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Cuando el presidente Hugo Chávez se reunió con su nuevo tren ministerial les encomendó una tarea primordial: que se cumpla la Constitución Bolivariana de Venezuela.
Pero nada más acababa de pronunciar la última palabra, cuando ya se encontraban los medios de comunicación privados encadenados con sus voceros lacayos, dándose contra el piso y las paredes, porque el Gobierno nacional haciendo cumplir la Constitución, les impondría la reforma.
Están acostumbrados a que la ley es sólo para los pendejos. Si hacemos una retrospectiva de la justicia, nos damos cuenta que al pobre si le aplican con rigurosidad la Carta Magna, pero los grupos económicos poderosos, parecieran tener un teléfono como aquel que utilizaba Batman para comunicarse con el comisionado y así solucionar sus problemas de un solo golpe.
No tengo la menor duda de que consiguen de todo sin trasnoches, amanecidas, vigilias, colas, calor, empujones, solamente violando de esa forma la Constitución, quiero expresar, con una simple llamada telefónica.
Además de lo antes mencionado, viven de la explotación del hombre a través del trabajo productivo y del improductivo. Y no es que la clase propietaria la relacionemos con lo improductivo y a la desposeída con lo productivo.
Marx indica como distinguir en el modelo capitalista salvaje si un trabajo es productivo o improductivo: “solo es productivo el obrero que produce plusvalía para el capitalista o que trabaje para ser rentable el capital”. Un trabajo puede ser productivo o improductivo, según se inserte en las relaciones capitalistas de producción.
Esto es mas que evidente, el pueblo por mucho trabajo productivo que realice lo está haciendo para el bienestar de sus patronos o explotadores, que seguirán disfrutando de la fuerza de nuestro trabajo, y para nosotros lo que es productivo pasa a ser improductivo, porque cada día vivimos en peores condiciones, no hay bienestar social, no mejora la calidad de vida y mucho menos podemos autosustentarnos mediante el trabajo.
De allí que debemos pensar en el trabajo que sea productivo para nosotros mismos, a fin de mejorar la calidad de vida, sabiendo que, pese a los esfuerzos del Gobierno, el petróleo continúa siendo para el pueblo una cruz a cuestas, mientras que para las minorías es la mayor suma de felicidad posible.
Por tanto, el pueblo revolucionario venezolano debe continuar atento y de alguna forma hacer de fiscal ante los organismos competentes y el presidente de la República Bolivariana de Venezuela, Hugo Rafael Chávez Frías, que cada día exige mayor participación al pueblo en las denuncias de irregularidades.
Esa es una forma de combatir el poder de la oligarquía. Tenemos que quitarle a los ricos, el teléfono de Batman, además a este personaje del imperio le tenemos nuestro héroe de Sabaneta de Barinas, a nuestro líder revolucionario, ahora más que nunca, ganado a la gran batalla.
manchogh@hotmail.com
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