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A finales del año pasado se celebró un concurso internacional de pintura infantil, patrocinado por la prestigiosa marca japonesa de artículos de fotografía NIKON.
Dicho concurso tenía como primer premio, una cámara digital de la reconocida marca.
El primer lugar del referido concurso, lo obtuvo por méritos propios, un niño cubano.
Pero el niño cubano, que con su talento logró ubicarse de primero en la competencia contra quién sabe cuántos otros tantos niños del resto del mundo, fue humillado, ante la vista asombrada e impotente de todos los que somos seres humanos, por ese tan “admirado e indolente primer mundo”.
Y, ¿en qué consistió la humillación a la cual los seres de buena voluntad y solidaridad humana, fuimos sometidos en cabeza del niño cubano?
Nada más y nada menos que, como las cámaras NIKON, tienen dentro de sus componentes, algunos de patentes norteamericanos, no se atrevieron a entregarle al “cubanito” su cámara que se ganó en buena lid, por temor a violar el embargo comercial que Estados Unidos de Norteamérica mantiene desde hace más de 50 años en contra de la República de Cuba.
Así, el real ganador del concurso, quedó durante la premiación, públicamente sin recibir su recompensa, porque es cubano y los gringos no los quieren.
Eso, fueron capaces de hacerle en público a un niño. Ese es el Primer Mundo.
Pues yo en particular, les regalo su Primer Mundo con toda su tecnología y lujos, y váyanse al mismísimo carajo.
No podemos permitir que esa discriminación política se traslade a nuestros niños, de esta manera tan vulgar y miserable.
¿Dónde está esa celestina Comunidad Internacional?
Váyase al carajo la ONU, UNICEF, OEA, etc. todos esos organismos inútiles, al carajo.
Tenemos entendido, que posteriormente, el comandante Fidel Castro logró comprar una de estas cámaras y le hizo entrega al niño de su premio, que el Primer Mundo le negó.
Reparando de este modo, y sólo en parte, el dolor que como niño esta situación le debe haber provocado. Imaginémonos nosotros en esa circunstancia, lo vergonzoso y humillante que hubiere sido para nosotros, que somos adultos y manejamos herramientas de defensa para estos casos. Ahora pensemos en un niño indefenso, atropellado en su ilusión y en público.
Decía el Poeta Andrés Eloy Blanco: que “el que tiene un hijo, tiene todos los hijos del mundo….”
Me resulta imposible, mantener la sindéresis, antes demostraciones como estas; ¿hasta dónde puede llegar el ser humano en su miseria?.
Eso es lo que somos para el Primer Mundo, sudacas, negros, latinos cualquier cosa menos personas iguales, no merecemos su respeto porque somos inferiores. Estamos por debajo de ellos y solo tenemos valor como mano de obra barata, de resto solo estorbamos pues pisamos el rico suelo de nuestras tierras que ellos necesitan. Una vez más vayan al carajo.
Y su angustia es que estamos recuperando la conciencia de gente, de colectivo lo que ya no les permite moldearnos como lo hacían. Estamos aun en un período de transición. Siguen muchos de sus factores incorporados aquí en nuestras casas. Pero ya no solo son los menos, sino que además están evidenciados, identificados y rechazados por el colectivo.
Algo como lo que sucedía hace algunos años en Sudáfrica, donde una minoría blanca, explotaba y reprimía a una mayoría negra, ayudada y amparada en un grupo de negros “miserables”, que maltrataban a sus propios hermanos por estar bien con los represores. Que lo hagan ello, muy bien; pero la misma gente no tiene sentido.
Hoy en Venezuela, existen algunos marginados de siempre, que rechazan los cambios, creyendo que la derecha los va a reivindicar. No entienden que para ellos no existen, que son basura. Lumpen despreciable, maloliente y de mala vista que deben sacarse de las calles por donde ellos pasan, porque las afean. Allá ellos. Con suerte son los menos, pero los hay.
Se entiende esa actitud, de quien defiende un privilegio perdido, pero de quien siempre ha sido marginado y atropellado, no tiene comprensión alguna.
Esta “humanidad” requiere realmente de una sacudida que o la haga reaccionar o la extinga sin remedio, buscando mejorar lo que se pueda, pero definitivamente estamos ya en los estertores de una raza que ha llegado a la cúspide de la ciencia y al mismo tiempo a la sima de su condición humana.
Yo no sé, si el proceso social que estamos viviendo en toda Latinoamérica sea el camino correcto.
Pero lo que sí es cierto, es que eso de lo que es capaz ese Primer Mundo no lo es.
Tampoco sé, si es el Socialismo de Siglo XXI, Comunismo, Revolución, Cristianismo, etc. ese camino. Eso no importa; y, aunque en Política la forma es el fondo, es cuestión de mera semántica el nombre que se le ponga.
Lo importante es el contenido social que tenga.
Colocar al ser humano por encima de cualquier otra consideración. Y que todo componente social y político sea concebido y trabaje en función del hombre en tanto que hombre y no al revés.
Teleológicamente, la sociedad debe ser para el ser humano. Todos sus componentes deben buscar el bienestar del ser humano en su conjunto y no en individualidades.
La iniciativa de darle el poder al pueblo es el camino, la masa no se corrompe y expulsará por propia voluntad a los que lo hagan el proceso no es ni fácil ni rápido. Pero nada de lo que realmente tiene importancia en la vida lo es. Lo fundamental es que sin importar cual larga sea la caminata debe iniciarse con el primer paso.
Hasta aquí lo dejo, se me acabo la inspiración…… pero sigo creyendo en la gente…
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