la tal soledad ha de ser un sentimiento
de alienación resultante de nuestras concepciones y conductas acumulativas.
Dicho de otro modo, hemos concebido y construido desapercibidamente,
hábitos y creencias, personalidades que nos abisman del entorno.
Fracasados los sueños
e ideales felicitarios sociales y de pareja, no nos queda sino soñar
realizaciones o felicidades personales. En pos de ese sueño personal,
la acumulación de bienes y capitales ha llegado a tal punto que causa
la infelicidad o sufrimiento de las grandes mayorías alienadas.
No me queda claro como
la acumulación de bienes o capitales pueden convertirse en felicidad,
porque no se pueden comer ni hacer el amor con ellos, tampoco se pueden
intercambiar por experiencias y conocimientos en el libre mercado. Pero
en todo caso los medios de comunicación se encargan de sustituir lo
sustancial por lo virtual.
Tampoco tengo claro como
es que la conciencia al llegar a ciertos umbrales de tensión y ensimismamiento
cambia su sensibilidad, y como si nada comienza a soñar nuevamente
con ideales de hermandad, igualdad, solidaridad, socialismo, etc.
Pero en todo caso a mi
modo de ver, es en ese sueño de la conciencia colectiva que se origina
la irrupción de la revolución bolivariana, impulsando la creatividad
para visualizar nuevos paisajes sociales alternativos y la voluntad
necesaria para concretarlos. Solo ese cambio de sensibilidad justifica
que esos nuevos paisajes alternativos encuentren resonancia nacional
y mundial, cuando hasta ese entonces no habían podido abrirse camino
más allá de las ideologías y los enfrentamientos bélicos locales
o internacionales.
A mi modo de ver así
se configuran dos de las características esenciales de esta inédita
revolución democrática y pacífica. Iniciar la dirección de complementación
de esas diferencias personales y colectivas alienadas de su hábitat
natural y social, y desactivar los mecanismos institucionales violentos,
represivos, instaurados para mantener ese orden de cosas.
A partir de allí el
pueblo deja de estar dividido en sociedad civil que trabaja y militar
que reprimiendo sostiene el orden establecido, para sumarse en los hechos
a la construcción de un nuevo modelo alternativo. Los bienes y el capital
comienzan a fluir indiscriminadamente desde los centros de poder hacia
las bases de la sociedad alienada y empobrecida. Con lo cual comienzan
a romperse también las intangibles diferencias o barreras de clase
y de género.
Pero ese fluir no se
detiene tampoco en abstractas barreras limítrofes nacionales, sino
que se expande a las naciones vecinas sin que el espacio ni el tiempo
constituyan obstáculos insalvables. ¿De qué servirá entonces que
los centros administrativos de poder intenten impedirlo fracturando
las geografías como en Kosovo, Bolivia o Venezuela?
Si la solidaridad y la
generosidad se convierten en conductas vinculantes, en modos de relación
predominantes, del mismo modo que los afectos mantienen una familia
unida pese a las distancias, o que sus culturas han mantenido unidos
a los indígenas americanos, no habrá fronteras que puedan separar
a una sensibilidad que ya no desea ni acepta separaciones.
El hecho de que caigamos
en cuenta, de que se active la conciencia al punto de reconocer que
navegamos entre ensueños e ideologías que nos llevan hacia las circunstancias
opuestas a las deseadas e intentadas. El que podamos ver que nuestra
sensibilidad se frustra al estrellarse contra los casilleros de personalidad
abismada o alienada que construimos y cultivamos persiguiendo esos sueños,
ya es otra cosa. Depende de que reconozcamos y erradiquemos la violencia
acumulada y enraizada en nuestros cuerpos y conciencias.
Pero por ahora enfilamos
la proa de nuestra nave de sueños colectivos hacia el mar de la solidaridad
y la complementación de diferencias o asimetrías, y cada obstáculo
que se interpone solo estimula más la creatividad y la voluntad para
avanzar en esa dirección. Así lo demuestra la última reunión de
la OEA tanto como la derrota de la Exxon a favor de PDVSA.
Poco importa establecer
si son el enlentecimiento de la economía americana y los fracasos de
sus desesperados intentos bélicos para volverla a poner en marcha,
los que favorecen y posibilitan estos cambios. Porque así como persiguiendo
ensueños felicitarios construimos desapercibidamente la maquinaria
de un estado representativo y su aparato represor para mantener la continuidad
de un sistema de intereses.
Del mismo modo al cambiar
la sensibilidad cuyos hábitos y creencias lo posibilitaban, ya no hay
nada que lo sostenga ni le de continuidad. Por tanto en la medida que
configuremos nuevas formas más participativas e igualitarias de relación,
las anteriores se irán desmoronando inevitablemente al no haber atención
ni conductas que las realimenten.
¿De que serviría el
debilitamiento del dominio imperialista, que no es sino el ganador de
turno que supo aprovechar mejor las reglas del juego, si no diera lugar
sino a otras relaciones injustas camino de una nueva concentración
gradual o acelerada de poder?
Dentro de estas circunstancias
y sensibilidad colectiva nace o viene a configurarse como una necesidad
el PSUV. No se trata de discutir ideologías tanto como de delinear
herramientas que permitan seguir concretando esa sensibilidad en los
hechos. No se trata de una maquinaria electoral, pues el Movimiento
Quinta República ya había ganado 9 elecciones seguidas.
Se trata más bien de
corregir el tropismo burocrático y corrupto de una mentalidad agotada
de perseguir inútilmente ensueños, alejándose cada vez más de sus
objetivos, cada vez más alienada y sintiendo que el tiempo se termina
y se acerca el fin.
Se trata del partido
necesario a un gobierno socialista, que se ha mantenido por nueve años
logrando grandes avances tanto en lo económico como en lo sociopolítico,
enfrentando embates mediáticos, golpes de estado, boicot petrolero.
Y ahora está infiltrado en las fronteras y los barrios por paramilitares
colombianos que secuestran, asesinan, venden drogas y armas.
De ese modo producen
planificadamente elevados índices de inseguridad además de desabastecer
el mercado de alimentos y medicamentos cuya producción y distribución
controlan. Ya todos sabemos de los acontecimientos en la frontera entre
Colombia y Ecuador que son parte de la creciente desestabilización
de América Latina, para impedir o fastidiar al menos sus intenciones
de integración continental.
En respuesta a ello Brasil
ha propuesto un Consejo de Seguridad Sudamericano, para tratar y resolver
todas estas circunstancias que es evidente que no solo no han
de detenerse sino que se intensificarán. Y en la medida de las fuerzas
que intentan alterar el curso que va decidiendo darse el continente,
está el reto al que el PSUV y cualquier herramienta política ha de
dar respuesta, nacional e internacionalmente.
Si tomamos en cuenta
que aún somos colonias que no solo mantienen sus divisiones geográficas
y políticas inalteradas por quinientos años, sino que además tienen
diferendos fronterizos incitados desde los centros de poder que generalmente
conducen a guerras.
Con el objetivo
de vender armas obsoletas para mantener sus industrias bélicas, que
nada cambie en su patio trasero, apropiarse de las materias primas y
servicios públicos, mantener a las ovejas de cada redil nacional encerradas,
aisladas, creyéndose y tratándose como enemigas con quien hay que
competir preventivamente para que no nos aventajen ni dominen.
De todo lo cual por supuesto
acusan virtualmente a la nación que menos se avenga a sus imposiciones,
como sucede ahora con los benditos documentos que sacan de maravillosas
computadoras resistentes a las bombas, secuestradas de la masacre a
las tenebrosas, terroristas, asesinas, narcotraficantes FARC, donde
cada cual puede escribir lo que le plazca.
Tendremos entonces un
esbozo rudimentario del escenario mundial y continental al cual ha de
dar respuesta el PSUV. No está demás recordar que se inscribieron
más de 5 millones de aspirantes, de los cuales se configuraron unos
1600 batallones de 50 a 100 integrantes por localidades. Un millón
y medio asistieron a las reuniones preliminares, entre ellos se eligieron
voceros y estos eligieron delegados al congreso fundacional.
En el congreso se discutieron
y decidieron los principios y fundamentos del Partido para luego elegir
entre 69 candidatos su dirigencia, 9 del sexo masculino y 6 del femenino.
El voto cruzado de las bases dio resultados inesperados para los politiqueros
que siempre desean seguir controlando y manteniendo privilegios. Hugo
Chávez fue elegido por consenso presidente del Partido, con la venia
de los participantes nombró 9 vicepresidentes que se ocuparán de las
distintas zonas geográficas del país, para equilibrar las deprimidas
con las más desarrolladas.
Se decidió asimismo
que cada batallón forme siete comités que participarán en las funciones
prioritarias como la inseguridad y el abastecimiento por ejemplo. Ahora
la dirigencia hará públicas las herramientas decididas para elegir
los candidatos para gobernadores y alcaldes en noviembre, desde las
bases. Los voceros y delegados, como su nombre lo indica, tienen la
función de comunicar a las bases todo lo discutido en las mesas de
debate así como hacer saber a la dirigencia del Partido las decisiones
de su batallón.
En esta época de acelerados
hechos que exigen igual velocidad de respuesta para el logro de la dirección
de acción elegida. Que son influidas y resuenan además poderosamente
en el continente y en el mundo completo, hacen falta mentalidades y
personalidades más informadas y concientes, así como instituciones
internacionales cuyas decisiones sean verdaderamente vinculantes. Hace
falta activar y acelerar la masa crítica necesaria a todo cambio
¿Como haremos para lograr
todo esto partiendo de una mentalidad colonial que aún mira hacia el
norte? ¿Cómo lograremos que personalidades pasivas, como resultado
del ejercicio de un modelo de organización representativa que las alienó
de su entorno natural y humano, se incorporen y participen activamente
de todas las funciones de sus comunidades?
¿De qué herramientas
sicológicas disponemos para que una conciencia disociada en su ejercicio
de competir con el vecino y hasta con su pareja e hijos, que solo entiende
de relaciones jerárquicas de dominio e imposición, donde uno manda
y el otro se calla y obedece debiendo además agradecer; reconozca ahora
los ensueños compensatorios que la han guiado en medio del inevitable
sufrimiento y violencia que tal práctica ha dejado por saldo?
Todas estas son las respuestas,
no solo teóricas, sino sobre todo prácticas, que el gobierno y su
partido político, social y económico, como brazos ejecutivos del cuerpo
social que han de ser, tienen que facilitar en este ejercicio de reconocimiento
y superación de los hábitos y creencias que nos han traído hasta
estas circunstancias que ahora deseamos superar.
Como yo lo veo y experimento
no se trata tanto de izquierdas o derechas, de socialismos o imperialismos,
sino de modelos de organización que violentan o propician la sensibilidad
esencial humana. Es decir, direcciones de pensamiento y acción que
propician o dificultan relaciones pacíficas, solidarias, alegres, que
impulsan a complementar las diferencias.
O que estimulan la creciente
diferenciación y enfrentamiento entre las partes, focalizando en ellas
la atención, Si observamos el pensamiento de nuestra época, notaremos
que toda la intencionalidad está puesta en reconciliar y reunir las
partes. Eso es inevitable, porque en todo organismo las partes son dependientes
de la totalidad.
Es el cuerpo el que manifiesta
sus funciones y miembros y los sostiene, les da unidad, integridad.
Por tanto el focalizar la atención en las partes solo puede llevarnos
al sufrimiento y la violencia de sentirnos solos e incompletos, soñando
compensatoriamente reconciliaciones, reuniones y fusiones. No otra cosa
significa religión, re-ligare, volver a unir.
Nuestra época de problemas
globales que exigen respuestas globales, hace imprescindible una mirada,
un pensamiento abarcante e incluyente. Quien abarca e incluye no puede
evitar reconocer que el ecosistema completo es un sistema de relaciones
interdependiente, por lo cual todo lo que afecta una función afectará
más temprano que tarde al organismo completo.
Del mismo modo que todo
cuerpo lo hace, el ecosistema ha de dar respuestas globales si es que
ha de mantener su integridad, es decir la vida sicobiológica. Por ello
aunque nos resulte totalmente extraño ya que consideramos el planeta
una cosa externa, ajena e insensible a la conciencia, sería más apropiado
decir que el espacio, el planeta o el universo florece, emana minerales,
animales, reproduce seres humanos y todo tipo de formas y entidades,
manteniendo siempre un equilibrio dinámico, viviente, entre todas sus
manifestaciones.
Por ajena y extraña
que nos resulte esta concepción, habremos de admitir que todo modelo
de pensamiento, todo paradigma de conocimiento ha sido una respuesta
interactiva a las experiencias a que la especie ha estado sujeta, un
intento en consecuencia de interpretar para prevenir, para adaptarse
del mejor modo posible a las circunstancias inevitables de su medio.
Los presentes acontecimientos
desbordan en amplitud, velocidad y complejidad nuestros conocimientos
haciéndolos inoperantes, ya sea que los veamos como hábitos y creencias
personales o instituciones sociales, culturales y religiosas. Por tanto,
incredulidad y extrañeza mediante, a gusto o disgusto, habremos de
reconcebirnos en relación con el mundo. Tendremos que reconocer la
inercia de los hábitos y creencias ya inútiles para la continuad y
enriquecimiento de la vida, sopesándolos sobre todo desde la violencia
y sufrimiento mental que las prácticas discriminatorias y excluyentes
de todo tipo nos originan, desde el entendimiento que a esta velocidad
e intensidad ya no hay aislamientos ni impunidades posibles.
En consecuencia, la esenciales
batallas que hemos de dar y que todo partido ha de propiciar, sobre
todo con su ejemplo, son las de posibilitar la creciente manifestación
de esa nueva sensibilidad que va dando señal, ir poniendo en evidencia
y quitando todo aquello que la obstaculiza y desvía. Estimulando la
creatividad y voluntad necesaria para visibilizar nuevas alternativas
concretas.
Mucho se habla sobre
cual ha de ser la función de los nuevos medios alternativos que reintegren
el poder de comunicación alienado y concentrado en pocas manos, para
inducir conductas estimulando violencia, sufrimiento y consumismo compensatorio
virtualmente. Ciertamente es necesario advertir de todos estos trucos
mentales.
Pero no al punto de hipnotizarnos
y permitir que sean las viejas mañas que intentamos superar, las que
manejen nuestra agenda. Como yo lo veo la prioridad ha de estar en visibilizar
para todos las nuevas alternativas que vamos concretando. Si logramos
establecer comunidades pilotos, por pequeñas que sean, que comiencen
a vivir ya modalidades más gratas de relación.
Entonces tendremos ejemplos
demostrativos de futuros posibles a que todos aspiramos, así como caminos,
herramientas prácticas para acceder a ellos. Si no disponemos de esos
ejemplos, si solo podemos hablar de los peligros que nos acechan, es
decir estimular también nosotros temores que solo generan discusiones
y enfrentamientos en búsqueda de culpables de nuestra frustración
e impotencia, ¿para qué queremos entonces eso medios?
Es necesario unificar
fuerzas en dirección del logro de alternativas concretas, superadoras
del modelo que ya no deseamos y solo reproduce violencia sin importar
lo que digamos y hagamos. Esos ejemplos o modelos demostrativos
abrirán todas las puertas de la creatividad para esa sensibilidad colectiva
que ya resuena y se hace sentir. Ya lo están haciendo.
Esa sensibilidad creativa,
generosa y solidaria, será la que al expandirse chocará con todos
los límites que hasta ahora la han imposibilitado, desviado, violentado,
haciéndolos evidentes, no dejando ya zonas oscuras de conciencia en
que puedan esconderse. Entonces podremos reconocerlos y desecharlos
como hojas muertas, quedando abiertos los nuevos caminos. Sintetizando
y hablando en criollo, es necesario dejar de traducir nuestra sensibilidad
a angelitos en las nubes, a pajaritos preñados. Dejar atrás deslumbrantes
ensueños y discusiones ideológicas impotentes que no conducen a ninguna
parte, que no son sino arrastre e inercia paralizante de nuestros viejos
hábitos y creencias. Para decidir qué y cómo queremos vivir, reuniendo
nuestras fuerzas y capacidades para concretarlo aquí y ahora.
Ha nacido el PSUV. ¡Viva!
¡Larga y productiva vida a PSUV! ¡Feliz y relajada muerte también
cuando llegue la hora de otro nuevo nacimiento!
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