|
En estos momentos la Revolución se encuentra ante la urgente necesidad de no dejarse llevar por el derrotero del pesimismo y por la tentación de cambiar de rumbo y someterse al engaño. La manipulación y el manejo de la sociedad burguesa capitalista liberal, que se siente fuerte y capaz de seguirla infiltrando y convertir todo este movimiento original y paradigmático en un boom de reformas, que aseguren un mejor nivel de vidas para un mayor número de la población, pero que no realice un cambio transformador en la sociedad venezolana y por tanto latinoamericana que con ansias y esperanzas pone sus ojos en esta experiencia liberadora.
Es importante ver las lecciones de la historia, la capacidad y los medios que tienen los sectores constituidos e instalados para la alienación de la conciencia personal y colectiva. La estructura burguesa de la sociedad, puede crear y mantener la mentalidad de aceptación ante lo establecido, por tanto los sujetos de un conglomerado colectivo si no son objetos y participan de un proceso permanente de concientización que nos asegure la defensa de la dignidad personal, la lucha por una sociedad más justa, por una opción por los pobres y por el ideal de una civilización de amor que implica igualdad, libertad, desprendimiento y cooperación, estaríamos parafraseando a Bolívar, arando en el mar, perdiendo el tiempo y gastando energías. El hacerlo requiere creación y constitución de cuadro políticos con una formación ideológica profunda, clara y sistemática, además de un proceso educativo que en su diseño curricular proyecte estos valores en todos los niveles, sin miedo, ya que la lucha es frontal y tiene un enemigo que nos demostró el 2 de diciembre pasado, que en el sector educativo tiene un bastión y todavía no hemos podido penetrar y mucho menos cambiar.
Este proceso requiere además una estructura sindical que en medio de la lucha por liderazgos parcelados no ha podido constituirse, fortalecerse y proyectarse, no existe una revolución sin obreros organizados que fomenten la conciencia de clases y el combate de sus reivindicaciones. Además estamos en deuda con los verdaderos liderazgos del movimiento estudiantil, que ellos sean cónsonos con su ideal de jóvenes que desean y ansían una sociedad justa y de igual oportunidades. Al igual que el protagonismo que deben ejercer los consejos comunales como núcleo principal de una nueva concepción del poder desde la base, con verdadero sentido democrático y participativo, para evitar que desviaciones la perviertan en el camino y termine siendo traicionada. Recordemos que es una propuesta de revolución democrática participativa, no es ni burguesa, ni liberal, ni capitalista y ese parece ser el esquema de las campañas electorales, lo cual convierte todo proceso de consulta en una gran trampa contra la revolución.
En el plano político, la revolución requiere y necesita el diálogo, pero el mismo no es concesión, y la negociación no es cambio de dirección. Podemos discutir las estrategias pero no ceder en los principios.
Articulo leido aproximadamente 366 veces
|