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El paso de la mal llamada masa a sociedad conciente puede ser impulsado con el sistema cooperativo a nivel de naciones y en un segundo grado, a niveles regionales. Personalmente, digo mal llamada masa porque pienso que este término es irreal, despectivo y elitista. Incluso, cuando nos referimos a las hileras de obreros que Martí describe en sus escenas norteamericanas o en el caso de los aturdidos explotados de hoy que viven compulsados por el consumismo. Por supuesto, de la misma manera no son masas sino seres humanos los millones de hombres, mujeres y niños que hoy mueren de hambre en este mundo capitalista o los que son asesinados por las bombas y la violencia que genera el expansionismo avaricioso del capital. Y todo este genocidio producido por la monopolización ahora tiene que asumirlo el capitalismo. Especialmente, desde la destrucción de la Unión Soviética por la acción combinada de la burocracia estalinista y la plutocracia del sistema mundo. Por lo tanto, en Cuba y ahora en Venezuela y pienso que en general, ya se debe cambiar ese término de masas por el de sociedad, la cual es un organismo vivo en proceso de concientización. Quien lo dude, que estudie el proceso cubano o el bolivariano para que se percate de la inteligencia social.
De cualquier manera, más allá de conceptos y problemas semánticos, quiero entrar en el tema de las cooperativas y su importancia en la construcción de la próxima civilización socialista. Precisamente porque el movimiento cooperativista más que una estructura económica es una asociación de seres humanos. Las cooperativas son escuelas de socialismo y ellas, en su propio desempeño, cortan la reproducción ideológica y económica del capitalismo. La educacion socialista que es la base de la formación de hombres libres, creativos y solidarios, se desenvuelve en las escuelas a nivel teórico y en la praxis social como escenario. Es decir, el hombre busca la verdad irremediablemente porque tiene fe que existe. Y la crea, la piensa y la pone a prueba en la praxis. Sin reflexión a partir de la praxis para ajustar las hipótesis intuitivas; no hay verdad sino dogma. Pues no se escucha la voz de la realidad sino se trata de ajustar la realidad a esquemas preconcebidos e immutables. La construcción de la sociedad socialista es en el fondo la desalienación del hombre y el desarrollo pleno de todo su potencial humano. En este empeño las cooperativas son escuelas de socialismo y demuestran que el capitalismo es sustituible. En primer lugar porque no hay salario ni patrón en las cooperativas. En Segundo lugar porque la mentalidad del cooperativista se transforma en sentido solidario mediante la propia praxis de la cooperacion.
Robert Owen al decir de Marx sembró la semilla del cooperativismo en Inglaterra. Hoy en más de cien países existen 800 millones de cooperativistas. Por supuesto, en muchos de estos países las cooperativas no cuentan con el apoyo del sistema, pues en muchas ocasiones son esfuerzos aislados dentro de un contexto capitalistas: Pero funcionan y son importantes. Sin embargo, en el caso de nosotros, los cubanos, que estamos empeñados en construir la Nueva Civilización Socialista, así como en general en Venezuela y los países del ALBA, un movimiento cooperativista pujante puede convertirse en un gran movimiento educativo de autogestión y autoliberación social dentro de una praxis de mejoramiento humano. En 1844 veintiocho tejedores de Rochdale con sus ahorros alquilaron un local, el cual convirtieron en almacen, al mismo tiempo que lo utilizaban para realizar sus reuniones. Había nacido una asociación de seres humanos, que necesitaban trabajar para satisfacer sus necesidades espirituales y materiales. La explotación del hombre por el hombre había recibido un golpe mortal. Todo parece indicar que aquellos 28 tejedores no eran masas sino seres humanos que con su espíritu, su mente y su acción solidaria demostraban que el trabajo esclavo podia quedar atrás.
yndamiro@hotmail.com
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