Se
autodefine como marxista heterodoxo. Prefiere combinar el conocimiento de la
historia, la cultura, los conflictos de clases y la política. Pero más allá, le
interesa la fortaleza que genera la solidaridad entre los seres humanos. Cree
que el intercambio humano es lo que da fortaleza para seguir adelante en la
lucha ideológica, sobre todo en estos tiempos en que el mercado, la
globalización y el neoliberalismo intentan acabar con los que menos tienen.
Siente satisfacción al reconocer que más allá de la lucha política el compartir
detalles comunes de todos, alegrías, y por qué no, fiestas y hasta uno que otro
trago de vez en cuando, ayuda a fortalecer el arduo camino que representa la
lucha por la justicia social.
"Eso
es importante porque a veces nos sentimos cansados de la lucha política
ideológica y cuando uno se mira en el espejo dice: `debemos continuar'; y uno
recuerda las luchas y personas con quien uno estaba compartiendo victorias y
derrotas y eso fortalece el sentido de continuar en la lucha".
Habla
James Petras, un sociólogo nacido en Boston, hijo de inmigrantes griegos. Gran
conocedor de las luchas sociales en todo el mundo, testigo de desigualdades
sociales y de los efectos nefastos del capitalismo y el imperialismo. Conoce el
palpitar de la América
Latina desde los grupos de base y las luchas populares. Con
él conversamos en entrevista exclusiva cuando llegó a Puerto Rico recientemente
a dictar varias conferencias bajo el tema El futuro de las relaciones de
América Latina y los Estados Unidos. De él escuchamos controvertibles opiniones
sobre los nuevos gobiernos de América Latina, la lucha de clases, las luchas
populares, los liberales confundidos con izquierdistas y el futuro de las
políticas neoliberales en la región y, por supuesto, su impresión de Puerto
Rico.
Usted
tiene una visión muy crítica de los nuevos gobiernos de América Latina que
algunos han catalogado entre izquierdas radicales y nueva izquierda. ¿Qué cree de Bachelet en Chile; Correa en
Ecuador, Chávez en Venezuela, Morales en Bolivia, Lula en Brasil, Tabaré en
Uruguay; de la situación de Cuba y de López Obrador en México, que estuvo cerca
de ganar las elecciones como parte de estos nuevos gobiernos? ¿Cómo visualiza
esos nuevos gobiernos?
"Creo
que la izquierda ha perdido su papel, ha perdido criterios. Entendemos la
izquierda como una política que aumenta los gastos estatales, que fortalece el
poder del estado en la economía, que rechaza las prácticas de libre comercio,
que aumenta los salarios, (que emplea) las inversiones públicas en servicios
sociales, que revierte las privatizaciones que perjudican el país, eso como
algunos criterios. Si aplicamos eso, lo que la gente llama la izquierda, a
quién podemos considerarlo así.
"(En
el caso de) Lula, éste apoya la privatización, rechaza la reforma agraria, está
financiando las grandes plantaciones de soja de agroexportadores. ¿En qué
sentido es izquierdista entonces? Uno dice, bueno, porque era un obrero antes,
pero hace 30 años. Pero chico, alguien que era sindicalista, que ha pasado 25
años como funcionario de un partido, que dentro de ese partido cada vez más se
ha derechizado, que ha pactado con el Fondo Monetario, ¿como podríamos
considerarlo de izquierda por el hecho de que en una época era metalúrgico,
dirigente sindical? La gente cambia, especialmente al entrar a la lucha
electoral. Hay un proceso de resocialización donde se aprenden nuevos valores.
"En
el caso del Partido Socialista de Bachelet (en Chile) no tiene nada,
absolutamente nada que ver con (el ex presidente socialista Salvador) Allende.
(Ahora) son los capos del libre comercio con Estados Unidos. Mandan tropas a
Haití donde masacran al pueblo haitiano, junto con Lula, con Evo Morales, que
tienen tropas en Haití. ¿En qué sentido entonces es esa una política
antiimperialista, si están colaborando con la ocupación de Norteamérica que
derrocó a Aristide?
"Yo
creo que la izquierda revolucionaria está presente en varios países: en las
FARC en Colombia, en sectores del Movimiento sin Tierra en Brasil, sectores
sindicales y campesinos en Bolivia que están exigiendo la expulsión de
multinacionales, la nacionalización, expropiación, porque Morales ha confundido
al mundo con su frase nacionalización pero no expropiación, es un juego de
palabra. Porque nacionalización históricamente significa la expropiación de una
empresa y pasarla de manos privadas al estado y lo que hace Evo Morales es
simplemente aumentar los impuestos que pagan y han comprado algunas acciones
que antes eran los fondos de pensiones para compartir con los sectores
petroleros y con las grandes transnacionales. No han expropiado ninguna empresa
ni de gas, ni de petróleo y mucho menos entre las grandes plantaciones y
latifundios. Categóricamente dijo que no iba a expropiar empresas
productivas."
¿Cambió Evo Morales de lo que era
antes de llegar al poder y lo que es ahora en el poder?
"Primero
cambió cuando se puso a ser electoralista. Porque hay dos caminos. Aceptó la
institucionalidad pero manteniendo un discurso crítico al capital, a los
imperialistas y la derecha. Después, cuando casi ganó las elecciones
presidenciales, que las perdió por un estrecho margen, se derechizó más. Empezó
a subordinar la lucha de masas a sus aspiraciones de ser presidente. Eso se
empezó a ver con las insurrecciones. Evo Morales no participó en ninguna de las
insurrecciones. En febrero de 2003 no tomó parte del levantamiento. Mucho menos
en octubre que derrocaron las masas a Sánchez de Losada. Evo estaba en Ginebra
en un congreso de parlamentarios. Volvió en el último momento cuando la
insurrección era exitosa y utilizó su autoridad para imponer al vicepresidente
de Sánchez de Losada, Carlos Mesa, quien era un liberal. En la última
insurrección que tumbaron a Mesa, a pesar de la resistencia de Evo Morales,
interviene Morales y consigue que otro liberal, el presidente de la Corte Suprema, (de
apellido) Rodríguez, sea presidente transitorio. Cuando éste llegó al poder fue
más que evidente que era un liberal progresista bajo mucha presión de las
masas. Pero incluso si quieres, como reformista, Evo lo que dio fue migajas.
Por ejemplo, aumentó el salario mínimo en un 10 por ciento, mientras que en la
campaña electoral dijo que iba a duplicarlo. Los maestros lo que recibieron fue
un aumento real de cinco por ciento."
¿Cómo ve el caso de Ecuador?
"Yo
no confío demasiado en (el presidente Rafael) Correa. Primero, por los
nombramientos de su gabinete. Segundo, porque después de denunciar la deuda
externa, al siguiente día vuelve a pagarla al Fondo Monetario. Después dice que
va a echar la base norteamericana en Manta, pero dice que al acuerdo todavía
(le quedan) dos años. Es como un cangrejo. Después dice que va a crear la Constituyente pero,
cómo va a montar la constituyente si los espacios para elegir son los mismos
que las elecciones parlamentarias; es decir, los movimientos sociales no van a
presentar candidatos y va a ser un espacio donde la misma politiquería
electoral va a meter sus candidatos. Y además, Correa pactó con Lucio
Gutiérrez, que era un vende patria. Entonces, con estos indicadores, debemos
mirar con mucha cautela en vez de decir que forma parte de una nueva ola.
Sabemos que hay movimientos indígenas, sindicalistas, petroleros, electricistas
que apoyan a Correa, pero hay que ver en qué grado las presiones de estos
sectores influyen sobre su política de gobierno."
¿Es similar el caso en Uruguay?
"Ese
es un gobierno puramente liberal. (El presidente) Tabaré Vázquez y (el ministro
de economía) Daniel Astore. Astore desde años quería colaborar con los partidos
burgueses de derecha y firmaron (con ellos) un contrato en acuerdo con Estados
Unidos sobre garantías de inversión y de comercio.
"Creo
que la izquierda pragmática es Cuba y Venezuela, que han tenido un estado de
bienestar social, una economía mixta y una posición critica al imperialismo
norteamericano. Yo lo llamo pragmático porque ya Cuba ha invitado a España, los
israelitas y a medio mundo que quiera compartir inversiones allí."
¿Se refiere a las empresas de
inversión mixta?
"Sí.
En lo avícola Cuba está compartida con China, en Turismo con España, en lo
cítrico con Israel, que tiene plantaciones grandes allí. Incluso el ex jefe de la Mosad (servicio de inteligencia
israelí) es dueño de una plantación cítrica importante.
"Y
(refiriéndose a Chávez) quiere balancear la faja del Orinoco que antes estaba
totalmente bajo Exxon, Texaco, ahora quiere ser su socio, compartir 50-50 con
ellos la exportación de petróleo. Y fíjate, antes de Chávez el impuesto sobre
el petróleo era dos por ciento. Después de Chávez subieron a 15 por ciento hace
tres años. Hace un año lo subió a 33 por ciento y ahora con su nueva política
Chávez se está preparando para nacionalizar la mitad, compartir esa explotación
del petróleo con las multinacionales. (Considera eso una progresión positiva).
Está volviendo a aumentar el poder del estado sobre la economía."
¿Es entonces Venezuela el único país
que va hacia la izquierda?
"Sí,
creo que es el único. Los demás se quedan con el modelo neoliberal del pasado,
en algunos casos profundizándolo."
En Nicaragua; ¿qué opinión le merece
la vuelta de Daniel Ortega en alianza con la derecha?
"Con
los contras de aliados y en la vicepresidencia con el Obispo Ovando, el más
reaccionario y antimujer del mundo, aprobaron una ley antiaborto peor a la que
existía con Somoza y Violeta Chamorro. Es una ley que incluso prohíbe el aborto
en caso de violación y hasta cuando sea para salvar la vida de la mujer."
En el caso de El Salvador, que
recientemente celebrara los 15 años de los acuerdos de paz en medio de una
serie crisis social, ¿qué cree?
"Después
que depusieron las armas yo estuve allá conversando con dirigentes populares y
lo que me contaban era que durante la lucha armada los gobiernos no se atrevían
a aprobar legislación antilaboral porque tenían miedo de que los guerrilleros
se juntaran con los obreros. Pero después que el farabundismo (Frente Farabundo
Martí para la
Liberación Nacional/ FMLN) bajó las armas y entraron al
Parlamento, han aprobado leyes antisindicales que facilitan el despido de
obreros.
"Yo
creo que el farabundismo era un esfuerzo político electoral para construir un
estado de bienestar social, ni más ni menos. Schafik (Jorge Handall, uno de los
líderes del FMLN) me contaba que no había una perspectiva de socialismo, que
había que modernizar al país, mejorar la productividad y se molestó cuando yo
le pregunté que ante la modernidad de los capitalistas del país, ¿qué iban a
tener frente a ellos; algunos beneficios sociales? Yo creo que Schafik a final
de cuentas convirtió su discurso radical en un discurso de bienestar social.
"Yo
hablaba con mucha gente que votó por el farabundismo y todavía están en la
espera de ver los cambios que le prometieron. Todavía están pendientes porque
les dicen que (los del FMLN) no tienen la presidencia (del país), no tienen
mayoría en el Congreso y tienen que esperar no sé cuantos años, para elegir `nuestro
gobierno'. Mientras, desde la paz han salido cientos de miles de salvadoreños
del país porque no aguantan más, que los debates parlamentarios rinden muy
poco."
¿Dónde ubicamos a Evo Morales?
"Creo
que por las poderosas presiones de masa insurreccionales hay que ver cómo va a
terminar el asunto, porque ya permitió que la derecha, que estaba muy
desprestigiada y debilitada, volviera a reorganizarse en Santa Cruz. Evo
Morales está entre la insurrección y la reacción. Dice que va a expropiar
empresas si no cumplen con los acuerdos. Luego dice a la oligarquía que amenaza
al separatismo que va a movilizar al pueblo para golpearlos. Entonces, hay un
doble discurso. Primero depende de Europa para ayuda: Zapatero, Francia.
Incluso no tiene ningún problema con que Estados Unidos todavía esté
financiando la erradicación de coca, aunque han bajado ese financiamiento. Hubo
un momento en que Evo empezó a hablar en contra de la erradicación de los
cocaleros y Estados Unidos se enfadó y le bajaron el financiamiento. La última
cifra que tenía de ese financiamiento era de unos 40 ó 50 millones porque era
de unos 80 millones pero la bajaron. Y recibe el apoyo de Venezuela, de los
médicos cubanos. Su política es muy ecléctica. Se quedó en el pacto con los
países liberales en el pacto Andino cuando Chávez renunció porque bajaron las
barreras para las multinacionales norteamericanas y cuando dijo que eso era un
trampolín para los yanquis entrar en Venezuela renunció."
¿Qué futuro le ve usted a las
políticas neoliberales que efectivamente se han ido aplicando en toda América
Latina de una u otra forma, una manera sutil de abrir más esa brecha entre
ricos y pobres?
"Los
precios de materias primas han subido a precios internacionales récord. Hierro,
petróleo, cobre, estaño, plomo han tocado el techo. Las exportaciones de hojas,
de granos, maíz, han subido al techo, por varias razones. Primero, es que China
es un proceso tan dinámico que ha subido los precios. El níquel, Cuba tiene
ingresos récord por la venta de níquel. Le están tocando $38,000.00 por
tonelada, insólito en toda la historia. Entonces gobiernos liberales tienen
enorme liquidez ahora, han cosechado grandes ingresos. Eso da por ejemplo a
Kirchner un dinamismo de 8% por año de crecimiento y a partir de eso puede
suavizar algunas de las contradicciones, particularmente con la pequeña
burguesía, en Buenos Aires. Se da esta política de transacciones y
negociaciones, entonces estos paliativos por la coyuntura internacional se
están fusionando actualmente para bajar la temperatura política en las
confrontaciones con el neoliberalismo que practican estos gobiernos. Algunos
practican con más astucia y otros con menos. Kirchner mucho más vivo que Lula.
Lula ha pasado cinco años de casi estancamiento a pesar de pagar la deuda
externa de doscientos mil millones de dólares que le entregó a los bancos.
Doscientos mil millones de dólares en poco más de cinco años. Cuarenta mil
millones de dólares por año. Cuando hay 50 a 55 millones de personas bajo la línea de
pobreza, –con un estimado conservador, yo creo que mucho más– estamos en una
situación en la que el neoliberalismo queda desprestigiado, incluso el discurso
de los practicantes neoliberales es criticar el neoliberalismo. Daniel Ortega
en el Foro Sao Paolo y los demás critican el neoliberalismo. Pero es un
fantasma, cuando están entregándose las empresas.
"Hay
mucha demagogia. Por eso digo, Evo Morales dice que vamos a nacionalizar y
cuando lo analizas en la práctica no hay ninguna expropiación. ¿Qué significa
nacionalización? Incluso en el petróleo, cuando uno examina las privatizaciones
que hicieron, 51 por ciento fue a las empresas extranjeras. Los fondos de
pensiones Bolivianas eran dueñas de 49 o 48 por ciento. Cuando llega al poder
Evo Morales transfiere las acciones de los fondos de pensiones al gobierno.
Después compra un cuatro por ciento de las empresas para tener una asociación
compartida pero el cuerpo directivo de las empresas nacionalizadas sigue en
manos de los gerentes de las transnacionales. Entonces hay muchos problemas de
manipulación del lenguaje, de cosas folclóricas culturales. Evo va al carnaval,
participa. Habla idioma indígena. Lula va al carnaval y participa. Llora con
los niños pobres, etc."
¿Dónde ve entonces la esperanza?
"En
mi opinión, hay grandes movimientos de masas en América Latina que no han sido
derrotados. Pero esta gran ola que surgió entre 1999 a 2003, que tumbó
gobiernos en Argentina, los golpistas en Venezuela, neoliberales en Bolivia,
Ecuador, el surgimiento de los sin tierra en Brasil, esta gran ola está en
retroceso después que subieron estos políticos de centro derecha. La gente
confunde el periodo de los levantamientos populares de los años 2000-2003 con
los gobiernos actuales que aprovecharon esa coyuntura y disfrazaron la derecha
más rancia de Rúa, de Sánchez de Losada, entre otros, los más podridos de la
vieja derecha, y surgió una derecha más pragmática, más populista.
"Por
ejemplo, Lula tiene un programa de cupones como tiene Estados Unidos aquí (en
Puerto Rico), cupones para los más pobres, unos $30 dólares al mes para comprar
comida, alimentando unos 10 millones de familias pero no ha generando empleos.
Utilizó los mecanismos del estado para montar una máquina electoral y les dio
los resultados electorales que vimos. Los sectores que más recibieron cupones
fueron los que mayormente votaron por él. Sectores que eran baluartes de la
derecha se fueron con Lula. Pero no hizo reforma agraria. No aumentó los
salarios de los más pobres, pero sí tienen cupones y sobreviven y sienten
aprecio por el patrón Lula."
¿Sigue estando la esperanza en los
movimientos sociales que usted mencionaba?
"Absolutamente."
¿En esa base del pueblo que no está
en el poder en estos momentos, que la reprimen, que la quieren aplastar…?
"Sí.
Estuve en Brasil con el sector público, que es el sector más combativo contra
Lula, porque le bajó las pensiones 30%. Incluso los fiscalizadores pagaron mi
pasaje. Es el sector más privilegiado de la administración pública, pero
golpeado por Lula. Y Lula, con mucha demagogia, dice que tiene el coraje de
atacar las pensiones del sector público. Ningún otro gobierno anterior tenía el
coraje de atacarlos. Fíjate entonces, este sector, quemaron sus tarjetas en una
manifestación en Brasilia y estuve con ellos escuchando, discutiendo, eran
gente socialdemócrata, ellos eran la base de Lula y de repente están formando
una nueva confederación más clasista.
"Y
lo mismo en Argentina, es cierto que Kirchner coactó un sector. Pero hay muchas
huelgas de médicos y muchas huelgas del sector público, los desocupados están
exigiendo. Entonces la lucha continua no es insurreccional, pero siguen. Tengo
un programa de radio cada semana en Montevideo y allá, a pesar de que Tabaré
Vázquez está invitando a Bush, los sindicalistas, disidentes y otros sectores
populares están montando y presionando el sindicalismo oficial a participar en
una gran marcha en contra de Bush invitado por su propio gobierno.
"También
en Bolivia. Un pueblo con gran conciencia está en la espera. Defienden a Evo
todavía porque odian a los racistas blancos de Santa Cruz, que tratan no sólo
de explotarlos sino de humillarlos. Entonces defienden a Evo contra la derecha
pero también están presionando y criticando a Evo para arrancar el motor de
cambios. Entonces me invitan al Congreso de Sociólogos de Bolivia a abrir la
conferencia, que saben que mi posición es muy crítica de Evo Morales. A mí me
afecta la altura entonces envié mi ponencia para que alguien la leyera en la inauguración.
"Lo
mismo pasa en Ecuador. Lo que estoy diciendo es que la gente con quien tal vez
no están completamente de acuerdo en algunas cosas pero están abierto a
dialogar, los dirigentes indígenas Cholangas, otras personas en la industria
petrolera, sindicatos, me invitan, no son ciento por ciento comprometidos.
Correa para ellos es un instrumento para montar la lucha.
"A
pesar del retroceso desde el periodo anterior, ningún movimiento social de
éstos ha sufrido una derrota histórica, quiero decir una derrota que
desarticule su tejido. Ninguno. Ni Argentina, ni Brasil, ni en Bolivia, ni en
Ecuador. Están intactos y en el momento que empieza el retroceso profundo, ya
van a lanzarse otra vez. Yo confío más en los movimientos sin ser muy aséptico
con cualquier líder. A algunos los apoyo y critico, pero mantengo una visión de
que el proceso puede avanzar más con mayor energía.
"Yo
por ejemplo apoyo a Chávez en las medidas positivas pero falta mucho. Hay mucha
corrupción y él reconoce la corrupción en los partidos que lo apoyan. Por eso
quiere formar un nuevo partido…, quiere una nueva dinámica. En eso creo que es
correcto y apoyo toda la política exterior de Chávez en relación con Irak,
Irán, Puerto Rico, Haití. Pero él solo apoyó a Haití, sólo Chávez atacó la
invasión de Haití. Los demás supuestamente izquierdistas, pregúntale a esta
gente qué dicen. ¿Por qué están masacrando haitianos? ¿Por qué no dicen que el
mando está en manos de brasileños? ¿Que el oficial político de Naciones Unidas
Gabriel Valdez, es chileno de Bachelet? ¿Y por qué Bachelet está machacando los
mapuches en el sur de Chile, presos políticos?"