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    Ideología y Socialismo del Siglo XXI

Una propuesta para el debate y la práctica revolucionaria
Por: Vicente Moronta
Fecha de publicación: 20/03/08
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“La revolución es sentido del momento histórico”.
Fidel Castro Ruz
 
A lo largo del siglo XX las distintas “revoluciones” que se suscitaron, especialmente, en el este de Europa y algunos países de Asia, tuvieron una lectura desarrollista. Esta apreciación se debe particularmente a la creencia de que cambiando la base material de la sociedad se alcanzaría la alborada de un mundo mejor. Esta concepción mecánica y reduccionista conllevó al desvío y al estancamiento de dichos procesos, máxime cuando el gran capital mundial tentaculizaba al globo terráqueo con sus artimañas culturales y patrones de conductas.
 
La tradición de más de dos milenios de explotación descarada sobre los seres humanos pudo más que el intento de transformar por vía revolución esa realidad. Ello se debe, creemos, a la ausencia de una cosmovisión de la totalidad que aborde desde el viraje del conjunto de relaciones de propiedad y de poder hasta el sistema de valores que caracteriza a la civilización actual. Superar el dogmatismo nacionalista y la ortodoxia “teoricista” es una tarea ineludible en la actualidad. Para ello, se hace extraordinariamente necesario configurar una propuesta fresca y auténtica, que se vincule a las realidades de los sectores populares, a fin de democratizar el debate y la construcción revolucionaria.
 
La Revolución Bolivariana, terreno donde se despliega el más preponderante juego de ajedrez entre las mayorías empobrecidas y el imperialismo en este hemisferio, es carente de un programa que se discuta colectiva y democráticamente entre quienes apuestan a la esperanza y a la dignidad nacional. Sin embargo, los avances son múltiples. Existen diversos espacios de cardinal importancia como los consejos comunales, los comités de tierras y de salud, las mesas técnicas de agua y de energía, el denominado Partido Socialista Unido de Venezuela con sus respectivos batallones socialistas, así como los distintos frentes de lucha, llámense; el estudiantil, el campesino, el indígena y el obrero. Estos espacios ya erigidos sobre la base material de que estamos en presencia de un real proceso de cambios en el país y de que por ventaja fundamental contamos con el liderazgo fortalecido de la figura del Presidente Chávez, se constituyen en un autobús histórico que era impensable unas décadas atrás.
Las condiciones históricas, sociales, políticas, jurídicas e internacionales están dadas para desplegar la gran BATALLA DE IDEAS, combate éste que debe enfocarse en la educación masiva de cuadros políticos que sean capaces de combinar todas las formas de lucha por la construcción del socialismo y para derrotar al capitalismo en todos sus ámbitos de acción.
 
Edificar un nuevo orden civilizatorio pasa inexorablemente por identificar en primer lugar las características principales y secundarias del modelo de convivencia actual: el capitalismo en el siglo XXI. Así mismo, es extremadamente necesario acercarse a las realidades de los más desposeídos, esto significa desde nuestra humilde opinión, compartir sus más profundas necesidades y acompañar el proceso que vislumbre las distintas resoluciones a éstas. Por tanto, saber donde estamos situados y educar a partir de ese diagnóstico real en la praxis resolutiva es una concepción que debe estar arraigada en esta BATALLA DE IDEAS.
 
Lo reivindicativo como tránsito hacia la politización y la elevación de los niveles político-organizativos de los sectores populares es otra de las aristas que debe recubrir esta campaña. Por otra parte, esta empresa debe conducirse con una gran mística y una estética alusiva a nuevos valores que rescaten nuestras tradiciones pero que capten la atención de las mayorías. Esto requiere superar con urgencia el trabajo arcaico y rudimentario en todos los terrenos de la vida política, ya sean lo propagandístico y lo comunicacional como lo organizacional en su conjunto.
 
La calidad del mensaje y la manera de provocar la discusión en el sujeto político de la actualidad debe cambiar definitivamente: pasar de un concepto coercitivo e impositivo a un paradigma que estimule las perspectivas críticas de los llamados a derrotar al capitalismo. Lo antes señalado es una tarea de inmensas dimensiones, puesto que gran parte de los errores cometidos en lo que va de Revolución Bolivariana se debe a la manera de comunicar nuestro proyecto con miras al socialismo.
 
De igual manera, esta gran BATALLA DE IDEAS debe emprender un proceso de reflexión profunda sobre el momento histórico que vive América Latina y el Caribe. Para ello, la crítica fraterna y la propia autocrítica debe impregnar los campos y las ciudades. La crítica y la autocrítica deben ser liberadas definitivamente del chantaje otorgado por quienes se niegan a aceptar que tenemos marcados errores y que debemos superarlos rápida y efectivamente por el bien de la Revolución Bolivariana y del pueblo venezolano. La crítica no se puede entender únicamente como un proceso interno. ¡Para nada! Es también un proceso frontal contra el enemigo del pueblo: el capitalismo. Debemos denunciar las distintas problemáticas que genera el capitalismo en la actualidad. El desempleo, la delincuencia y la inseguridad, la exclusión de la salud y la educación, la miseria y el hambre, la pobreza, el desabastecimiento y el acaparamiento de los productos de primera necesidad, entre otros, son generados por el capitalismo. Debemos decir que el socialismo busca en primera instancia erradicar esas situaciones y que incluso temas como la burocracia y la corrupción son hijas del cáncer individualista y consumista propias del orden capitalista. Esta crítica, este desmontaje al sistema actual no se ha hecho, mientras que la oligarquía denuncia nuestros errores con su gran potencial comunicacional y desequilibra nuestra capacidad de convencimiento y movilización.
 
Tampoco hemos sabido explicar con claridad que transitamos una revolución en plena vigencia de un ordenamiento jurídico-político que impiden salir de estas problemáticas, y en gran medida, el fracaso en el marco del referéndum de diciembre pasado se debe a no saber explicar que para superar la pobreza, para poder aniquilar la burocracia y la corrupción, que para poder tener trabajo, tierra, comida, salud, educación y vivienda para todos por igual es necesario trascender ese ordenamiento jurídico. Por lo tanto, también es una tarea potenciar los medios de comunicación alternativos, bien sea creando unos nuevos o fortaleciendo los ya existentes, inscritos en lo antes señalado sobre la mística y la estética que debe caracterizar al sujeto revolucionario.
 
Bolívar tiene las botas puestas y tiene que hacer en América todavía. Los pueblos del mundo ven en América Latina y el Caribe el reto por excelencia que propone la liberación definitiva y la redención de los seres humanos. El imperialismo y las oligarquías vienen por nosotras y nosotros. ¿Qué hacemos? Luchar, luchar y más luchar. ¿Basta casi diez años de los pobres en el gobierno con Chávez o basta combatir toda una vida para alcanzar la verdadera paz con justicia social e igualdad entre quienes habitamos estas milenarias tierras? El engorroso camino del socialismo no es nada fácil y sabemos que es sumamente duro, pero definitivamente es el único camino que nos llevará a la independencia total y a la libertad suprema. Sólo nos queda configurar una portentosa arma que aniquile todo vestigio del individualismo y el egoísmo. Sólo nos queda armarnos de coraje contra la codicia de quienes se creen los policías del mundo. Sólo nos queda unirnos para ser invencibles en esta gesta gloriosa por una tierra sin explotadores, sin explotados. Basta con echar a andar la gran BATALLA DE LAS IDEAS y de contribuir militantemente con el Comandante Chávez, la Revolución Bolivariana, el Socialismo y la causa de los pueblos.
 
¡PATRIA, SOCIALISMO O MUERTE!
¡Seguro que VENCEREMOS!
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Vicente Moronta


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